La tragedia de China [Clásicos]


KOMANDANT
La tragedia de China
 
Enver Hoxha
 
(Octubre de 1976)
Una gran tragedia ha ocurrido en China. Las cosas que previmos que ocurrirían en China después de la muerte de Mao Tsetung han ocurrido y, de hecho, los eventos se llevaron a cabo con la velocidad del rayo. Creíamos que las dos corrientes, los derechistas y los izquierdistas, seguirían “coexistiendo en la divergencia” como Mao lo había permitido durante toda su vida y como aconsejó a sus colaboradores que deberían seguir tras su muerte. A pesar de todo, el “gran timonel” de dos o más líneas había creado tal autoridad que él podría sostener el equilibrio. ¿Pero qué tipo de equilibrio? Nunca un equilibrio real y consecuentemente marxista-leninista.
Mao Tsetung habló con consignas revolucionarias sobre la “revolución”, la “lucha de clases” y otras cuestiones de principio, pero en la práctica era un liberal, un soñador, un centrista en la dirección de la manipulación y el equilibrio de las diversas corrientes que existieron y tramaron dentro del Partido Comunista de China y el estado chino. Con tales características, Mao Tsetung fue fácilmente influenciado por una u otra corriente; a veces apoyaba a una, a veces a otra.
Lo que es obvio y verdadero es que Chou En-lai era el mayor “Iago” en el drama shakesperiano chino. Él era un derechista, un mandarín, un burgués y un pseudo-marxista. En las manipulaciones que realizó Mao, Chou En-lai maniobró con maestría. Cuando el barco de una corriente reaccionaria con Chou En-lai a bordo se iba a pique, él abandonó rápidamente la nave y se inclinó bajo la bandera de Mao.
Hay que volver a insistir en que Mao acentuó el papel fundamental de los campesinos en la revolución, y en este sentido resulta que él no estaba de acuerdo con el papel principal, hegemónico de la clase obrera. Sus ideas vacilantes, como aquellas sobre el campesinado, se reflejan en toda la línea liberal de Mao Tsetung.
En la teoría, Mao aceptó algunos principios básicos del Marxismo. En sus escritos oficiales estos principios y algunas otras cuestiones son formulados en general de manera correcta. En la práctica, sin embargo, Mao formuló y defendió tesis no-marxistas, como la que destacaron en su obituario: “El campo debe cercar la ciudad”. Su obituario señala que, “sin actuar de esta manera la revolución no puede ser llevada a cabo” (¡!) Esto significa que el campesinado tiene que dirigir la revolución proletaria. Esta tesis es anti-leninista.
Pero Mao también formuló otras tesis y puntos de vista con los que nunca hemos estado de acuerdo. Escribió mucho sobre la lucha de clases, las contradicciones, etc., pero la lucha de clases en China, en la práctica sobre todo, no se ha librado severa y consecuentemente. También en este sentido Mao demostró ser un liberal y un moderado. Permitió que elementos revisionistas y derechistas asuman el poder y establezcan profundas raíces en el partido, el estado y en todas partes. Mao coexistió con elurllos, simplemente los observaba, y con frecuencia los aprobaba. Al final, derrocó a algunos líderes de estas corrientes, pero dejó intacta su base. Su autoridad, creada durante la guerra y después de la victoria, provocó que las facciones “fueran derrotadas”, pero el problema fue sólo parcialmente resuelto y continúo la situación liberal, moderada. Mao Tsetung fue un centrista, mantuvo a gente de diversas corrientes cercanas a él, gente que se llamaban a sí mismos marxistas, pero que no eran en realidad marxistas y que luchaban en su propia línea bajo el paraguas de Mao Tsetung. Cuando ellos alteraban el equilibrio, Mao Tsetung intervenía y “ponía las cosas en orden”.
Hubo inestabilidad en los pensamientos y acciones de Mao y pienso que su interpretación y aplicación del marxismo se hicieron en la forma en que su imaginación se lo indicó. Esto, por supuesto, se “explicó” y “justificó” por “las condiciones concretas de Chin”.
Incluso mucho después de la liberación, Mao no liquidó las bases de las ricas y explotadoras clases capitalistas, ni en la ciudad ni en el campo, y no liquidó sus privilegios, afirmando que “esta era una táctica hasta que se estabilice la situación”. Sin embargo, esta “táctica” no debería haberse convertido en una teoría y en una estrategia, según la cual los capitalistas se deben “integrar en el socialismo”, deben recibir dividendos por decenas de años, tal y como todavía ocurre en China. Estos capitalistas se han convertido en “comunistas” y ahora forman parte de la “burguesía dentro del partido” de la que habla Mao.
El Partido Comunista de China no es claro en los principios básicos de la teoría marxista-leninista. Por el contrario, los ha sustituido por las eclécticas ideas de Mao. “La burguesía está aquí mismo en el partido y usted no la ve”, dice Mao. Y esto es cierto. ¿Sin embargo, quién permitió a esta burguesía existir cómodamente en el partido? El propio Mao, con sus ideas, lo permitió, la falta de una correcta estructura organizativa, política e ideológica marxista-leninista en el partido lo ha permitido. Mao permitió el florecimiento de muchas líneas, del oportunismo, del practicismo, y del liberalismo.
En los “momentos cruciales” para el Partido Comunista de China, Mao Tsetung no confió en el partido, sino en el ejército, los intelectuales y los estudiantes. En estos “momentos cruciales” los obreros y los campesinos han estado o bien bajo el control de los contrarrevolucionarios o han permanecido al margen.
La pregunta debe hacerse: ¿Por qué Mao no acude al partido, la clase obrera y el campesinado en los momentos difíciles? O porque estas fuerzas no le responderían, o porque no quería dirigirse a ellas por miedo a que se derramara sangre. En el momento en que Mao clamaba “El Poder nace del fusil”, la reacción se apoderaba de ese poder.
Dicen que la Revolución cultural fue iniciada y dirigida por Mao, que motivó a millones de guardias rojos con el lema, “¡Cañonear el cuartel general!”. A la vez que sostienen que el partido y Lin Piao cruzaron sus brazos. Sin embargo, los hechos demuestran todo lo contrario. Lin Piao estaba a la cabeza de la revolución, junto con Mao, Kang Sheng, Chen Po-ta, Chiang Ching, Yao Wen-yuan, Chang Chun-chiao y otros. De acuerdo con la información que poseemos, Lin Piao vistió dos millones de soldados como civiles. Con estos “guardias rojos” asaltó los cuarteles, y los aplastó, mientras que Mao se llevaba todo el crédito. Salvó a Chou En-lai y muchos otros y mantuvo a Teng Hsiao-ping a salvo en una villa.
Sin embargo, Chou maniobró con destreza y una mañana Lin Piao resultó ser “un traidor, un agente de los soviéticos y un conspirador contra la vida de Mao”. Y al parecer, en prueba de ello, se dijo que Lin Piao tomó un avión en el que huyó a Mongolia, donde la aeronave “se estrelló e incendió”. Todas las personas a bordo murieron. Se dice que Chou y Mao habían sido informados de su vuelo, pero Mao supuestamente dijo: “Que se vaya” ¡Cosas asombrosas!
Por lo que, Lin Piao, al ser un elemento peligroso para Chou, fue liquidado. Junto con él, Chen Po-ta también sufrió el mismo destino. ¿Pero cómo se podría liquidar la Revolución cultural? Esto sería difícil para Chou debido al hecho de que Mao se involucraría, por lo que continuaron hablando sobre la revolución como antes. Kang Sheng estaba viejo y muy enfermo, pero allí estaban los otros, los otros nuevos como Chiang Ching, Wang Jung-wen y compañía. Ellos comenzaron y continuaron la revolución, pero, por supuesto, en la medida en que “el Presidente” lo permita. Mao repartió los papeles. Dejó la prensa y la radio en manos de los izquierdistas, mientras que dejaba el Estado, la economía, el ejército y los servicios de seguridad en las manos de los derechistas, con Chou En-lai a la cabeza. De esto, uno puede comprender claramente cómo el “gran timonel” vio la revolución y la construcción del socialismo.
Mao y Chou también construyeron la política exterior. La política exterior China de Mao y Chou En-lai ha sido y es una política no-marxista, no-revolucionaria. Es una política pragmática que adopta su forma según las circunstancias políticas internacionales y adopta posiciones peligrosas para el socialismo y la revolución.
Durante este período Chou trabajó para dejar a su sucesor y, junto con Mao, trajo de vuelta a la escena al “Jruschov” de China, a quien hicieron por primera vez vice-premier, vice-presidente del partido, etc. Durante tres años, durante la enfermedad de Chou En-lai y hasta el momento de su muerte, Teng cobró fuerza. Aparentemente, sin embargo, los izquierdistas pusieron al “timonel” y a Teng en una situación difícil. Ellos derrocaron al último y comenzaron a exponerlo. Entonces el “timonel” maniobrado con “genialidad” y de acuerdo a su costumbre, equilibró cuidadosamente las corrientes: mientras permanecía con vida, llevó al poder a Hua Kuofeng, una persona desconocida hasta el momento, líder de la Seguridad del Estado, un moderado en las palabras, pero un derechista en los hechos.
Mao murió y ocurrió una gran tragedia en China. Tan pronto como el “timonel” cerró sus ojos, los derechistas encabezados por Hua Kuo-feng realizaron un golpe de estado y saldaron cuentas con Chiang Ching, Wang Hung-wen, Chang Chun-chiao y Yao Wen-yuan. Estos cuatro fueron detenidos. Actualmente los derechistas matan y encarcelan a los izquierdistas y revolucionarios, y rehabilitan a los derechistas contrarrevolucionarios condenados, usando las palabras de Mao.
Es absolutamente inimaginable que las palabras de un “marxista-leninista revolucionario” puedan ser utilizadas ventajosamente por los contrarrevolucionarios, como está ocurriendo en China con los dichos de Mao.
¿Qué es lo que no está diciendo la prensa burguesa capitalista sobre China? Está diciendo que los radicales encabezados por Chiang Ching han “conspirado”, y que presuntamente el sobrino de Mao había girado al enfermo Mao a su lado izquierdo, contra el consejo de los médicos, etc., etc. y con esto quieren demostrar que “estos conspiradores incluso mataron a Mao”. “Lin Piao intentó asesinar a Mao tres veces”, se pregonó hace algunos años, mientras que ahora está siendo pregonado que “los conspiradores mataron a Mao y querían matar a también Hua Kuo-feng”. Pero los verdaderos conspiradores son los hombres de Chou En-lai, de Li Hsien-nien, de Teng Hsiao-ping, de Hua Kuo-feng, etc.
Estos conspiradores no publican nada oficialmente, pero poco a poco están preparando las masas para que se traguen esta trágica historia. La reacción china, ataviada con disfraces, se hace pasar por “revolucionaria y marxista-leninista”, y bajo este disfraz está quebrantando a los revolucionarios y comunistas. Los jruschovistas de China lo hacen precisamente para fortalecer sus posiciones. Ellos están tratando de fortalecer sus posiciones con el terror y ciertamente llegarán al punto en el que no sólo ya no citarán a Mao, sino que también pisotearán esas cosas de algún valor que él dejó. Con la transformación de China en un país capitalista, se alzarán las figuras de Liu Shao-chi, Chou En-lai, Peng Chen, Teng Siao-ping, etc.

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