Apoyándose en las masas, el Partido marxista-leninista asegura la libertad del pueblo y la independencia de la patria [Clásicos]


 Entrevista con una delegación de la República Popular del Congo (Brazzaville) (Extractos)

 17 de octubre de 1970

Consideramos su visita a Albania como un importante acontecimiento y esperamos que sirva para reforzar las relaciones entre nuestros dos países y que nos ayude a conocernos mejor. Durante nuestras amistosas visitas es posible  intercambiar nuestras opiniones sobre todos los problemas de interés, sobre las cuestiones jurídicas, pero también sobre los asuntos internacionales y los movimientos sociales en nuestras naciones, etc. El intercambio de experiencias con nuestros amigos es muy importante y necesario para nosotros los albaneses.

A lo largo de nuestro pasado histórico, al igual que ustedes, también hemos sufrido terriblemente en las manos de los invasores extranjeros e imperialistas quienes apuntaban a mantenernos en el nivel más bajo del desarrollo con el propósito de oprimirnos y explotarnos más fácilmente.

La historia de nuestro país nos ha enseñado que, para garantizarle al pueblo su plena libertad e independencia de su patria, es necesario basarnos en las masas trabajadoras, porque son ellas las que poseen la fuerza, ellas son las únicas que son capaces de proporcionar a los revolucionarios de pensamientos y juicios justos, las masas trabajadoras tienen la llave para el progreso y para la auténtica libertad y democracia. Por eso es tan importante conocer y comprender la necesidad de tener estrechos vínculos con las masas del pueblo.

Somos conscientes de que hemos hecho y seguiremos haciendo grandes esfuerzos en beneficio de la libertad e independencia de nuestro país, debido a que los imperialistas y sus lacayos sienten un gran odio hacia nosotros. Para asegurarnos la victoria total y definitiva deberemos librar batallas que serán aún más duras que las que hemos emprendido hasta el momento. Hay cuestiones, como por ejemplo la lucha contra los opresores imperialistas y capitalistas, que unen a nuestras naciones aún más. Este es un tema de gran importancia.

Deberíamos orientar nuestros esfuerzos con el objetivo de apoyar a todos aquellos que, por los motivos que ya conocemos, permanecen en la pobreza, sin cultura ni educación política. Es indispensable educar a las masas trabajadoras a fin de desarrollar la nación y para hacerles comprender que los ingresos que proceden de su sudor y trabajo deben pertenecer exclusivamente a ellos en vez de enriquecer a los capitalistas. De esto, todavía tenemos que tomar importantes lecciones y hacer síntesis para encontrar e iluminar las vías que conducirán a la felicidad de nuestros pueblos.

Nuestro Partido se llama Partido del Trabajo. También podría ser llamado comunista, al igual que durante nuestra lucha de liberación nacional. Pero después de nuestra Liberación, el pueblo albanes afrontó grandes perspectivas de trabajo no sólo en lo que concierne a la edificación socialista sino también relacionada a la formación de un nuevo hombre que llevará a cabo esta edificación. Por eso pensábamos en llamar a nuestro Partido como «Partido del Trabajo de Albania» después de la liberación de nuestro país. Este cambio tuvo en cuenta la composición social de la nación que también se reflejó en el Partido. Esto también fue aprobado por todo el pueblo que, poco antes de la fundación del Partido, no tenía una idea muy clara de lo que eran la revolución y el comunismo, contra los que los gobiernos reaccionarios del pasado, que fueron derrocados por la revolución, encabezaron una campaña difamatoria. Pero gracias a su trabajo constante, nuestro Partido ha conseguido que las masas trabajadoras entiendan lo que es realmente el comunismo. En este país, ellas ven constantemente la lucha y los esfuerzos de los comunistas que no son los representantes ni los hijos de los capitalistas, sino al contrario, son los hijos de las personas que luchan por los intereses de las masas trabajadoras con todas sus fuerzas y que no dudan en derramar su propia sangre, si es necesario.

Inmediatamente después de su fundación, nuestro Partido llamó al pueblo a alzarse en la  lucha contra los invasores, a tomar el poder con el objetivo de realizar posteriormente, primero reformas económicas, pero también todo tipo de otras reformas sociales con el objetivo de derrocar la superestructura feudal-burguesa, a comprometerse en la lucha por construir un radiante futuro, que sólo apareció claramente después de que el pueblo asumió el poder, y esto se debe a que únicamente en estas condiciones es posible lograr reformas. Tomamos el poder incluso antes del final de la Segunda Guerra Mundial. Después de nuestra victoria, pusimos todas estas reformas en práctica, eliminamos las concesiones extranjeras, controlamos el comercio exterior, etc. Creo que ustedes también tratan de encontrar una manera de liquidar las concesiones extranjeras.

Estamos comprometidos con esta serie de reformas, pero hacemos esto sin copiar a los demás, naturalmente. Edificamos el socialismo sobre la base de nuestras propias condiciones concretas, paso a paso y siempre apuntando a que los trabajadores entiendan que todo que hacemos es para su bienestar y para la felicidad nacional, porque no tenemos otros objetivos además de estos.

Después de la Liberación y el establecimiento del poder popular, no pedimos inmediatamente a los campesinos realizar la colectivización de la agricultura. No podíamos seguir estrictamente lo que se hizo en Unión Soviética donde se habían implementado los koljoses y sovjoses, porque creíamos que nuestro pueblo no sabía nada realmente sobre aquellas formas de organización y no podría seguirnos. De manera que decidimos llevar a cabo la reforma agraria porque la gente siempre había luchado por un pequeño pedazo de tierra. Las condiciones de nuestro país eran tales que teníamos muy poca tierra para demasiadas personas. E incluso la tierra que existía estaba en manos de los señores feudales. En consecuencia, tuvimos que devolver la tierra a los campesinos. En lo que respeta a este asunto, tuvimos en cuenta las enseñanzas del marxismo-leninismo que aconseja que no se les hable a los campesinos sobre la colectivización de inmediato, porque no lograrán comprenderla inmediatamente. El enseña marxismo leninismo que, en primer lugar, debemos entregar las tierras a los campesinos, darles aquello por lo que lucharon, y luego, usando el método de persuasión, proceder gradualmente. Y así lo hicimos. Y esto es lo que hemos hecho. Desde el principio, aplicando la reforma agraria, dimos a los campesinos las tierras que confiscamos a los señores feudales, a los ricos y a todos aquellos que colaboraron con los invasores. El campesino albanés soñó con esa tierra, había luchado por ella derramando su sudor y sangre. También les ayudamos dándoles avanzados instrumentos agrarios proporcionados por el Estado, de manera que no tuvieron que trabajar con instrumentos de madera. Y el campesino albanés cumplió esta tarea con mucho celo en beneficio de sí mismo y del poder que le representaba. Más tarde, gracias a un persistente trabajo educativo organizado por el Partido entre el campesinado, los campesinos comprendieron por sí mismos la necesidad de la edificación socialista en el campo y también la necesidad de la colectivización de toda la tierra y los medios de producción.

A fin de edificar el socialismo, confiamos en los jóvenes que son la fuerza más activa y más revolucionaria, porque aceptan lo que es nuevo de una manera más fácil y más rápida y entienden profundamente el marxismo-leninismo que les ayuda a ver claramente su futuro.

En relación a los cuadros del partido, en un principio esta fue una gran preocupación para nosotros porque teníamos muchos obstáculos que superar. Pero hemos resuelto este problema con valor y determinación gracias a nuestros hombres más confiables mostrando un cuidado particular en su formación y colocándolos en puestos clave.

Como nuestros camaradas ya les han dicho, también hemos creado nuestra propia legislación. Les hemos mostrado todo nuestro trabajo en este campo, por lo que pueden saber exactamente cómo lo hicimos. Es posible que hayamos cometido algunos errores, pero los corregimos y nos adaptamos a las diferentes etapas que ha atravesado nuestro país. Además, seguiremos rectificando nuestras acciones cada vez que las nuevas condiciones del desarrollo socialista lo exijan. La vida nos enseña que es necesario realizar correcciones en todas las esferas y en todas las cuestiones que ya no se correspondan con la realidad recién creada. Si hubiéramos hecho, por ejemplo, hace veinte años lo que hacemos ahora en el campo de la legislación, habríamos cometido un error muy grave.

Cuando hay algún problema, lo analizamos de una manera muy tranquila y tomamos nuestra decisión determinando si eso será bueno para el pueblo o no. Esta es también la manera en que juzgamos y actuamos cuando tenemos que aprobar una ley que debe sintetizar la realidad y debe responder a una situación concreta. Esa ley debe ser un medio para resolver las contradicciones de manera que no se agraven aún más. Dondequiera que haya un régimen revolucionario, la ley también debe ser revolucionaria.

Así es cómo actuamos y hasta el momento ningún obstáculo ni dificultad ha detenido nuestro avance. Los comunistas nunca se encuentran abatidos o intimidados. Todavía tenemos muchas dificultades que superar, pero seguramente las superaremos a todas. Dirán quizás que todavía hay analfabetos en su país. No sabemos cuál es el nivel de instrucción en su nación, en qué etapa se encuentran ustedes en esta esfera ni cuáles son las dificultades que deben
afrontar, pero por nuestra experiencia podemos afirmar que hemos tenido que superar muchos obstáculos en este terreno. En la época de la Liberación, más del 80% de nuestra población era analfabeta. Al principio, la alfabetización fue una tarea muy difícil, porque carecíamos de escuelas, profesores y la base material de nuestro sistema educativo era muy frágil. Pero a través de nuestra voluntad inflexible, hemos llevado a cabo esta tarea confiando en nuestras propias fuerzas. Hoy en día, en cada pueblo albanés hay una escuela, y estas escuelas no tienen sólo un profesor, sino que tienen de 5 a 8 y a veces incluso más. Actualmente, la escuela de 8 años es obligatoria para todos y estamos luchando para que la escuela secundaria también sea obligatoria en un futuro próximo. Ahora también tenemos nuestra universidad que prepara muchos cuadros superiores para satisfacer nuestras necesidades en todos los sectores.

El partido nos ha enseñado a movilizar a todas nuestras fuerzas para hacer que el país avance constantemente. Sin embargo, debemos afrontar diversos desafíos y problemas. Primero tuvimos con nosotros a los revisionistas yugoslavos y, después de ellos, a los revisionistas soviéticos, que han actuado contra nuestro país. Hoy en día, también hay revisionistas soviéticos con ustedes, en el Congo, pero teniendo en cuenta la amarga experiencia de nuestras relaciones con ellos no podemos evitar decirles camaradas: ¡Tengan  cuidado! Ellos son tan peligrosos como los otros imperialistas. Le decimos esto porque ya hemos sufrido en sus manos y podríamos demostrarles esto con muchos ejemplos. Los revisionistas soviéticos son capitalistas disfrazados. Ellos traicionaron el socialismo.

Los revisionistas soviéticos proporcionan «ayuda» a otros países, pero hacen esto desde posiciones imperialistas, mientras que un país socialista siempre está inspirado por el marxismo-leninismo y por justos motivos internacionalistas al ayudar a los demás. Nuestra actitud se encuentra en las antípodas de la adoptada por los imperialistas. Es cierto que la ayuda proveniente de los verdaderos amigos siempre es valiosa, pero a pesar de esto nunca puede ser determinante para la independencia y el desarrollo económico de un país. Nuestro pueblo tiene un refrán: «No se puede vivir de pan prestado». Esto significa que, independientemente de la ayuda que un país recibe de sus amigos, deben ser los propios trabajadores de un país los que tienen que llevar a cabo la tarea de promover su desarrollo gracias a su propio sudor y trabajo. Esto es también lo que muestra la historia de la lucha por la liberación nacional de nuestro país. El ejército soviético de Stalin se ha hecho famoso durante la Segunda Guerra Mundial debido a sus hazañas y sacrificios, dio brillantes pruebas de su internacionalismo y proporcionó golpes mortales a los invasores nazis. Pero si no hubiéramos luchado nosotros mismos, si nuestro Partido no hubiera sido un partido fuerte e inquebrantable, no habríamos conseguido la victoria y no habríamos liberado la patria.

En Grecia, existía también un poderoso partido comunista que durante la guerra logró asegurarse solidas posiciones dentro de su propio país. Pero debido a las múltiples tendencias que existían dentro del partido y a los errores cometidos por sus líderes, este partido perdió las posiciones que una vez había conquistado. Hay algunos que afirman que Grecia no ganó su propia guerra porque el Ejército Rojo de Stalin no vino para ayudar a los comunistas griegos. Pero la verdad es que el Ejército Rojo nunca vino tampoco a Albania y esto no nos impidió liberarnos gracias a nuestras propias fuerzas. Si no fuera así, nuestro país también hubiera sido invadido por nuevos invasores como sucedió con Grecia, que fue invadida por los imperialistas Occidentales, los británicos y los otros. Incluso el sincero apoyo proporcionado por la Unión Soviética durante la época de Stalin no habría tenido ningún efecto, no habría dado los resultados que hemos registrado, ni habríamos tenido el nivel de desarrollo que hemos alcanzado en la actualidad si no hubiéramos trabajado nosotros mismos. Con esto quiero decir que una ayuda, cualquiera que sea su naturaleza, sigue siendo una mera ayuda. Lo que es realmente determinante para nuestro país y para todos los demás no es la ayuda de los amigos, sino el trabajo implacable y la lucha que el pueblo libra liderado por el partido revolucionario marxista-leninista para defender las victorias y construir una vida más feliz.

Sinceramente esperamos que el pueblo congoleño desarrolle rápidamente su país, que rechace todas las reliquias oscurantistas y toda la influencia del imperialismo, y que se destaquen no sólo los grandes valores de su propia cultura nacional, sino también los valores de las culturas de otros pueblos, porque esto es muy importante.

Basado en el conocimiento limitado que tengo sobre su historia nacional, sé que su pueblo posee una cultura muy antigua y vasta. Por lo que sé, el pueblo bantú es un gran pueblo que habitó un territorio muy extenso y que poseía una antigua cultura. Con un auténtico espíritu revolucionario, un amor profundo y persistentes esfuerzos para el desarrollo cultural, ustedes serán capaces de elevar los valores de su cultura a una etapa superior. Incluso si han dejado en pie algunas obras de la antigua cultura de su pueblo, los colonialistas hicieron esto sólo por casualidad y de ninguna manera para resaltar su gran y antiguo valor.

Según una leyenda de nuestro pueblo, cuando «Dios» creó el mundo, Albania, nuestro pequeño país, fue proporcionada de muchas más montañas y rocas que llanuras, pero cuando nuestro pueblo encabezado por su Partido del Trabajo tomó el poder, descubrió en su interior grandes riquezas. A fin de explotar estas riquezas en beneficio de nuestro país y nuestro pueblo, uno de nuestros principales problemas fue salvaguardar el poder popular y la unidad en torno a nuestro Partido. Sin esta unidad, es imposible consolidar el poder, es imposible edificar un porvenir brillante. Y esta unidad sólo puede llevarse a cabo si nos basamos en las enseñanzas del marxismo-leninismo, aplicándolas de acuerdo con las condiciones particulares de nuestro país. Es necesario tener siempre en cuenta que los principios del marxismo-leninismo deben ser correctamente entendidos y aplicados por las masas trabajadoras en cualquier situación. Ciertamente, en los esfuerzos para poner en práctica un principio, podemos discutir la mejor manera de asegurar su correcta aplicación, o discutir con otros fines. Si en determinados momentos uno se encuentra con dificultades que conciernen a la aplicación del principio en cuestión, se debe entonces reanudar el debate de modo que el principio se aplique hasta el final. Es muy importante que los responsables de poner el principio en práctica estén convencidos de él, porque lo tendrán que aplicar escrupulosamente. En esta área, como en cualquier otra, nuestro Partido exige una disciplina de hierro. El militante del partido debe, en todas las situaciones, saber cómo dirigir a las masas trabajadoras correctamente y con clarividencia. Es indispensable que él siempre se encuentre a la vanguardia de la realización de cada tarea, que ejecute escrupulosamente toda decisión tomada. Actuar de otro modo lleva a la desintegración del partido y en ese caso ocurre lo que les sucedió a los revisionistas que hicieron degenerar sus partidos.

Actualmente nosotros, por todas partes, en las fábricas, en las plantas y en otras instituciones y lugares de trabajo, estamos hablando del próximo plan quinquenal. Este será un gran plan quinquenal, porque contempla grandes trabajos muy importantes, fábricas, plantas, unidades de producción, etc. En el contexto de este plan, hemos planificado la construcción de una serie de establecimientos que utilizan materias primas que existen en nuestro país: cobre, cromo, ferro-níquel, petróleo. Ahora estamos en el proceso de exploración de nuevos yacimientos, especialmente en términos de petróleo. Durante este quinquenio, dedicaremos también, como siempre, una atención particular a la educación ideológica de las masas.

Esperamos que esta visita no sea la última que ustedes hagan a nuestro país. Y les aseguramos que nuestros camaradas también les visitarán. Desde el principio, nuestro Partido ha recomendado a nuestros camaradas que se les den a la delegación congoleña todas las facilidades y que se le proporcionen todas las explicaciones necesarias.

El INVITADO CONGOLÉS: Le agradecemos mucho por su cálida bienvenida, por sus explicaciones y estímulos. Nos llevamos de nuestra visita muy grandes impresiones. Estamos impresionados por los logros obtenidos en Albania durante estos veinticinco años de vida libre. Quiero asegurarle que la República Popular de Albania es tenida en alta estima en la República del Congo. Sólo me resta decirles que nuestros dos países, hoy y mañana, marcharán lado a lado.

EL CAMARADA ENVER HOXHA: Yo también quiero expresarle el amor de nuestro pueblo para con el pueblo congoleño y asegurarle que nuestro país y nuestro pueblo les apoyarán siempre en su justa lucha y en sus justos esfuerzos. Les agradezco por su visita y por sus palabras acerca de Albania. ¡Buen viaje y hasta pronto!

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