Sobre la lucha contra la religión en la Albania Popular y rol de Hoxha

27 noviembre, 2014

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¿Por quién fue iniciado el cierre de las instituciones religiosas y cuáles fueron sus motivos?

Poco después del comienzo de la campaña por el cierre de las instituciones religiosas, el 27 de febrero 1967 el Comité Central del Partido del Trabajo de Albania envió una carta, firmada por Hoxha en su calidad de Primer Secretario, a todos los comités de distrito del Partido titulada “Sobre la lucha contra la religión, los prejuicios y costumbres religiosas”. La carta comenzaba señalando que “hace poco, en muchos distritos la lucha contra la religión, los prejuicios y costumbres religiosas se ha intensificado”. Subrayando que esta lucha no se debe dejar a la “espontaneidad”, la directiva de hecho había sido emitida “con el objetivo de que la lucha se pueda llevar más correctamente, sin errores y con éxito.” Reiteraba, a su vez, la posición marxista-leninista acerca de que la lucha contra la religión no debe ser llevada a cabo de un modo que tienda a excluir de la sociedad socialista a aquellos que se aferran, y que probablemente seguirían aferrando, a sus creencias religiosas:

“Tenemos que tener constantemente en cuenta que no hay que entrar en lucha abierta con las personas que creen en la religión, ya que entre estas personas habrá gente honesta, vinculadas al Partido y patriotas ardientes que conservarán en su conciencia durante mucho tiempo, tal vez incluso hasta la muerte, sus creencias. Con ellos debe llevarse adelante una tarea continua y paciente de persuasión, de un modo que no sea ofensivo…

…Sin aflojar por un momento la propaganda anti-religiosa, siempre debemos tener en cuenta que estamos tratando con personas. Se deben evitar las acciones exageradas, extremas; debemos preparar con cuidado el terreno político para cada acción que emprendamos”.

La directiva describe el cierre de las instituciones religiosas como “una dificultad” en el camino de la aplicación del principio anteriormente mencionado:

“La eliminación de las iglesias, mezquitas, monasterios y teqes presenta naturalmente una dificultad.”

Se instruyó que esta acción no debe llevarse a cabo “por la fuerza o sin la aprobación del pueblo”, y en contra de los deseos de los creyentes:

“[El cierre de las instituciones religiosas-. Ed.] no debe realizarse en oposición directa a la parte del pueblo que cree. Por lo que el cuidado y el tacto deben orientarse en esta dirección”.

Los creyentes tenían que estar preparados espiritual, ideológica y políticamente para la acción:

“Cerrar las mezquitas y las iglesias a través de campañas o directivas es fácil, pero es más difícil preparar espiritual e ideológicamente a los creyentes para que comprendan la inutilidad de estas instituciones, para que erradiquen la religión de los hábitos de su existencia y para que renuncien a sus prácticas con convicción…

[Para lograr esto último-. Trad.] el pueblo… debe estar preparado espiritualmente y políticamente”.

En contraste con el principio marxista-leninista de que esta preparación espiritual, ideológica y política puede considerarse sólo con la desaparición de la propia creencia religiosa, se da a entender que se puede considerar como concluida si a la hora de cerrar las instituciones religiosas no se encuentra resistencia de los creyentes:

“Pero bastantes de ellas [de las instituciones religiosas-. Ed.] se han eliminado sin provocar ninguna reacción…

Es interesante que en nuestro campo no ha habido resistencia a estos asuntos”.

Los comités de distrito del Partido fueron, por lo tanto, instruidos para apoyar y dirigir la campaña por el cierre de las instituciones religiosas y para llevarla hasta el final:

“Debemos seguir con estas formas hasta que hayan sido borradas de la faz de la tierra.” (Enver Hoxha, “Let Us Struggle against Religious Practices with the Patriotic and Revolutionary Spirit of the Masses: Letter of the CC of the PLA Addressed to the Party District Committees on the Struggle against Religion, Religious Prejudicies and Customs”, 27 February 1967, in Hoxha, E., Vepra, n. 35, Tirana, 1982, pp.102-13.)

La historia oficial del Partido del Trabajo de Albania confirma, en efecto, que la campaña por el cierre de las instituciones religiosas contó “con el poderoso apoyo de las organizaciones del Partido y de los órganos del Poder popular.” (Instituto de Estudios Marxista-Leninistas del PTA. Historia del Partido del Trabajo de Albania t. II, Tirana, 1982, pág. 21)

Del mismo modo, el historiador albanés Sadikaj indica que:

“Estas iniciativas, que se originaron desde abajo, tuvieron un fuerte apoyo desde arriba, incluyendo los comités del Partido y las organizaciones a nivel de base, así como las organizaciones de masas…

Todo el esfuerzo y la lucha contra la ideología religiosa fueron dirigidos por el Partido… Al tratar con cualquier problema, siempre eran los comités y las organizaciones de base del Partido las que orientaban, dirigían y guiaban a las masas”. (Dilaver Sadikaj, “Revolutionary Movement against Religion in the Sixties”, in Studime Historike (Historical Studies), n. 4, 1981.)

En conclusión, en el VI Congreso del PTA, en noviembre de 1971, Hoxha en su informe describió la campaña para cerrar las instituciones religiosas como “una victoria”:

“La lucha por aplastar la influencia religiosa es una acción con grandes resultados. En un periodo muy breve, esta lucha logró despojar definitivamente de sus funciones a todas las instituciones y predicadores religiosos… Albania se convirtió en un país sin iglesias y mezquitas, sin sacerdotes cristianos o musulmanes.

… este fue un golpe decisivo y una victoria que crea una nueva y poderosa premisa para continuar con la emancipación de la conciencia del pueblo, por su completa liberación de las creencias y prejuicios religiosos”. (Enver Hoxha, Report on the Activity of the Central Committee of the Party of Labor of Albania:  Submitted to the 6th Congress of the Party of Labor of Albania, 1 November 1971, Tirana, 1971, p. 135.)

Pero puesto que el grupo dirigente del partido y el Estado no habían iniciado la campaña para cerrar las instituciones religiosas del país, ¿cómo podemos explicar la postura un tanto contradictoria de Hoxha en 1971, saludando como una “victoria” el repentino establecimiento de Albania como un país ateo, sin iglesias y mezquitas? Además, ¿qué motivos han llevado a Hoxha, en su calidad de Primer Secretario del PTA, a enviar el 27 de febrero de 1967 (es decir, en medio de la susodicha campaña) a todos los comités de distrito del Partido una carta en la que, en última instancia, se les ordenaba que apoyen y conduzcan la campaña por el cierre de las instituciones religiosas hasta su conclusión exitosa?

En este punto surge inevitablemente una pregunta: ¿existió un grupo influyente durante la década de los sesenta, organizado dentro del liderazgo del partido y del estado, que inició, con motivos hostiles hacia el PTA y hacia el socialismo, el movimiento de masas que llevaría al cierre de las instituciones religiosas? Desde los acontecimientos de 1966-67, el PTA había denunciado en efecto la existencia de un grupo con influencia organizado que incluía figuras tan prominentes como Fadil Paçrami, Todi Lubonja, Beqir Balluku, Petrit Dume, Hito Çaki, Abdyl Këllezi, Koço Theodhosi, y Kiço Ngjela- un grupo liderado y coordinado por el entonces primer ministro, Mehmet Shehu, junto con Fiqret Shehu, eçor Shehu y Kadri Hazbiu.

A finales de los años sesenta, la máxima autoridad dentro del partido, el Buró Político(elegido en el V Congreso del PTA que se celebró en noviembre de 1966), estuvo integrado por los siguientes miembros:

Enver Hoxha (First Secretary),

*Adil Çarçani,

*Beqir Balluku,

Gogo Nushi,

Haki Toska,

Hysni Kapo,

Manush Myftiu,

*Mehmet Shehu,

*Ramiz Alia,

Rita Marko,

Spiro Koleka,

Y los miembros suplentes:

*Abdyl Këllezi,

*Kadri Hazbiu,

*Koço Theodhosi,

*Petrit Dume,

Pilo Peristeri.

Del total de dieciséis miembros, por lo menos la mitad de ellos (los marcados con un asterisco) demostraron claramente ser, durante los años setenta y ochenta, opositores absolutos y liquidadores de la causa socialista en Albania, que a menudo coordinaban sus actividades conspirativas con agencias de inteligencia extranjeras.

La lucha contra la religión en Albania durante los últimos años de la década de los sesenta proveyó a estos elementos anti-socialistas ocultos de una tierra fértil para fomentar acciones sectarias, pseudo-revolucionarias, con el fin de socavar el sistema socialista en Albania, desacreditar a los dirigentes del PTA situados alrededor de Hoxha y luego acusarlos de “sectarismo”. Claramente, el inicio de la campaña por el cierre de las instituciones religiosas, que se completó con éxito, había sido totalmente coherente con estos objetivos sectarios perseguidos por los enemigos internos y externos del socialismo en Albania, en un momento en el que el país se encontraba completamente rodeado por los hostiles estados capitalistas y revisionistas.

En la situación existente en 1966-67, la campaña “de las masas” por el cierre de las instituciones religiosas, sin duda alguna, había puesto al grupo dirigente situado en torno a Hoxha en una posición difícil. Haber condenado oficialmente la campaña los habría colocado, evidentemente, en la posición de defender “el opio religioso” contra el movimiento “revolucionario de las masas” que luchaba por abolirlo. Por lo tanto, la conclusión que se impone es que el grupo marxista-leninista situado en torno a Hoxha ocupaba una posición minoritaria en la cuestión de la religión, por lo que se vio obligado a apoyar lo que Lenin había descrito como una campaña “pseudo-revolucionaria” y, finalmente, a alabarla. Nunca ha surgido ninguna información sobre hasta qué punto Hoxha luchó dentro de los órganos dirigentes del partido por esta cuestión, ya que el centralismo democrático en el PTA aseguró la dirección colectiva, previniendo la aparición de facciones organizadas dentro de él, y subordinando a los dirigentes individuales (incluyendo su primer Secretario) a la línea oficial del partido.

Como Enver Hoxha indicó:

“Una de las principales obligaciones de todos los órganos del partido es percibir que los principios del colectivismo en el liderazgo se observen rigurosamente, y no permitir que haya violaciones a este respecto. Las cuestiones deben ser resueltas en un espíritu de colectividad y no de acuerdo a decisiones individuales que disminuyen el papel del Partido.” (Enver Hoxha, “On Some Organizational Questions of the Party: Report to the 11th. Plenum of the CC of the PLA”, 12 July 1954, in Hoxha, E., Selected Works, vol. 2, Tirana, 1975, p. 411.)

“Nuestro Partido siempre ha defendido el principio del colectivismo en la labor de sus órganos principales…

Todos están obligados a someterse a la línea general del Partido, a los criterios, orientaciones, establecimientos y procedimientos que han sido establecidos en los cuadros. Nada debe hacerse de forma individual en este campo… la posición de cada individuo está en las manos del Partido y la clase obrera.” (Enver Hoxha, Report on the Activity of the Central Committee of the Party of Labor of Albania:  Submitted to the 7th Congress of the Party of Labor of Albania, 1 November 1976, Tirana, 1978, pp. 86-7.)

El PTA, de hecho, había llegado a la importante conclusión de que, a pesar de que se tolerara la existencia de contradicciones no antagónicas en sus filas, el partido marxista-leninista no podía tolerar la coexistencia de facciones, de varias líneas dentro de él. La Constitución del PTA lo dice explícitamente:

“El partido no permite la existencia de facciones dentro de sus filas…

El principio rector de la estructura organizativa del Partido es el centralismo democrático… las decisiones se toman después de una libre confrontación de opiniones, pero desde el momento en que se toma una decisión, por unanimidad o por mayoría de votos, todos los miembros del partido están obligados a ponerlo en práctica sin más discusión.” (The Constitution of the Party of Labour of Albania, Adopted by the 3rd Congress of the PLA (Including amendments made at the 4th, 5th,6th, and 7th Congresses of the PLA), Tirana, 1977, pp. 3, 11-12, 29,30.)

En cualquier caso, el cierre de las instituciones religiosas de Albania en 1966-67 había sido iniciado por un influyente grupo anti-socialista de revisionistas ocultos coordinados por el entonces primer ministro, Mehmet Shehu. Eran, por supuesto, incapaces de organizarse en una facción política, pero resultaron ser suficientemente fuertes como para colocar al primer secretario del PTA, Hoxha, en una posición minoritaria y obligarlo a aprobar el sectarismo en la lucha contra la religión.

Una última cuestión queda por tratar:

¿Cómo hicieron estos elementos anti-socialistas ocultos encabezados por Shehu para utilizar esta campaña por el cierre de las instituciones religiosas en descredito del grupo dirigente situado en torno a Hoxha cuando ésta había sido iniciada por ellos mismos y apoyada por la dirección del partido en general?

Uno de los fenómenos que impresionó a todos los visitantes de Albania fue el “culto a la personalidad” que había sido construido en torno a Hoxha; culto que se manifestaba en bustos y retratos omnipresentes, en el lema del Partido que equiparaba a Enver Hoxha con el Partido, en las referencias habituales a la PTA como “con el camarada Enver en su cabeza.” Hoxha era realmente consciente de que en la Unión Soviética el “culto a la personalidad” había sido construido en torno a Stalin por traidores con el propósito de desacreditar más tarde al propio Stalin, al sistema socialista que existía en la Unión Soviética en ese momento, y al marxismo-leninismo:

“En cuanto al llamado culto a la personalidad de Stalin, los traidores jruschovistas lo extendieron de forma intencionada para utilizarlo ampliamente contra el marxismo-leninismo, tal como sucedió… Después de la muerte de Stalin se vio claramente cómo estos traidores utilizaron esta desenfrenada propaganda, no sólo contra Stalin, no sólo contra la Unión Soviética, sino también contra el marxismo-leninismo a escala internacional.” (Enver Hoxha, De una conversación con Chou En-lai (junio de 1966)).

En efecto, Hoxha fue crítico de Stalin por no haberse opuesto a la “culto a la personalidad” con más fuerza y eficacia:

“Pensamos que Stalin, personalmente, no adoptó medidas severas que equilibraran de manera marxista-leninista y liquidaran los numerosos aspectos negativos y peligrosos de esta propaganda” (Enver Hoxha, ibíd.)

Ya durante los años cincuenta, el propio Hoxha había tomado medidas para oponerse al “culto a la personalidad” en Albania:

“El culto a la personalidad… es una práctica antimarxista y dañina, porque hace un fetiche del individuo, debilita el papel decisivo del colectivo y las masas… debilita la confianza de las masas populares en su fuerza creadora. El culto a la persona conduce tanto a la disminución del rol del Partido como a la separación de la vanguardia de la clase obrera y de su mando – el Comité central. Deberíamos tener presente la tesis de Marx sobre el culto a la persona. Marx escribió:

‘Debido a mi aversión hacia cualquier culto a la personalidad, durante la existencia de la Internacional nunca permití la publicación de numerosos mensajes que provenían de diversos países en los cuales se hacía mención de mis méritos. A veces ni siquiera los he contestado en absoluto, excepto cuando he reprochado a su autor…’ (K. Marx & F. Engels: Works (Second Russian Edition), Volume 34; p. 241)

El desarrollo del culto a la personalidad en un partido marxista-leninista es perjudicial, ya que no sólo debilita el rol principal del Partido y de su Comité Central, impidiendo el fortalecimiento del espíritu de orientación colectiva en la dirección del Partido, que es la única garantía de la sabiduría y exactitud de la línea del Partido, sino porque también dificulta la crítica de los errores, de la flojedad, de las deficiencias en el trabajo del Partido y de varias personas, debilita la autocrítica, fortalece la vanidad y autosatisfacción en las personas, y paraliza la iniciativa en el trabajo…

Se ha librado una lucha continua, día a día, para fortalecer el trabajo colectivo. Los camaradas del Buró Político pueden decir al Comité Central que una y otra vez, y siempre correctamente, el Secretario General [Hoxha -. Ed.] ha planteado ante el Buró Político y el resto de camaradas en el liderazgo la cuestión de los daños causados ​​por el culto a la personalidad y ha exigido que se ponga fin de una vez por todas a ciertas manifestaciones públicas excesivas de las masas populares hacia su persona, como el acto de corear su nombre, la erección de bustos en varias ciudades, el poner su fotografía en los periódicos y revistas sin ninguna razón o motivo aparente, y algunas otras manifestaciones de este tipo… Ahora, es necesario que el Comité Central dirija al partido, en primer lugar, para poner fin a estas prácticas.” (Enver Hoxha, “On Some Organizational Questions of the Party: Report to the 11th. Plenum of the CC of the PLA”, 12 July 1954, in Hoxha, E., Selected Works, vol. 2, Tirana, 1975, pp. 411-4.)

“Los fundadores del comunismo científico han luchado con todas sus fuerzas contra el culto a la personalidad, y todas las formas en las que aparece, como algo totalmente extraño, inútil y perjudicial para el marxismo…

El Partido del Trabajo de Albania, ha criticado de una manera marxista las manifestaciones de sobrevaloración del rol de personalidades y líderes, ya que estas manifestaciones debilitan el papel del Partido, de la base del partido y de las masas, y tienden a crear la idea de la ‘infalibilidad de líderes’

El culto a la personalidad es un remanente deteriorado, producto de la explotación de las clases y de los productores a pequeña escala… El culto a la personalidad, por una parte, en todos los niveles del Partido y el gobierno, incita la arrogancia y la vanidad de los cuadros y de los elementos que todavía no se encuentran apropiadamente templados y educados en el espíritu marxista-leninista, crea en estos cuadros diferentes grados de altanería, jactancia, arbitrariedad, desarrolla el orgullo del pequeño burgués y el sentimiento de superioridad personal e infalibilidad, y, por otro lado, debilita la dirección colectiva del Partido en todos los niveles, debilita la crítica sana, de principios y la autocrítica, y aleja a los dirigentes de las masas.

El Comité Central de nuestro Partido ha hablado constantemente para poner fin a cualquier manifestación nociva, no marxista, del culto a la personalidad.” (Enver Hoxha, Report at the 3rd Congress of the PLA ‘On the Activity of the Central Committee of the Party of Labour of Albania’, 25 May 1956, in Hoxha, E., Selected Works, vol. 2, Tirana, 1975, pp. 595-6.)

A finales de los años sesenta, setenta y ochenta, sin embargo, el “culto a la personalidad” en torno a Hoxha alcanzó, una vez más, alturas mayores que en los años cincuenta, a pesar de que desde entonces su papel en la campaña para desacreditar el socialismo en la Unión Soviética había llegado a ser mucho más claro. Esto indica claramente que, en un tema tan importante, el grupo dirigente situado en torno Hoxha se encontraba en una posición minoritaria. Y por esta razón, de hecho, no había estado en condiciones de resistir el “culto” a Hoxha.

Esto abrió el camino para que el grupo encabezado por Shehu utilizara la campaña por el cierre de las instituciones religiosas (aunque fuera iniciada por ellos mismos y recibiera el apoyo del partido y el liderazgo del Estado en general) para desacreditar al grupo dirigente marxista-leninista situado en torno Hoxha, alegando que Hoxha había ejercido una “dictadura personal” que utilizó para violar los principios marxista-leninistas y la legalidad constitucional.

Tomó un poco de tiempo para que estos enemigos ocultos del socialismo, que habían propagado celosamente el “culto a la personalidad” a Hoxha durante décadas, ataquen abiertamente y liquiden todas las políticas y los principios marxista-leninistas anteriormente implementados en Albania. Esto ocurrió en ocasión del X Congreso de PTA, celebrado en junio de 1991, cuando el cierre de las instituciones religiosas y la abolición de la religión en Albania habían sido convenientemente retratados como una violación grave de los derechos humanos, como acciones sectarias y subjetivistas por parte de Hoxha y el grupo dirigente del Partido y el Estado situado en torno a él.

The Struggle Against Religion in Socialist Albania

La traducción es responsabilidad de Tiempos Rojos.

Bizarradas católicas

25 noviembre, 2014

Resulta que ahora en las raves católicas, además de reunirse todos para comulgar y beber vino como buenos fiesteros

han decidido idear nuevos métodos de diversión como el que presenciamos en pantalla, “Vida sí aborto no” gritan estos cachondos del humor porque todos sabemos que el aborto supondría menos niños, y ésto repercutiría en la vida sexual de muchos curas.

Sólo podemos añadir en referencia a ésta gentuza: 


Presentación del Comité de solidaridad con Rojava y el pueblo kurdo.

25 noviembre, 2014

ROJAVA 2

http://comitesolidaridadrojava.blogspot.com.es/2014/11/acto30n-presentacion-del-comite-de.html


El pseudosocialismo chino, la confusión del término «pueblo» y la alianza inmutable con la burguesía nacional

24 noviembre, 2014

Mao Zedong durante 1949
«Para 1957, Mao Zedong hablaba de:
«El triunfo de la revolución democrático-burguesa y las victorias de la revolución socialista, así como los éxitos alcanzados en la construcción socialista». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)
¡Veamos qué milagro había sucedido para hacer pasar la revolución china de la etapa de «nueva democracia» a la «etapa socialista»! Para comprender este milagro, basta con proceder al estudio de «las contradicciones en el seno del pueblo» chino. Así que lo primero que se debe tener en cuenta según Mao Zedong es que:
«La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional hace parte de las contradicciones en el seno del pueblo». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)
En efecto, si comparamos de nuevo, recordaremos que entre la «nueva democracia» y el «socialismo con características chinas» la línea de diferenciación es muy borrosa. Para Mao Zedong las contradicciones:
«Existentes entre la clase explotada y la explotadora tienen, además del aspecto antagónico, otro no antagónico». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)
Los economistas burgueses también afirman esto bajo otra forma: ¡el capital explota al proletariado, pero en el curso de la explotación aumenta la riqueza social y en condiciones favorables, el proletariado puede sacar provecho de unas migajas!
Ciertamente que existe una cierta base material que permite afirmar que las contradicciones entre el capital y el proletariado son de una naturaleza dual, pero también es esa base sobre la que siempre descansa el oportunismo. Con el fin de no pasar abiertamente como traidor ante el proletariado, Mao Zedong intenta mostrar como marxista política de capitulación ante la burguesía nacional. Reconoció que:
«En el período de la revolución socialista, al tiempo que explota a la clase obrera obteniendo ganancias, apoya la Constitución y se muestra dispuesta a aceptar la transformación socialista. La burguesía nacional difiere del imperialismo, la clase terrateniente y la burguesía burocrática. La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional, que es una contradicción entre explotados y explotadores, es de carácter antagónica. Sin embargo, en las condiciones concretas de China, esta contradicción antagónica entre las dos clases, si la tratamos apropiadamente, puede transformarse en no antagónica y ser resuelta por medios pacíficos». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)
¡Así, es normal que la burguesía nacional china se adaptara muy bien al «socialismo» de Mao Zedong! Y esto lo comprendemos: la burguesía jamás había soñado con un «socialismo» donde se continuara explotando «pacíficamente» a los obreros mientras se la «reeducaba». ¿Era acaso también «socialismo» el contenido del 5% de interés que se la otorgaba en China?
Una tasa menor de ganancia, ni siquiera muestra una mejora en el plan económico, político o social para los obreros, sólo hace falta recordar que Adolf Hitler justifico el «nacionalsocialismo» acorde al fascismo alemán con que en:
«¡El Estado, el pueblo! Nuestros capitalistas reciben sólo el 8%. ¡Esto es suficiente para ellos!». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Informe de discusión del camarada Stalin con economistas, 29 de enero de 1941)
Ciertamente, el diseño pequeño burgués de «socialismo» puede justificarlo todo.
Para Mao Zedong:
«La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional se convertirá en una contradicción entre nosotros y el enemigo si no la tratamos como es debido, es decir, si no aplicamos la política de unidad, crítica y educación respecto a la burguesía nacional, o si ella no acepta esta política». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)
En representación de las capas no proletarias, él mismo tenía en mente que el proletariado chino, al cual había alimentado de prejuicios reformistas, no cuestionaría los fundamentos de este tipo de socialismo. Lenin habló de la creencia de que la sumisión pacífica de los capitalistas era una estupidez «pequeño burguesa» y en el mismo ámbito Stalin ejerció una gran previsión señalando que el hecho de basarse en los términos «específicos» de tal o cual país servía a los oportunistas para escamotearse de las tareas y características generales de los comunistas en todo país burgués, y endosar con ello la colaboración de clase y la traición:
«En las empresas mixtas estatal-privadas de la industria y el comercio, los capitalistas reciben todavía un dividendo fijo, valga decir, aún existe explotación. En cuanto a la propiedad se refiere, este tipo de empresas no tiene todavía un carácter completamente socialista. Una parte de las cooperativas de producción agrícola y de las cooperativas de producción artesanal aún es de carácter semisocialista. En las cooperativas enteramente socialistas, quedan por resolver ciertos problemas acerca de la propiedad». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)
La «reeducación» de la burguesía nacional china, consistía entonces, en disminuir una cuota de sus ganancias, en momentos en que la centralización de la economía china era necesario sacarla de su atraso secular. ¡En Mao Zedong, como para todos los socialdemócratas burgueses, el disminuir las tasas de ganancias de la burguesía y el subir los salarios, era por lo tanto, un criterio de «socialismo»! ¿Por qué no admitimos lo mismo para otros países burgueses? ¡A continuación estaríamos hablando de la construcción del «socialismo» en muchos países sin lugar a duda! Lo cierto sería que la realidad de la explotación en esos países no cambiaría un ápice, pero sí que ganaría en apariencia como en este caso.
De hecho Mao Zedong no estuvo lejos del socialista utópico Robert Owen: por lo menos éste último acabó dándose cuenta que a pesar del mejoramiento de las condiciones económicas y sociales de los obreros de New-Lanark, a pesar que se les proporcionó educación y salud, a pesar de la reducción del horario laboral, a pesar de la ayuda a los parados, a pesar de la erradicación de la embriaguez, de la justicia penal, de la salud pública y de la caridad, de hecho, y a pesar de la creación de un modelo «ideal» de democracia burguesa, la explotación del trabajo asalariado no era abolida: en New-Lanark en efecto se seguía obteniendo beneficios después de pagar a los accionistas un interés del 5%, a lo que Robert Owen pronunció:
«Aquellos hombres eran mis esclavos». (Friedrich Engels; Del socialismo utópico al socialismo científico, 1878)
A muchos «marxista-leninistas» deberían ponerse en la escuela del socialista utópico de Robert Owen, antes de procurar ver socialismo donde no lo hay.
Algunas burguesías nacionales de los países dependientes como Cuba y China, han tratado de generalizar el sistema al nivel de una nación, pero ni a ninguna pero igualmente eso no les hace digno de llamarse países socialistas.
Esta es la base del reformismo pero trayendo cambios cuantitativos a un nuevo nivel cualitativo. ¿Es una coincidencia que Mao Zedong esperó a que Stalin falleciera para vociferar abiertamente que la «construcción del socialismo» en China necesariamente pasaría por la integración y reeducación de la «ala revolucionaria» de la burguesía nacional china? ¡Mao Zedong obviamente no expresó tan crudamente sus puntos de vista revisionistas cuando Stalin aún vivía porque sabía que hubiera terminado como Tito!
Es comprensible, por tanto, porqué Mao Zedong apoyó a Nikita Jruschov, y lo califico del «Lenin de nuestro tiempo», ya que era un aliado que le daba vía libre para aplicar su camino revisionista nacional-burgués». (Vincent Gouysse; El socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués; 2007)
http://bitacoradeunnicaraguense.blogspot.com.es/2014/11/el-pseudosocialismo-chino-la-confusion.html

Sobre la teoría de la perpetuación del multipartidismo burgués en el revisionismo chino

24 noviembre, 2014

Mao Zedong, Deng Xiaoping y Chou En-lai en los 70
«En la revista «Nueva democracia» Chen Chi-Yuan justificaba los mismos procesos de pluralidad de partidos políticos en China, exceptuando a los terratenientes y burguesía compradora:
«Todas las clases, incluida la burguesía nacional, habían sufrido la opresión feudal e imperialista. Ellos por tanto formularon exigencias revolucionarias. Así, en la sociedad socialista, al lado del Partido Comunista de China, que constituye el elemento dirigente del Estado, otros partidos continuarán aportando su cooperación». (Chen Chi-Yuan; Revista «Nueva democracia», nº7, julio de 1957)
Los revisionistas suizos, aludían:
«En la Unión Soviética, la dictadura del proletariado se lleva a cabo como parte de un sistema único de partido. Pero en las condiciones históricas de China, quisieron que esta dictadura tomara en casa una forma diferente». (Partido Suizo del Trabajo; Revista «Socialismo», nº143, agosto-septiembre de 1957)
¿Existía realmente una «forma diferente» [de dictadura del proletariado –  Anotación de B. N.], o aquella forma «diferente» reflejaba en efecto un contenido muy diferente? !Los revisionistas chinos hablaban a propósito de la «voluntad» de las condiciones históricas, para tratar de justificar su traición a las masas de trabajadores chinas, especulando que los miembros de la burguesía nacional «se convertirían en trabajadores socialistas» después de la «transformación socialista» y que éste sería también el destino de los partidos «democráticos» que lo representan! [Como han expresado siempre los marxista-leninistas como Lenin, Stalin o Enver Hoxha, los partidos representan a las clases, por lo tanto los partidos no obreros solo puede servir de aliados hasta la construcción económica del socialismo, que elimina como tal a las clases explotadoras y proletiza a las masas trabajadoras como el campesinado, por ello: (1) intentar crear un multipartidismo en el «socialismo», como defienden la socialdemocracia, el revisionismo jruschovista, o el revisionismo eurocomunista, significa que en ese país realmente no se ha construido económicamente el socialismo en el campo y la ciudad, y (2) representa una tendencia a compartir el liderazgo del poder político del partido comunista y la clase obrera con otras clases sociales, más cuando se hace énfasis que esos partidos deben no sólo coexistir sino supervisar al partido comunista; en el caso del revisionismo chino esta desviación tan clásica fue recuperada por Mao Zedong: «¿Qué es mejor: que haya un solo partido o varios partidos? Por lo que hoy parece, es preferible que haya varios. Esto no sólo es válido para el pasado, sino que puede serlo también para el futuro; significa coexistencia duradera y supervisión mutua. (…) Tanto el partido comunista como los partidos democráticos surgieron en el proceso histórico. Todo lo que surge en el proceso histórico desaparece en el mismo proceso. Así, tarde o temprano desaparecerá el partido comunista y, de igual modo, los partidos democráticos».  (Mao Zedong, Sobre diez grandes relaciones, 1956) Tiempo después Deng Xiaoping orgullosamente como su discípulo, tomo esta «aportación» de Mao Zedong para su política: «La construcción y desarrollo del socialismo se ha convertido en unos intereses y aspiraciones comunes de todos los partidos democráticos, las federaciones de la industria y el comercio y de nuestro partido. Durante este nuevo periodo histórico, los partidos democráticos y las federaciones de industria y comercio continúan jugando un importante rol que no puede ser ignorado. Creemos que en el futuro los partidos democráticos y federaciones de industria y comercio harán aún mayores contribuciones al desarrollo y consolidación de la situación política de estabilidad y unidad, aceleración de la modernización socialista, promoción de la democracia, fortalecimiento del sistema legal,  conducta de autoeducación y lucha por la reunificación de la patria. (…) La cooperación multipartidista bajo el liderazgo del Partido Comunista de China sobreviene de las condiciones históricas específicas y reales de nuestro país, y esto también es una característica y una ventaja de nuestro sistema político. En 1956, cuando el sistema socialista fue básicamente establecido en nuestro país, el Comité Central del partido y el camarada Mao Zedong propuso el principio de: «coexistencia duradera y supervisión mutua» con todos los partidos democráticos, el cual ha sido una constante política desde hace mucho tiempo hasta ahora». (Deng Xiaoping; Todos los partidos democráticos y federaciones de industria y comercio son fuerzas políticas que sirven al socialismo, 19 de octubre, 1979) – Anotación de B. N.]
Entendemos por qué los revisionistas chinos recomendaron tanto no interpretar estos hechos «dogmáticamente», ya que un marxista-leninista sólo podía concluir una cosa: ¡que la China maoísta seguía siendo una democracia burguesa!». (Vincent Gouysse; El socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués; 2007)
http://bitacoradeunnicaraguense.blogspot.com.es/2014/11/sobre-la-teoria-de-la-perpetuacion-del.html

20-N, nada que conmemorar [Jg(b)]

21 noviembre, 2014

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21 noviembre, 2014

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