El puño de los comunistas marxista-leninistas debe también golpear enérgicamente al aventurerismo de izquierda, como engendro del revisionismo moderno [Clásicos]


El puño de los comunistas marxista-leninistas debe también golpear enérgicamente al aventurerismo de izquierda, como engendro del revisionismo moderno
Nos alegra mucho entrevistarnos con ustedes, camaradas del Ecuador. Naturalmente nuestro deseo es que conversemos más a menudo y de forma más amplia, porque la lucha que desarrollan el Partido Comunista (marxista-leninista) del Ecuador y todos los demás partidos marxista-leninistas de América Latina, reviste una gran importancia para la revolución. Consideramos su lucha como una gran ayuda a la revolución mundial y a nuestro partido, que, siempre necesita aprender y aprovechar la experiencia de los partidos hermanos.
El marxismo-leninismo, nuestra doctrina universal, aplicada a las condiciones concretas de cada país, se enriquece con la nueva experiencia de todos los partidos revolucionarios. La experiencia de cada partido marxista-leninista obtenida en el curso de su trabajo y en la lucha contra los enemigos comunes –el imperialismo y el revisionismo–, constituye al mismo tiempo una ayuda para los demás partidos. Sin esta experiencia, avanzaríamos renqueando.
Ustedes, camaradas, con su lucha y su trabajo revolucionario en el continente de América Latina, que tiene una población inmensa y una gente maravillosa y de corazón ardiente, están incesantemente, en el verdadero significado de la palabra, en insurrección, en revolución. A la cabeza de los pueblos de este continente, existen en la actualidad partidos marxista-leninistas hermanos. La comprensión realista marxista-leninista de la situación en su continente entusiasma e inspira infinitamente a los verdaderos partidos marxista-leninistas de Europa, Asia o África y nos ayuda a todos para llevar hasta las últimas consecuencias las acciones revolucionarias a escala nacional, continental o internacional contra nuestros enemigos comunes: los imperialistas, con los estadounidenses a la cabeza, los revisionistas modernos acaudillados por los soviéticos y los reaccionarios de todo color.
El Partido del Trabajo de Albania, los comunistas albaneses, consideran sumamente necesarios los contactos con todos los partidos hermanos para intercambiar experiencias, debido a que una colaboración estrecha nos ayuda mutuamente. Independientemente de que estemos muy lejos unos de otros geográficamente, con la mente y el corazón estamos muy cerca, y hoy el factor «distancia» no constituye una dificultad insalvable.
Como habrán podido ver durante las visitas por nuestro país, después del triunfo de la revolución se han operado muchas transformaciones. Esto se debe a la justa línea marxista-leninista del partido y al espíritu revolucionario de nuestro pueblo. Para que tengan una visión más clara de la Albania de antaño, en tanto que marxista-leninistas, deben compararla con una de las regiones más abandonadas, más atrasadas y más oprimidas del Ecuador de hoy. Antes de la liberación el pueblo albanés sufrió lo indecible, al igual que ocurre hoy en su país, bajo la feroz opresión feudal. Aquí no había escuelas, el pueblo padecía hambre, carecía de ropa y de todo lo necesario para subsistir. En el pasado, la mayor parte de los campos que han visto, estaban anegados por pantanos y ciénagas. El paludismo, la tuberculosis y otras enfermedades hacían estragos entre la población, particularmente entre los niños. Pero, gracias a la revolución popular dirigida por nuestro partido, se realizaron transformaciones tan profundas y rápidas que, sin jactancia, podemos considerarlas colosales para la realidad albanesa.
Pero, como marxistas, considerando con realismo nuestra situación, somos plenamente conscientes de que, junto a los grandísimos éxitos que hemos obtenido, tenemos también deficiencias y nos queda aun muchísimo por hacer, en primer lugar para elevar el nivel de las masas trabajadoras, en especial política e ideológicamente pero también económicamente; debemos continuar trabajando para consolidar militarmente el país y elevar cada vez más el nivel educativo y cultural del pueblo, pero siempre y únicamente en la vía revolucionaria marxista-leninista.
Nuestro partido trabaja en este sentido. Podemos afirmar que ya hemos creado una base más sólida, más poderosa, pero lo principal es que todo lo hemos logrado y creado a través de una lucha continua contra las dificultades de desarrollo, cercados por enemigos brutales y en condiciones tales que en todo momento estaban en peligro la independencia, la libertad, la soberanía de la patria y el socialismo. Todo esto lo hemos creado en la lucha por la defensa y el fortalecimiento de la unidad marxista-leninista del partido y del pueblo, de esta unidad que es particularmente el blanco de los ataques de los enemigos. Hemos trabajado por templar siempre esta unidad, ya que nuestra fuerza reside en el temple cada vez mayor de la unidad partido-pueblo.

Esto tiene vital importancia porque nuestro país siempre ha estado y continúa estando gravemente amenazado por una intervención armada, o por otras formas de injerencia por parte de los imperialistas, los renegados titoistas y los militaristas revisionistas soviéticos, quienes pretenden justificar todos sus tactos, como en el caso de la invasión de Checoslovaquia [1], con un supuesto interés por la consolidación de los Estados «hermanos».
En las actuales situaciones revolucionarias, los partidos marxista-leninistas del mundo entero deben luchar sin descanso por reforzar sus filas, por fortalecer la unidad marxista-leninista, por ligarse estrechamente a las masas del pueblo y entre ellos mismos, porque el movimiento comunista y obrero internacional es uno de los principales factores para hacer fracasar los planes que urden contra los pueblos los revisionistas soviéticos y los imperialistas estadounidenses, quienes fortalecen cada vez más sus dictaduras fascistas para dominar el mundo. Por eso, los partidos marxista-leninistas deben aguzar su vigilancia.
Siempre, pero en particular en las situaciones en que vivimos, también nuestro país consolida incesantemente su unidad y eleva su vigilancia. Con este fin, al igual que siempre, adoptamos continuas medidas ideológicas, políticas, económicas y militares. Todo nuestro pueblo está armado en la verdadera acepción de la palabra. Cada ciudadano o campesino albanés tiene su arma en casa, Nuestro propio ejército –el ejército del pueblo soldado– está en todo momento dispuesto a golpear a cualquier enemigo o coalición de enemigos. Igualmente se encuentra en píe toda la juventud. Nuestra disposición de combate, lejos de constituir un obstáculo en nuestro trabajo por la construcción del socialismo, ha dado un impulso aún más fuerte a la economía y la cultura de nuestro país.
En estos momentos los revisionistas soviéticos y yugoslavos, los fascistas griegos e italianos saben bien que, si emprenden una aventura para atacar a Albania, no sólo no vencerán nunca, sino que por el contrario, recibirán golpes mortales. Esto siempre se lo hemos dejado claro a todo el mundo. Esta es en general la situación en nuestro país: sólida, segura y con brillantes perspectivas. Pero esto no nos debe llevar a dormirnos sobre los laureles, sino que por el contrario debe redoblar nuestros esfuerzos.
Para todos está claro que en la Unión Soviética domina una dictadura fascista militarista [es de especial interés para nosotros, estudiar si existe la relación entre el fascismo como aplicación práctica, en los regímenes revisionistas-capitalistas que se erigieron en países socialistas tras contrarrevoluciones, intentaremos en próximos publicaciones ahondar en este tema– Anotación de B. N.]. Pero es sabido que, donde hay opresión también hay movimiento, y es por eso que tanto allí como en los países satélites, existe movimiento revolucionario en progresivo ascenso. También por parte del imperialismo que ejerce hoy una gran presión sobre la Unión Soviética. Por un lado pretende liquidarla como potencia imperialista rival y, por otro impedir a toda costa que surjan movimientos revolucionarios y cuando lo hagan, sofocarlos de inmediato, y no sólo en la Unión Soviética sino también en sus países satélites.
La propia Unión Soviética por su parte, persigue dos objetivos: en primer lugar, sofocar cualquier movimiento revolucionario que pueda estallar y, en segundo lugar, en la imposibilidad de eliminar a los Estados Unidos como potencia imperialista rival, conservar sus propias posiciones y, de concierto con el imperialismo estadounidense, dominar cada cual en sus respectivas zonas de influencia.
Sentimos una inmensa alegría al saber que el Partido Comunista (marxista-leninista) del Ecuador marcha adelante. Los camaradas con los que se entrevistaron ustedes, me pusieron inmediatamente al corriente acerca del desarrollo de las conversaciones y del intercambio de experiencias. Sobre estas conversaciones e intercambio de experiencias tan útiles y fructíferas entre nuestro partido y los partidos hermanos, también informamos continuamente al Buró Político, del Comité Central en sus reuniones específicas. Nos alegra enormemente que su partido se temple y avance continuamente por el camino marxista-leninista. Por otro lado, estamos totalmente, de acuerdo con los puntos de vista, de su partido y tenemos la convicción de que el camino que siguen es justo. Sin lugar a dudas, ustedes conocen mejor que nadie los problemas que les preocupan y la forma más correcta de solucionarlos, apoyándose siempre en nuestra ideología, el marxismo-leninismo.
Naturalmente sólo su partido que por ser el corazón del proletariado y del pueblo ecuatoriano, conoce mejor que nadie la situación del país y las aspiraciones legítimas del pueblo, está en condiciones de elaborar debidamente la táctica que han de aplicar, sobre la base de la estrategia marxista-leninista. Por esta razón, puesto que su partido cuenta con una estrategia justa, basada en la teoría, marxista-leninista y en la práctica concreta del país, asimismo, las tácticas que elabora serán justas y revolucionarias. Al igual que ustedes, nosotros hemos utilizado distintas tácticas en el curso de nuestra lucha de liberación nacional.
Nuestros partidos deben esforzarse por aprender el uno del otro y aprovechar la experiencia mutua. Pero cada partido debe tener en cuenta que algunas experiencias de los demás son adecuadas únicamente en las condiciones concretas de sus propios países, y pueden no serlo en las condiciones de los otros. Cuando las necesidades lo exijan y cuando responda a las condiciones concretas de un partido, éste debe elaborar y adoptar la experiencia de otros partidos, porque lo contrario significa caer en el estereotipo. En lo que se refiere a nuestra experiencia, no podemos decirles si muchas de nuestras: tácticas son o no adecuadas para ustedes. Les corresponde a ustedes, estudiar y escoger, pero estimamos que siempre se debe tener en cuenta que la brújula infalible en esta cuestión es el marxismo-leninismo, son las leyes generales de la revolución proletaria. Sólo estas leyes impedirán a un verdadero partido marxista-leninista incurrir en errores.
Para nosotros estas, leyes están claras, y nos esforzamos por ahondar cada vez más en ellas, por eso jamás hemos caído ni en el revisionismo ni en el trotskismo, ni en el aventurerismo de izquierda ni en otras corrientes antimarxistas.
Ustedes conocen mejor que nosotros estas teorías, el peligro que representan y los perjuicios que ocasionan. Che Guevara, por ejemplo, fue asesinado. Esto naturalmente puede ocurrir, porque un revolucionario puede ser asesinado. Pero Che Guevara fue víctima de sus propios puntos de vista no marxista-leninistas [2].
¿Quién era Che Guevara? Cuando hablamos de Guevara, pensamos también, en algún otro que se hace pasar por marxista [posible referencia a Fidel Castro – Anotación de B. N.] y, en mi opinión, comparado con éste, Guevara era hombre sobrio de palabras. Era un rebelde, un revolucionario pero no un marxista-leninista como se pretende presentarlo [3]. Puede ser que me equivoque, como latinoamericanos ustedes conocen mejor a Che Guevara, pero estimo que si fue un combatiente de izquierda. Su izquierdismo es un izquierdismo burgués y pequeño burgués, entrelazado con algunas ideas progresistas pero al mismo tiempo también anarquistas, lo que a fin de cuentas conduce al aventurerismo.
Los puntos de vista de Che Guevara y de algún otro que se hace pasar por marxista y «padre» de estas ideas [posible referencia a Fidel Castro – Anotación de B. N.], jamás han tenido ni tienen nada que ver con el marxismo-leninismo. Asimismo Guevara ha tenido, por así decirlo, algunos «éclaircies» en la adopción de algunos principios del marxismo-leninismo, pero que aún no habían llegado a ser su concepción filosófica del mundo [4], de modo que le impulsaran a realizar actos verdaderamente revolucionarios.
No podemos decir que Che Guevara y sus compañeros fuesen cobardes. ¡No, en absoluto! Por el contrario eran valerosos. También hay burgueses valientes. Pero héroes, revolucionarios proletarios, hombres valientes verdaderamente grandes son únicamente los que se guían por los principios filosóficos marxista-leninistas y se ponen en cuerpo y alma al servicio del proletariado mundial y de la liberación de los pueblos del yugo imperialista, feudal, etc.
Hemos defendido la revolución cubana porque estaba dirigida contra el imperialismo estadounidense. Como marxista-leninistas, detengámonos un momento para analizar esta, revolución y las ideas que la inspiraron. La revolución cubana no se inició sobre la base del marxismo-leninismo ni se desarrolló según las leyes de la revolución proletaria [5], por las cuales se rige un partido marxista-leninista [6]. Tampoco después de la liberación del país, Fidel Castro se encauzó por el camino marxista-leninista, sino que por el contrario, continuó inspirándose en las ideas liberales. Es un hecho, y nadie puede negarlo, que los integrantes de esta revolución empuñaron las armas y ganaron las montañas, pero también es un hecho incontestable que no lucharon como marxista-leninistas. Eran combatientes libertadores que se levantaron en lucha contra la camarilla de Batista y la vencieron, precisamente porque ésta constituía un eslabón débil del capitalismo. Batista era un dócil lacayo del imperialismo que oprimía al pueblo cubano, y éste se levantó en lucha contra esta camarilla y contra el imperialismo yanqui y los derrotó.
En nuestra opinión, la teoría de que la revolución la hacen unos cuantos «héroes», representa un peligro para el marxismo-leninismo [6], particularmente para los países de América Latina. En su continente del Sur existen grandes tradiciones revolucionarias, pero, como acabamos de señalar, también hay otras que son revolucionarias en apariencia, pero que en realidad no siguen la verdadera línea de la revolución. ¡Cualquier putsch que se perpetra allí es considerado como una revolución! Pero jamás un putsch puede ser una revolución, porque el lugar de la camarilla derrocada pasa a ocuparlo otra, es decir que todo sigue igual que antes. A los núcleos de las corrientes antimarxistas que existen aún en el seno de los viejos partidos, partidos que se han puesto al servicio de la contrarrevolución, se ha sumado en la actualidad otra corriente a la que calificamos de aventurerismo de izquierda.
Esta corriente, así como el otro engendro de la burguesía, el revisionismo moderno, representan grandes peligros para los pueblos, por tanto también para los países de América Latina. El revisionismo moderno, cuidadosamente enmascarado, es un gran peligro para los pueblos y los revolucionarios. Según los países lleva diferentes máscaras. También el castrismo en América Latina, disfrazado con el marxismo-leninismo, conduce a la gente, incluso a revolucionarios, al aventurerismo de izquierda [7]. En apariencia, esta corriente está en contradicción con el revisionismo moderno. Los ideológicamente inmaduros lo creen así, pero la verdad es otra. Lejos de estar en oposición con los revisionistas modernos, los castristas se han puesto enteramente a su servicio. El camino de cada uno de ellos converge en un mismo punto.
La cuestión es que, donde los revisionistas soviéticos no logran impedir que las masas de la clase obrera y del pueblo hagan la revolución, precisamente allí entra en acción esa corriente y mediante un putsch destruye lo que los revisionistas no pudieron destruir por medio de la evolución. Los revisionistas soviéticos y todas las camarillas traidoras que encabezan los partidos revisionistas, preconizan la evolución, la coexistencia y todas esas teorías antimarxistas que conocemos. El aventurerismo de izquierda, por la fraseología que utiliza parece más revolucionario, porque ¡predica la lucha armada! Pero, ¿qué es lo que entiende por lucha armada? Naturalmente los putschs. El marxismo-leninismo nos enseña que sólo dando pasos mesurados y seguros, y únicamente apoyándose con firmeza en los principios de la teoría marxista-leninista y haciendo que las masas adquieran conciencia, es posible conquistar éxitos en la preparación y el desencadenamiento de la insurrección armada, y no caer jamás en el aventurerismo.
Los autores de la teoría de que el «motor pequeño» pone en movimiento el «motor grande», pretenden hacer creer que están por la lucha armada, pero en realidad están en contra de ella y trabajan para desacreditarla. El ejemplo de Che Guevara y su trágico fin, la difusión y aplicación de esta teoría por otros que se dicen marxistas, pero que están en contra de las luchas de gran envergadura, masivas y populares, son hechos públicamente conocidos que refutan sus prédicas. ¡Guardémonos del pueblo porque puede traicionarnos, delatamos a la policía; formemos guerrillas «salvajes» y aisladas que –supuestamente– sean desconocidas por el enemigo y éste no desate el terror contra el pueblo! [8] Estas y muchas otras teorías disolventes, que ustedes conocen bien, son difundidas por ellos. Atacar al enemigo con estas guerrillas «salvajes», combatirlo con ellas, etc., sin que el partido marxista-leninista asuma la dirección de esta lucha ¿puede haber aquí algo de marxismo-leninismo? Por el contrario. Estas teorías antimarxistas y antileninistas sólo pueden ocasionar fracasos al marxismo-leninismo y a la revolución, tal como fracasó en Bolivia la empresa de Che Guevara.
Esa corriente está desacredita las tesis sobre la insurrección armada. ¡Qué graves perjuicios ocasiona a la revolución! Con la muerte de Che Guevara las masas sencillas infectadas de las influencias que ejercen sobre ellas las concepciones anarquistas pensarán que ¡ya no hay quien las dirija para liberarse! O bien puede surgir un nuevo grupo de personas como el de Che Guevara y echarse a las montañas «para hacer la revolución». Es posible que las masas que esperan mucho de ellas, ansiosas de luchar contra la burguesía, se dejen engañar y les sigan. Y entonces ¿qué ocurriría? Ocurriría lo que para nosotros es evidente. Dado que estas personas no constituyen, la vanguardia de la clase obrera ni se guían por los luminosos principios del marxismo-leninismo, se encontrarán con la incomprensión de las amplias masas y tarde o temprano fracasarán, pero junto con ello se desacreditará ante las masas la verdadera lucha, la lucha armada, porque estas la mirarán con desconfianza. Debemos preparar a las masas política, e ideológicamente y convencerlas por medio de su experiencia práctica. Por todas estas razones afirmamos que la teoría frenante y reaccionaria que se propaga por América Latina sobre la revolución es un engendro del revisionismo moderno y debe ser desenmascarada por los marxista-leninistas.
Hay dirigentes en algún Estado de América Latina que subrepticiamente dicen alguna palabra «en contra» de la Unión Soviética, pero nosotros no podemos considerar que se oponen a ella. Se trata, por un lado, de presiones y chantajes para obtener algún beneficio y, por otro, de métodos para engañar a los ingenuos. Si los pregoneros de estas teorías no prestasen servicios a los soviéticos en sus planes de expansión imperialista-revisionista, les suspenderían todas las ayudas. Nosotros conocemos de sobra a los soviéticos, y si no han hecho esto, es precisamente porque esa gente les sirve, y les sirve bien. Por esta razón los revisionistas soviéticos continúan concediéndoles ayudas y sustentándoles.
Es tarea de todos los marxista-leninistas denunciar esta corriente antimarxista, cuyos pregoneros se autodenominan marxista-leninistas y utilizan los términos marxistas únicamente como una máscara, sin la cual estarían perdidos. Debemos arrancarles esa máscara y esto lo lograremos únicamente mediante una lucha organizada y por la vía marxista-leninista, como hacen ustedes, camaradas del Ecuador, y otros camaradas.
Nos alegra mucho la forma en que han actuado en relación con el reforzamiento del partido y sus puntos de vista correctos sobre la lucha armada. Si los marxistas no comprendemos bien que el partido debe ser fuerte, de acero y que esto se logra sólo por la vía marxista-leninista, no podremos conseguir ninguna victoria. En el pasado nuestro pueblo, y el suyo también, ha luchado pero no ha vencido. Del seno de nuestro pueblo han surgido hombres excelentes y hábiles, con puntos de vista iluministas, animados por una firme determinación revolucionaria, que han luchado con el fusil y la pluma contra los turcos y posteriormente contra diversos invasores. Pero sus esfuerzos y la sangre que derramaron fueron vanos. Las victorias obtenidas por el pueblo y por estos hombres eminentes fueron explotadas por la burguesía y los señores feudales en su propio beneficio, y el pueblo continuó siendo oprimido.
Y esto porque no sólo no existía un partido marxista-leninista, sino tampoco un partido progresista que pudiera guiar al pueblo y hacerle avanzar. Sólo después de la fundación del Partido Comunista de Albania, el pueblo albanés pudo hacer realidad sus aspiraciones seculares y únicamente gracias a su dirección no derramó en vano su sangre y su sudor. Por consiguiente, es la dirección del partido marxista-leninista la que garantiza la victoria para los pueblos y no las acciones del «foco» guerrillero que preconizan algunos.
Nos alegra mucho que ustedes, camaradas del Partido Comunista (marxista-leninista) del Ecuador, hayan depurado el partido de los elementos ajenos a un partido verdaderamente marxista-leninista. Asimismo nos alegramos porque saben claramente cómo se ha de reforzar y ampliar el partido, qué elementos de clase deben integrar sus filas, cómo debe ser extendido al campo y, ante todo, cómo ha de penetrar más profundamente en el seno de la clase obrera. Los hombres no nacen comunistas, pero nacen limpios y aprenden en el curso de la vida y la lucha cotidiana, se educan y se hacen comunistas, dispuestos en todo momento a sacrificar incluso la vida por sus ideales, han hecho muy bien en abrir cursos y escuelas de educación marxista-leninista. Así hemos actuado también nosotros en el curso de la lucha de liberación nacional. El aprendizaje y la asimilación del marxismo-leninismo son indispensables y un medio de salvación para cada comunista y partido marxista-leninista.
Por este camino continuamos avanzando hoy nosotros. Nuestro trabajo para educar a la juventud lo hemos basado en el trinomio: estudio, trabajo productivo y preparación física y militar para defender la patria.
Les decimos queridos camaradas, y les aseguramos, que nuestro partido, estrechamente unido al pueblo, siempre ha defendido y defenderá con todas sus fuerzas y con fidelidad sin límites la pureza del marxismo-leninismo y trabajará sin desmayo para templar el internacionalismo proletario. Hará todo lo que esté a su alcance a fin de que sus esfuerzos y los de nuestro pueblo sean comprendidos por todos, y a fin de crear las condiciones necesarias, no sólo para reforzar nuestra patria socialista, sino también para robustecer los lazos de amistad con todos los partidos marxista-leninistas hermanos, y para que nuestro partido, con todas sus fuerzas, aporte su modesta contribución a nuestra victoria común: la revolución proletaria.
Nos emociona la alta apreciación que hacen del modesto trabajo de nuestro partido. En tanto que marxista- leninistas comprendemos muy correctamente todo lo que ustedes, queridos camaradas, acaban de decir de nuestro partido, de su experiencia. Por todo ello les estamos agradecidos y les decimos que representa un gran estímulo para nosotros, porque somos conscientes de que es expresión de un juicio real y claro de camaradas marxista-leninistas. Como marxista-leninistas que somos, les aseguramos que esto, lejos de hacernos jactanciosos, acrecienta nuestro sentido de responsabilidad para merecer al menos un uno por ciento de lo que ustedes afirmaron. Por lo tanto, debemos luchar con más perseverancia, cumplir con más honor nuestras tareas, a fin de que toda actuación nuestra no sólo no perjudique la gran causa del socialismo en el mundo, la causa de la revolución mundial, a ningún partido o grupo marxista-leninista en particular, sino que por el contrario sirva de estímulo y de ejemplo para todos y contribuya a aumentar el número de partidos marxista-leninistas, que contribuya a su fortalecimiento, porque, como dice el pueblo, una flor no hace primavera. Para que la revolución socialista triunfe en todas partes, se precisan y se precisarán muchas flores. Así entendemos nosotros nuestro deber internacionalista.
También para nosotros será inolvidable este encuentro, porque nos han ayudado mucho con lo que nos dijeron acerca de la situación en América Latina. Nos hacemos cien veces más fuertes al saber que su partido es un verdadero partido marxista-leninista, dotado de una línea y de una perspectiva claras. No cabe, duda de que un partido así triunfará con toda seguridad. Ustedes dicen que su partido es pequeño. Pero también nosotros les decimos que cuando, nuestro partido se fundó, contaba sólo con unos 200 militantes. Pero esto no constituyó en absoluto un obstáculo para ganarnos a las masas, dirigirlas, combatir y derrotar juntos a los enemigos del exterior y del interior, triunfar e instaurar la dictadura del proletariado.
¡Qué gran fuerza adquirimos para consolidar nuestra lucha, cuando vemos que a su partido le espera un brillante porvenir al enarbolar la bandera del marxismo- leninismo!
Ustedes dicen que han incurrido en errores, y que ciertas cosas no las han considerado debidamente. ¿Acaso existe algún partido que no haya cometido errores? Durante su actividad revoluciona, también nuestro partido ha incurrido en errores, pero no en su línea general. Lo importante es que lo hemos corregido apenas los hemos descubierto.
La cuestión que expusieron a cerca de la intensificación del trabajo del partido con las organizaciones de la juventud y de la mujer reviste una extraordinaria importancia para la revolución. He observado, y ustedes mismos lo han afirmado en las conversaciones sostenidas con nuestros camaradas, que se interesan mucho por el problema de los estudiantes. Esto es muy bueno, pero tengan en cuenta que los estudiantes son una parte de la juventud, y no la juventud entera. Asimismo, han dado importancia a los problemas del campo y de la clase obrera. Cuando se muestra interés por el campo y la clase obrera, es imposible que no se preste atención a la vez a la juventud y a la mujer campesinas. Pero ahora se trata de concretar mejor estas cuestiones.
Nos sentiríamos verdaderamente felices si les sirviera de ayuda nuestra modesta experiencia.
Quería señalar también que en un comienzo nuestro partido era pequeño y que, en el período en que fue fundado, nuestra clase obrera era muy reducida en número. Pero, gracias al trabajo realizado por el partido, la ideología de la clase obrera, el marxismo-leninismo, fue abrazada en primer lugar por la juventud. El partido organizó de inmediato a la juventud, que se lanzó a la lucha, desempeñando un papel extraordinariamente grande. Luchó orientándose por la ideología de la clase obrera.
En lo que atañe a la mujer, desde un comienzo el partido lanzó la consigna de que sin ella la lucha armada no podía existir ni terminar en la victoria. El Partido señalaba que esta cuestión debían comprenderla en primer lugar las propias mujeres, debían comprender que, al luchar por la liberación de la patria, luchaban también por su propia emancipación. En aquel entonces el partido recalcaba que si la mujer no llegaba a comprender la gran idea del partido sobre su participación en la lucha, no podría haber una verdadera lucha de liberación. A esta cuestión le dedicamos la máxima importancia, porque si no se hubiera solucionado, la mujer se habría convertido en un obstáculo para la lucha, hubiese bastado que le dijese al marido o al hijo: «¿a dónde vas?», «¡por qué me abandonas!», «¡nos matarán!», «¡no vayas a luchar!», «¡ocupémonos de nuestros asuntos!», «¿qué necesidad tenemos de luchar?», etc.
El partido desplegó un trabajo tan intenso y profundo que la mujer se convirtió en la familia en una ardiente propagandista de la línea del partido. «Empuñad las armas –le decían al marido o a los hijos– y lanzaros a la lucha por la liberación de la patria!». Es comprensible, camaradas, el gran coraje que infundía en los hijos o en el marido esta actitud de la mujer, y ellos empuñaban las armas y se integraban en las guerrillas.
Cuando íbamos a las casas del pueblo, en la ciudad o en el campo, las mujeres nos ayudaban con todo lo que podían, se unieron estrechamente con la lucha, con la línea del partido. Muchos de sus maridos e hijos habían marchado a las montañas para combatir y cuando íbamos a sus casas para buscar alojamiento y víveres nos consideraban como sus propios hijos, como a sus familiares más próximos. ¡He aquí pues la gran importancia del papel que desempeñó la mujer con su trabajo! En estas condiciones fue creada la organización de la mujer. Naturalmente también este proceso se producirá entre ustedes. En un principio chocamos con muchas dificultades y no todo se realizó de inmediato como lo ven hoy. Somos conscientes de las dificultades que existen en los países capitalistas, pero todas serán superadas sí la línea es justa y el partido resuelto.
Ustedes, queridos camaradas ayudaron igualmente mucho en otro sentido: fortaleciendo aún más nuestra fe en la lucha y en la victoria común. Les aseguramos que cumpliremos con, honor nuestro deber como soldados de la revolución, como soldados fieles al marxismo-leninismo. Queridos camaradas del Partido Comunista (marxista-leninista) del Ecuador, desearíamos que consideraran a nuestro partido en todos los sentidos como si fuera el suyo. Estamos dispuestos a prestarles cualquier ayuda que pueda serles útil, porque es nuestro deber de internacionalista, y de no hacerlo no podríamos considerarnos internacionalistas, no seríamos marxistas. Jamás hemos escatimado ni escatimaremos la ayuda que, de acuerdo con nuestras posibilidades debemos prestar a nuestros camaradas y hermanos como lo son ustedes, porque también la ayuda internacionalista que recibimos de ustedes es considerable.
Ustedes nos ayudan con su experiencia y, si ven que nos equivocamos en algún sentido, les rogamos que nos critiquen que nos sacudan con una crítica franca, porque pueden estar seguros de que tenemos en cuenta las críticas que nos hacen los camaradas y las tratamos como lo más sagrado. Nuestro pueblo dice que quien te quiere te critica, y quien no te quiere te adula para que continúes por el mal camino.
Nuestra dialéctica marxista-leninista nos enseña que no todo se desarrolla en línea recta, que no todos han sido cortados por el mismo patrón, que las energías de cada uno son diferentes, y que unos siguen el camino recto y otros no. En estas condiciones, la aplicación de las normas del partido, el uso de la crítica y la autocrítica bolcheviques, corrigen a los individuos, mantienen limpio el partido y hacen avanzar la revolución.
A este tipo de relaciones aspiramos, éste es el cariño sincero y proletario que deseamos que exista entre nosotros y cuanto más hagamos el uno por el otro y por la revolución, tanto más modestos debemos ser. Por eso la modestia de los comunistas debe ser ejemplar, como la de los proletarios; los esfuerzos y las opiniones de los comunistas deben ser como los de los proletarios; los sentimientos que nacen de su alma y su corazón deben ser como los de los proletarios. Sólo así nuestra revolución continuará avanzando.
Sentimos que se vayan, queridos camaradas, pero sepan que nuestros corazones laten al unísono con los de ustedes.
Somos conscientes de que tienen mucho que hacer. Tareas aún más grandes y complejas les esperan, no obstante nos agradaría mucho que viniesen más a menudo y se quedaran por más tiempo en nuestro país, a pesar de que esto no siempre es posible conforme a nuestros deseos.
Hacemos votos porque se haga realidad su gran deseo de que llegue el día en que también nosotros vayamos a su país.
Enver Hoxha.

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