Ni el partido ni el estado del proletariado operan en China [Clásicos]


Hoxha d
Ni el partido ni el estado del proletariado operan en China
 
Enver Hoxha
 
(Junio de 1976)
En China, las viejas, largas y repetitivas críticas a Teng Hsiao-ping continúan, como si él fuera el único enemigo interno del partido. A pesar de esto, sin embargo, este enemigo, que es “tan malo, tan ruin, tan astuto”, se encuentra en el partido y no fue expulsado. ¿Por qué? Debido a que no está solo, porque tiene una gran influencia dentro y fuera del partido. Teng Hsiao-ping era la mano derecha, el hombre, de Chou En-lai, quien le entrenó para ocupar su lugar y, bajo la bandera de Mao Tsetung, conducir a China en el camino oportunista-liberal y transformarla en una gran potencia capitalista burocrática. Mao y Chou estaban de acuerdo en sus ideas, que disfrazaban con consignas marxista-leninistas. Mao proclamó sus ideas, Chou las implementó en interés de ambos. La lucha entre facciones en el Partido Comunista de China tuvo su origen precisamente en estas ideas liberales que se desarrollaron con diferentes intensidades.
Liu Shao-chi estaba de acuerdo con Mao en los problemas principales, pero sobrepasó los límites; se las arregló para acaparar un poder considerable para él y sus camaradas, se convirtió en una figura dominante en el partido, el ejército y la economía. Continuaban hablando de Mao, “que se había elevado por los cielos”, pero su poder se había debilitado y eran otros -Liu Shao-chi, Chou, Teng y otros- los que se encontraban en el poder.
Mao tenía un sólo camino: tenía que hacerse con el poder nuevamente. Para lograr esto, tenía que confiar en la “romántica” juventud, que “adoraba” a Mao, y en Lin Piao, a quien hizo su segundo, es decir, tenía que confiar en el ejército. Este fue el origen de la Revolución Cultural, que no hizo nada aparte de liquidar al grupo de Liu Shao-chi. Mao salvó a Chou En-Lai, porque lo necesitaría más tarde y debido a que sostuvo las mismas concepciones que Mao. Chou era como una «veleta» que giraba según el viento que soplaba. Sin embargo, sus piruetas fortalecieron la posición de Chou, le ayudaron a reunir en torno a sí a todos los derechistas, moderados y los izquierdistas. De hecho, la Gran Revolución Cultural creó una gran sensación. Hicieron mucha propaganda sobre ella, pero sólo fue “un desfile de los guardias rojos” para demostrar la “fuerza” de Mao y bendecir el reemplazo del marxismo-leninismo con el “pensamiento Mao Tsetung”. Ciertamente, estas ideas habían dominado por mucho tiempo en China, pero en esta ocasión se le dio un empujón para que fuera “dominante en el mundo”.
Bajo la cubierta del “pensamiento Mao Tsetung”, la anarquía, la confusión, dos líneas, “cien de flores” y elementos de todo tipo e ideas permanecieron intactos, desarrollado y reforzando sus posiciones. La lucha era por posiciones, por el poder, y no por el socialismo. En esta fase, Chou En-lai asumió la supremacía y junto con Mao, “siempre con Mao”, “siguiendo a Mao”, liquidaron a Lin Piao.
Comenzó la época de Chou En-lai, la época de la amistad con los Estados Unidos de América. ¿Por qué no? Chou tenía en alta estima la “habilidad” de Jruschov, por lo que él siguió sus enseñanzas sobre las alianzas y pensó: “Tenemos que desarrollar una amistad con los Estados Unidos de América, y debilitar a los soviéticos, hay que seguir el camino de Jruschov, para modernizar y armar a China, y nosotros también debemos convertirnos en una gran potencia”. Y es esta la política que continúa.
Chou creyó que había culminado su victoria: y de hecho, tenía a un envejecido Mao en su bolsillo, porque iba a morir mañana o pasado mañana; tenía algunos opositores en el mando, pero contaba con una gran fuerza y los pondría de rodillas. Con este fin convocó a Teng Hsiao-ping en su ayuda y le enseñó cómo actuar, cómo maniobrar, y cómo tomar el poder. Chou sabía que iba a morir de cáncer, sin embargo, tendría tres años y medio para “acicalar” a Teng.
Sin embargo, Teng no era tan sutil como Chou, el poder se fue le a la cabeza, y blandió la espada del “dictador”. “Tanto usted como yo”, dijo Teng. Naturalmente, a Mao no le agradó esta precipitada acción de Teng que estaba arruinando su política oportunista de coexistencia de dos líneas. Y Teng cayó. Sin embargo, su poder permanece, y Teng sigue siendo el mismo en el partido.
Todos los días los periódicos de China publican decenas de artículos que “exponen” a Teng y a la desviación derechista. Pero no se aclara quién es de derecha y quién es de izquierda. Ambas partes están en el poder, en los mismos puestos que siempre han ocupado, cada uno está trabajando de forma independiente por sus propios fines, y ambas partes han leído los salmos de los periódicos hasta que se han enfermado de ellos. Mao ha “informado a los izquierdistas” que “no deberían atacar a los derechistas”, sino que los deberían educar (¡cómo educaron a Teng!), que no los deben atacar porque si lo hacen “ocurrirían perturbaciones en China y el enemigo se beneficiaría”. Estamos seguros de que se han dado estas directivas. La situación que se está desarrollando lo confirma.
Igualmente, los periódicos chinos publicaron que Mao ha dicho: “El enemigo está aquí mismo, dentro del partido”. Entonces nos preguntamos: ¿Quién es este enemigo? ¿Cómo debe ser combatido? ¿Qué se debería hacer contra este enemigo? Nuestro embajador en Pekín ha preguntado sobre esto, el viceministro de Asuntos Exteriores chino, Yu Chang, contestó: “Este es un profundo pensamiento del Presidente Mao, y será necesario algún tiempo para comprenderlo a fondo”. ¡Esto no nos sorprende en absoluto! Mao Tsetung ha causado el desorden y la confusión en el partido y nada concreto se está haciendo para quitar el fango que ha obstruido el “aparato” del partido y la dictadura del proletariado en China.
Ni el partido ni el estado del proletariado operan en ese país, allí se está librando una lucha “entre algodones”, y con fórmulas en los periódicos. El partido y el pueblo ven que la situación es de tal naturaleza, que los derechistas, los moderados, los oportunistas, los amigos de los Estados Unidos de América son los más fuertes y si no hoy, mañana tomarán el poder. Ellos están esperando la muerte de Mao, que, como lo han declarado, ahora ya no recibe a nadie. ¿Qué quiere decir esto? Las dos partes se esconden detrás de su existencia, y no están saliendo a la luz. Esto lo hacen para evitar que las masas se indignen. Cuando Mao muera, entonces los dos, o seis lados lucharán bajo la bandera de Mao por hacerse con el poder. Este período de estancamiento favorece a la reacción.
En el pasado hemos tenido la idea de que Mao pensaba y actuaba como un marxista, aunque hayamos visto que algunas cosas no se hacían por el camino correcto. Creíamos que estas cosas no eran acciones de Mao, o que eran una táctica, pero desde algún tiempo las cosas han sido más claras para nosotros: Mao no ha permanecido fiel al marxismo-leninismo. Si no fuera el líder de la gran China, su verdadera cara se habría puesto de manifiesto anteriormente. Los intereses de China y el movimiento comunista internacional requieren que procedamos con cautela sobre esta cuestión. Pero las cosas han ido más allá de los límites de la precaución razonable, y si ese sector revolucionario del partido que representa fielmente la teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin, y no al “pensamiento Mao Tsetung”, no triunfa en China, China estará destinada a sumergirse abiertamente en el fango revisionista. Tomará el camino de un gran estado capitalista. Esta tendencia teórica y política, este estilo y método de trabajo son la base de las concepciones de Mao Tsetung. En la China de Mao, que se hace pasar por socialista, existen importantes remanentes místicos en forma modernizada. Allí se han creado un espíritu y una disciplina en la filosofía, en el trabajo y en la vida que harán más difícil la superación de los viejos conceptos confucianos y del “pensamiento Mao Tsetung” – esa amalgama de marxismo-leninismo, capitalismo, anarquismo, y todas las influencias del imperialismo y del revisionismo moderno.
La guerra de liberación nacional liberó a China, pero el período entero que le siguió después de esta guerra no ha sido claro. Las ideas oportunistas, una estrecha colaboración con los partidos de la burguesía, etc., predominaron en la política, la ideología, en la organización de la economía, el Estado y el ejército; los favores a los capitalistas continuaron, a ellos se les dejó en paz para que lleven a cabo su antigua actividad, para que obtengan beneficios, alteren su modo de vida y de obrar con el fin de mostrarse a sí mismos “sumisos”; pero se convirtieron en capaces administradores y financieros, y se hicieron con el apoyo de los oportunistas. Fueron encabezados por Liu Shao-chi, Chou En-lai, Teng Hsiao-ping y otros, y hasta cierto punto, por Mao Tsetung.
China tiene muchas sorpresas para nosotros, que si uno reflexiona profundamente, no son “sorpresas”. Nuestros ojos verán y nuestros oídos oirán muchas cosas.

 

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