Encuentro entre Iosif Stalin y Enver Hoxha; marzo-abril de 1949 [Clásicos]

30 septiembre, 2014

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Encuentro entre Iosif Stalin y Enver Hoxha; marzo-abril de 1949

 

SEGUNDO ENCUENTRO
Marzo-Abril de 1949
NUESTRA ACTITUD HACIA LA DIRECCIÓN YUGOSLAVA DESDE LOS AÑOS DE LA GUERRA. EL Iº CONGRESO DEL PCA. POLÍTICA DE TERROR EN KÓSOVO. EN RELACIÓN CON LAS DIVISIONES YUGOSLAVAS QUE IBAN A ENVIARSE A ALBANIA. LOS TITOISTAS ASPIRABAN CAMBIAR LA SITUACIÓN EN ALBANIA. SOBRE LA LUCHA DEL HERMANO PUEBLO GRIEGO. LOS PUNTOS DE VISTA ERRÓNEOS DE LA DIRECCION DEL PC DE GRECIA. LA VÍA DE DESARROLLO ECONÓMICO Y CULTURAL DE ALBANIA. LOS INGLESES PONEN COMO CONDICIÓN PARA RECONOCER A ALBANIA, LA INSTALACIÓN DE BASES MILITARES EN SUS PUERTOS. SOBRE LA SITUACIÓN DE NUESTRO CAMPESINADO. SOBRE LA HISTORIA, LA CULTURA, LA LENGUA Y LAS COSTUMBRES DEL PUEBLO ALBANÉS.
 
Volví de nuevo a Moscú, el 21 de marzo de 1949, al frente de una delegación oficial del Gobierno de la República Popular de Albania y permanecí allí hasta el 11 de abril del mismo año.
Habían salido al aeropuerto para recibirnos Mikoyan, Vishinski, etc. Así como todos los representantes diplomáticos de los países de democracia popular.
El primer encuentro oficial que tuvimos fue con Vishinski, al día siguiente de nuestra llegada, y el 23 de marzo a las 22 y 5 minutos era recibido por el camarada Stalin en el Kremlin, en presencia de Vishinski y de Chubahin, embajador de la URSS en Albania. En este encuentro iba acompañado por Spiro Koleka y Mihal Prifti, que en aquel tiempo era nuestro embajador en Moscú.
El camarada Stalin nos recibió en su oficina muy cordialmente. Una vez de habernos saludado, reparó ante mí:
–Por tu aspecto, diría que has adelgazado. ¿Has estado enfermo? ¿o es que estás fatigado?

–Por el contrario, me siento muy dichoso de volverlo a encontrar –le respondí–, y después de tomar asiento, manifesté mi deseo de plantearle algunas cuestiones.

 
–Pueden disponer del tiempo que quieran –me dijo amigablemente, a fin de que pudiera hablarle de todo aquello que considerara necesario–.
Le hice al camarada Stalin una exposición sobre una serie de problemas. Le hablé a grandes rasgos de la situación de nuestro partido y de nuestro país, de los últimos acontecimientos, de los errores constatados, así como de nuestra actitud respecto a la cuestión yugoslava. Le indiqué que debido a la influencia de la dirección trotskista yugoslava sobre la dirección de nuestro partido y la exagerada confianza que algunos de nuestros dirigentes habían demostrado por la traidora dirección yugoslava, se habían observado errores de gravedad, sobre todo en la linea organizativa del partido, tal como los constató el XIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Albania, de septiembre de 1948, cuyos trabajos se han desarrollado a la luz de las cartas del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética dirigidas al Comité Central del Partido Comunista Yugoslavo y de la Resolución de de la Kominform de verano de 1948: «Sobre la situación en el Partido Comunista Yugoslavo».
El Comité Central de nuestro partido, le dije al camarada Stalin ha aprobado en su totalidad la Resolución de la Kominform, y a través de un comunicado especial, hemos condenado la vía traidora antialbanesa y antisoviética de la dirección trotskista yugoslava. La dirección de nuestro partido, acentuó, viene chocando desde hace años con la actividad hostil y confabuladora de los titoistas, con la arrogancia y las intrigas de Vukmanovic Tempo y Dushan Mugosha, emisarios de Tito. En vísperas de la liberación de Albania, le hice saber que, entre otras cosas, Tito envió a nuestro país una delegación del Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia, encabezada por el delegado extraordinario Velimir Stonic, con el fin de realizar sus designios antialbaneses y antimarxistas. Éste y sus colaboradores secretos, los traidores Sejfulla Malëshjova, Koçi Xoxe, Pandi Kristo, etc, prepararon entre bastidores la nefasta y peligrosa intriga del IIº Pleno del CC del PCA, celebrado en la cuidad de Berat durante noviembre de 1944; el cual fue en sí un grave complot contra la justa linea seguida por el partido a lo largo de todo el periodo de la lucha, contra la persona del Secretario General del partido, etc. La parte sana de la dirección de nuestro partido, a pesar de ignorar el complot que habla sido tramado, se opuso con fuerza, ya desde Berat, a las acusaciones lanzadas contra ella y contra la linea seguida durante la lucha. Más tarde yo mismo, convencido de que en Berat se habían cometido graves errores de carácter antimarxista, presenté a nuestro Buró Político las tesis sobre la revisión del Pleno de Berat, pero, como consecuencia de la febril actividad subversiva desde la dirección yugoslava y de sus agentes infiltrados en nuestras filas, estas tesis no fueron admitidas. El posterior desarrollo de los acontecimientos, las cartas del Comité Central de vuestro partido así como la Resolución del Buró de información, dije más adelante al camarada Stalin, nos aclararon completamente la situación; se descubrió y constató la actividad hostil de la dirección yugoslava encabezada por Tito, y los conspiradores en las filas de nuestro partido fueron rotundamente desenmascarados en el XIº Pleno del CC del PCA de septiembre de 1948. El Iº Congreso del PCA de noviembre de 1948 ratificó y acentuó aún más el viraje que había marcado el XIº Pleno del Comité Central. El congreso consideró correcta la línea política seguida por el partido desde su fundación, mientras que las deformaciones particulares, que aparecieron después de la liberación, sobre todo en la línea organizativa del partido, las consideró como un resultado de la intervención yugoslava y de la actividad trotskista de Koçi Xoxe, Pandi Kristo y Kristo Themelko.
Señalé que Koçi Xoxe y Pandi Kristo habían sido dos peligrosos agentes de los trotskistas yugoslavos en el seno de la dirección de nuestro partido, que orientados, apoyados y respaldados por los titoistas yugoslavos, hicieron todo lo posible para acceder y apoderarse de las posiciones clave de nuestro partido y de nuestro Estado de democracia popular, desplegaron toda su traidora actividad en aras de la política nacional-chovinista y colonialista de la dirección trotskista yugoslava con respecto a la República Popular de Albania. Asimismo, señalé, que Kristo Themelko había sido uno de los más influenciados por la dirección trotskista yugoslava, el que aplicó sin reservas sus directrices en el sector del ejército. Pero una vez que la traición de la dirección yugoslava fue descubierta por completo, éste reconoció sus errores y se autocrítico ante el partido. Stalin, que escuchaba con atención, me preguntó:
¿Y esos tres son eslavos, albaneses o qué son?
 
Kristo Themelko  –le dije–, es de origen macedonio, mientras que Koci Xoxe es oriundo de Albania, aunque sus padres han vivido en macedonia.
Luego pasé a hablarle de la gran importancia que habían tenido para nuestro partido las cartas que el Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética había enviado a la dirección yugoslava así como la Resolución de la Kominform. A la luz de estos documentos, que nos llegaron en unos momentos tan difíciles para nuestro partido y nuestro pueblo, le indiqué al camarada Stalin, el Comité Central de nuestro partido comprendió con toda claridad el carácter y los objetivos de la intervención yugoslava en Albania. Después de exponerle en líneas generales las múltiples y radicales medidas que nuestro partido había adoptado para liquidar esta actividad feroz, subversiva, antimarxista y antialbanesa, no obstante haber chocado y oponernos a sus actos dañinos desde los años de la guerra, nos sentimos igualmente responsables de no haber estado más vigilantes ante todo lo sucedido.
El camarada Stalin intervino con estas palabras:
Nuestras cartas enviadas a la dirección yugoslava no incluyen todo, ya que muchas cuestiones han aparecido más tarde. No sabíamos que los yugoslavos, so pretexto de «defender» vuestro país del ataque de los fascistas griegos, querían introducir unidades de su ejercito en la República Popular de Albania. Esto lo intentarían hacer de forma muy secreta. De hecho, su objetivo en este sentido era totalmente hostil, ya que querían dar un vuelco a la situación en Albania. La información que ustedes nos han dado acerca de todo esto nos ha sido muy útil, ya que de lo contrario aún ignoraríamos lo de éstas divisiones que querían introducir en vuestro territorio. Ellos dejaban entrever, que esta acción la emprendían con el visto bueno de la Unión Soviética. En cuanto a lo que dijo, de que debían haber estado más vigilantes, la verdad es que en las relaciones con Yugoslavia, no sólo ha habido falta de vigilancia por su parte sino que en esto también a otros les ha faltado.
Continuando mi discurso, le hice saber al camarada Stalin que aquellas difíciles situaciones creadas por los titoistas yugoslavos y los monarco-fascistas griegos, que actúan bajo las ordenes de los imperialistas estadounidenses e ingleses en sus intrigas contra nuestro país, se han superado con éxito gracias a la correcta linea del partido, el patriotismo de nuestro pueblo y la ayuda del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética. Esto fue para nosotros una gran prueba de la que hemos aprendido mucho y sacado muchas enseñanzas para corregir nuestros errores, para consolidar las victorias alcanzadas y para luchar para desarrollarlas aún más. Muestro ejército cumplió con su deber con audacia y elevado patriotismo.
Durante este período difícil que hemos atravesado, las masas han dado muestra de su alto patriotismo. Su confianza en nuestro partido, en su justa línea y en la Unión Soviética ha permanecido inquebrantable. La actividad del enemigo interno no ha tenido una vida muy larga. Hemos neutralizado la actividad hostil de aquellos que estaban al servicio de la dirección trotskista yugoslava, le dije al camarada Stalin. Hemos adoptado diferentes actitudes hacia quienes de un modo u otro, estaban implicados en la actividad antialbanesa de la dirección trotskista de Yugoslavia. Algunos de ellos se han autocriticado por los errores que han cometido sin malas intenciones, mientras que aquellos que se comprometieron a fondo, están rindiendo cuentas actualmente ante el tribunal popular.
Defiendan a su patria y a su partido  nos dijo el camarada Stalin. El enemigo debe ser desenmascarado a fondo, con argumentos convincentes, para que el pueblo pueda ver claramente todo lo que el enemigo ha hecho y sea plenamente consciente de la amenaza que representa y de su peligrosidad. Un enemigo totalmente desenmascarado aunque no sea fusilado, está muerto moral y políticamente, porque sin el pueblo no podrá hacer absolutamente nada.
 
El juicio que se está desarrollando en Tirana  –le dije al camarada Stalin–, se lleva a cabo a puertas abiertas y todo lo que se dice en el salón del tribunal se publica en los periódicos. Al mismo tiempo  –agregué– aquellos que han comprendido a fondo sus errores, que han hecho una autocrítica sincera y convincente, los hemos tratado con paciencia y benevolencia, y les hemos dado la oportunidad de corregir sus errores y sus faltas en el trabajo y con fidelidad hacía el partido y el pueblo, incluso hemos pensado en mandar a uno de ellos a estudiar a la Unión Soviética.
¿Cómo, cómo?  –me preguntó Stalin mirándome directamente a los ojos– ¿Van a enviarlo a estudiar aquí?¿Es que todavía confían políticamente en él?
 
Si  –le dije–, su autocrítica es cada día más profunda y tenemos esperanzas de que se va a corregir.
 
-¿Pero él quiere venir aquí?
 
Él mismo nos ha expresado este deseo.
En este momento intervino Chubahin para dar algunas explicaciones para reforzar mi opinión.
Bueno, si han sopesado bien ésta cuestión, por nosotros no hay inconveniente que venga.
Siguiendo mi exposición expliqué al camarada Stalin que durante este mismo período, los estadounidenses habían enviado desde Italia algunos grupos de saboteadores, lanzándolos en paracaídas por el sur y el norte de Albania. Una parte de estos agentes fueron abatidos, y el resto capturados. Previendo las dificultades que pudieran surgir en nuestra frontera sur y deseando tener las fuerzas necesarias para cualquier eventualidad, emprendimos una limpieza en las regiones del norte de Albania en contra de los grupos de bandidos políticos y comunes que actuaban al interior de nuestras fronteras bajo la dirección de los agentes enviados por Rankovich. Estas bandas al servicio de Yugoslavia, llevaron a cabo gran numero de asesinatos. Nuestra operación limpieza finalizó con éxito: liquidarnos algunas de estas bandas y las otras pasaron a territorio yugoslavo, donde se encuentran todavía hoy.
¿Continúan enviando otros agentes?  –preguntó Stalin–.
 
Pensamos que no han renunciado. La política de Tito y de Rankovic para atraer albaneses a sus territorios, y organizarlos en grupos de saboteadores y de espías, ha fracasado, y actualmente existen muy pocos casos de paso ilegal de fronteras. Nuestro gobierno ha adoptado medidas en el terreno económico y el trabajo político y organizativo del partido se ha reforzado. Los imperialistas preparan desde el exterior grupos de agentes de subversión, los monarco-fascistas griegos y los titoistas yugoslavos hacen lo propio y los italianos no se quedan atrás. Nuestro plan actual consiste en desbaratar los restos de bandidos que rondan nuestras montañas, a los que ya les hemos causado muchas dificultades, en destruir sus bases, que se encuentran sobre todo en los kulaks. La mayor parte de las agrupaciones reaccionarias de las ciudades han sido golpeadas por nuestra Seguridad del Estado que ha logrado muchos éxitos. Nuestro partido saneó la situación en el Ministerio del Interior, antiguo nido de titoistas, y la Seguridad del Estado se ha convertido en un arma muy fuerte y muy querida en manos de nuestro partido y de nuestro pueblo. El partido se ha planteado la tarea de fortalecer nuestras posiciones más y más cada día, para poder enfrentar y aplastar todos los ataques y eventuales tentativas de nuestros numerosos enemigos. Nuestro partido se está fortaleciendo día a día,  –indiqué a continuación al camarada Stalin– los militantes de nuestro joven partido se caracterizan por su gran audacia y su gran voluntad. El nivel ideológico y cultural de nuestros funcionarios del partido es poco elevado, pero en todos ellos se observa un gran deseo de aprender. Por otra parte, estamos actuando de lleno para mejorar esta situación. En nuestra labor de partido todavía tenemos muchas deficiencias, pero con nuestro trabajo perseverante, con la confianza puesta en el futuro y contando con la experiencia del partido bolchevique, no dudamos en que aquellos podrán superarse.
Prosiguiendo nuestra conversación, hice al camarada Stalin una exposición general de la situación económica de Albania, de los resultados que habíamos logrado y de la gran lucha que nuestro partido y nuestro pueblo venían librando para enfrentar las dificultades que habían surgido en la economía a causa de la actividad hostil de los trotskistas yugoslavos y sus agentes. Nuestro pueblo, es un pueblo sencillo y laborioso. Bajo la dirección del partido ha desplegado todas sus energías para superar el atraso, para superar las dificultades y cumplir las tareas planteadas por el Iº Congreso de nuestro partido.
Le indiqué que el Iº Congreso del PCA de noviembre de 1948, a la par de orientar en dirección a la industrialización socialista, había lanzado la directriz de consolidar el sector socialista en la agricultura, mediante el aumento del número de empresas estatales y con la colectivización gradual en forma de cooperativas agrícolas, a las que el Estado iba a respaldar en lo político, en lo económico y en lo organizativo.
 
¿Han creado muchas cooperativas de este tipo? ¿Qué criterios siguen para ello?  –me preguntó el camarada Stalin–.
Le expliqué que el congreso había dado la orientación de que la colectivización de la agricultura siguiera un proceso gradual, de forma prudente y sobre la base del libre consentimiento. En éste camino no nos vamos a precipitar ni tampoco vamos a estancarnos.
En mi opinión –dijo el camarada Stalin– no deben apresurarse en la colectivización de la agricultura. Su país es montañoso y tiene un relieve que varia de una región a otra. En nuestras zonas montañosas, semejantes a las de su país, también nosotros hemos creado bastante tarde los koljoz.
Recordé a continuación el trabajo que habíamos realizado para fortalecer la alianza obrero-campesina, la ayuda del Estado al campesino individual, el incremento de la producción agrícola y la política de acopio en relación a los productos agropecuarios.
Esto reviste una gran importancia –nos dijo el camarada Stalin–, y hacen muy bien en conceder toda la importancia que requiere. Si los campesinos albaneses tienen necesidad de tractores, de maquinarias agrícolas, animales de labor, semillas o algo semejante, deben ayudarles. Sin embargo, no deben limitarse a esto sino que también tienen que construir canales de riego y luego verán los resultados que esto puede lograr. Sería conveniente, en mi opinión, que las obligaciones que el campesinado contraiga con el Estado por las ayudas que recibe, las liquide en especie. El Estado –continuó el camarada Stalin–, debe crear estaciones de máquinas y tractores pero estos no deben pasar a ser propiedad de las cooperativas. El Estado debe ayudar también a los campesinos individuales a trabajar la tierra, si ellos buscan nuestra ayuda. De este modo los campesinos pobres, se irán dando cuenta de las ventajas de la colectivización, en cuanto a los excedentes de los productos agrícolas, los campesinos deben disponer de ellos a su gusto, porque si no se actúa así, no. van a colaborar con el gobierno. Si el campesino no ve concretamente la ayuda del Estado, no colaborará con el Estado.

Luego, el camarada Stalin me dijo que no conocía la historia, ni las características de la burguesía de nuestro país.
 
¿Ha existido en vuestro país una burguesía mercantil?
 
Sí, ha habido una burguesía mercantil en embrión, –le dije– pero ahora no tiene ya ningún poder.
 
¿Ya los expropiaron todo?
Respondiendo a esta pregunta, le expliqué al camarada Stalin la política que nuestro partido había seguido desde la guerra en relación con las clases ricas, el tratamiento diferenciado que se les había dado según su actitud con respecto a los ocupantes y como la gran mayoría se habían convertido en colaboradores de los fascistas, y después de haberse manchado las manos con la sangre de su pueblo habían huido con los invasores, o bien, al no poder hacerlo, fueron capturados por el pueblo y entregados a la justicia. En cuanto a los elementos que pertenecían principalmente a la burguesía media y a la pequeña burguesía con tendencias patrióticas, que se unieron a la lucha del pueblo y se opusieron al ocupante extranjero, el partido las respaldó, se intereso en ellos y les indicó el verdadero camino para contribuir al desarrollo del país y al fortalecimiento de la independencia de la Patria. Sin embargo en estos últimos años, le dije, debido a la actividad hostil de Koçi Xoxe y compañía, se han observado actitudes injustas y se han tomado medidas severas hacia una parte de estos elementos y hacia algunos intelectuales patriotas, pero el partido ha denunciado enérgicamente estos errores y no va a permitir que se repitan de nuevo.
Sobre esto dijo el camarada Stalin, que en este problema al igual que en cualquier otro, hay que ajustarse a la situación y a las condiciones concretas de cada país.

De todas formas –dijo él–, pienso que en la primera etapa de la revolución se debe adoptar frente a la burguesía patriótica que verdaderamente quiere la independencia del país, una política tal, que permita que aquella pase a contribuir en esta etapa con los medios y riquezas de qué dispone. Lenin nos enseña –añadió– que durante la primera etapa de la revolución, allí donde esta revolución reviste un carácter antiimperialista, los comunistas pueden usar la ayuda de la burguesía patriótica. Naturalmente, esto depende de las condiciones concretas, de la actitud que adopte esta misma burguesía hacia los agudos problemas que enfrenta el país. En los países de democracia popular, por ejemplo, la gran burguesía se ha comprometido con los invasores alemanes y les ha ayudado. Cuando el ejército soviético liberó estos países, la burguesía vendida tomó el camino del exilio.

Antes de proseguir, reflexionó un momento y me dijo :
Me parece que el ejercito soviético no llego a introducirse a Albania para ayudarle a liberarse. ¿Y el ejercito yugoslavo, acudió en su ayuda durante la Lucha de Liberación Nacional?
 
No –le respondí–. Nuestro Ejército de Liberación Nacional, por el contrario, fue quien envió dos divisiones de guerrilleros a combatir en territorio yugoslavo para ayudar a la liberación de los pueblos de Yugoslavia.
Continuando con el tema, el camarada Stalin señaló que todo partido comunista y Estado socialista deben mostrar un especial cuidado en sus relaciones con los intelectuales. Con ellos hay que llevar a cabo un intenso trabajo, una labor atenta y clarividente, a fin de que todos aquellos que sean verdaderamente honestos y patriotas estrechen cada vez más sus lazos con el poder popular.
Mencionando algunos rasgos particulares de la revolución rusa, el camarada Stalin puso de relieve que la Rusia de aquella época no estaba bajo el yugo de ninguna potencia imperialista extranjera, por eso nos levantamos solamente contra los explotadores del interior; mientras que la burguesía nacional rusa, en su condición de explotadora, no se conformó con la revolución. Luego, comentaba, nos enfrascamos en una fiera lucha por varios años en el país y la burguesía rusa buscó la ayuda y la intervención de los imperialistas.
Así pues, es evidente que existe una clara diferencia entre la revolución Rusa y la lucha que se desarrolla en los países víctimas de la agresión imperialista. Con esto quiero decir –prosiguió Stalin–, que es de una importancia primordial tener presente las condiciones concretas de cada país, ya que esta varia siempre de un país a otro. Por eso nadie debería copiar nuestra experiencia ni la de cualquier otro, sino solo estudiarla y aprovecharla aplicándola a las condiciones concretas de su propio país.
El tiempo había volado sin darnos cuenta en esta entrevista. Volví a retomar el hilo a mi intervención y comencé a exponerle nuestro plan para potenciar lo defensa y desarrollar la economía y la cultura en la República Popular de Albania.
El jefe de su Estado Mayor –intervino el camarada Stalin–, nos ha hecho algunas demandas para su ejército y hemos ordenado que todas ellas sean satisfechas. ¿Recibieron lo que necesitan?
 
-Hasta el momento no hemos sido informados todavía.
Stalin llamó en el momento a un general y le encargó recoger información precisa sobre el caso. Poco más tarde sonó el teléfono, Stalin se puso al aparato y después de escuchar unos segundos me comunicó que los equipos estaban en camino.
¿Recibieron los rieles? –me preguntó– ¿Han acabado la vía férrea?
 
Ya los recibimos y ya hemos inaugurado el ferrocarril.
Proseguí exponiéndole en lineas generales los principales objetivos del plan de desarrollo económico, cultural y de la defensa de nuestro país. Como venía al caso, aproveché la ocasión para plantearle las ayudas que necesitábamos de la Unión Soviética.
Como siempre, el camarada Stalin acogió con agrado nuestras de mandas de ayuda y nos habló abiertamente:
Camaradas –nos dijo–, somos un país grande, pero ustedes saben que todavía no hemos eliminado todas las graves consecuencias de la guerra. De cualquier modo, les ayudaremos, hoy y en el futuro, quizás no tanto como quisiéramos, pero sí en la medida de nuestras posibilidades. Comprendemos perfectamente que ustedes tienen que crear y desarrollar el sector de la industria socialista y estamos dispuestos a satisfacer todas las peticiones que nos han hecho, así como también las que nos han presentado para el sector de la agricultura.

Luego, sonriendo, agregó:
¿Pero los albaneses están dispuestos a ponerse a trabajar?

Entendí porque me hizo esta pregunta. Era el resultado de la información tendenciosa del comerciante armenio Mikoyan, que en un encuentro que tuve con él, me habló no sólo en un tono muy distinto al de Stalin, sino que incluso llegó a utilizar términos muy duros en las críticas que hizo sobre la realización de nuestros planes, alegando que nuestro pueblo no trabaja, y otras cosas por el estilo. Todo esto lo hacía con la intención de reducir los ritmos de entrega y el volumen de las ayudas. Esta ha sido siempre la actitud de Mikoyan. Sin embargo Stalin decidió satisfacer todas nuestras demandas.

Les enviaremos también los cuadros que nos han pedido –prosiguió–, y ellos no escatimarán sus fuerzas en ayudarles, pero, evidentemente, no van a permanecer para siempre en Albania. Por lo tanto camaradas, es necesario que vayan pensando también en formar sus propios cuadros, sus propios especialistas, para que en un futuro próximo, sustituyan a los nuestros. Ésto es algo de vital importancia. Por muchos cuadros extranjeros que puedan ir a su país, no les va a ser menos indispensable poseer sus propios cuadros. Así, camaradas, les aconsejo, que abran también su propia universidad, y hagan de ella un gran centro de formación de futuros cuadros.

Hemos creado algunos institutos –le dije al camarada Stalin–, y funcionan bastante bien, pero todavía estamos dando los primeros pasos. Sin embargo todavía carecemos, además de experiencia y de textos, de cuadros necesarios para fundar nuestra universidad.

Lo importante es comenzar –añadió de inmediato–, luego poco a poco todo se irá perfeccionando. Por nuestra parte, vamos a ayudarles tanto en lo que se refiere a textos especializados como con expertos en diversas materias a fin de que puedan aumentar el número de sus institutos superiores, que son los que constituyen la base para la fundación de la futura universidad. Los especialistas soviéticos –nos dijo a continuación el camarada Stalin–, serán remunerados por el gobierno albanés en la misma medida que los especialistas albaneses, no hagan diferencias entre nuestros cuadros y los suyos.

Los especialistas soviéticos van a vivir lejos de su país –le respondí– y no podemos tratarlos igual que a los nuestros.

El camarada Stalin intervino oponiéndose:

No, no, que vengan de Azerbaiyán o desde cualquier otra parte de la Unión Soviética. Tenemos nuestras propias reglas en lo que concierne al tratamiento de los especialistas que enviamos en ayuda de los pueblos hermanos. Es su deber trabajar con todas sus fuerzas, como revolucionarios internacionalistas, trabajar por el bien de Albania. Como lo harían por el de la Unión Soviética. El gobierno soviético asume las diferencias de retribución cuando lo considere justificado.

Después de expresar mi agradecimiento al camarada Stalin, pasé a plantearle la cuestión de los equipos que necesitábamos para los estudios geológicos, hidroeléctricos y para la construcción de ferrocarriles, así como toda una serie de problemas relacionados con el desarrollo en perspectiva de nuestra industria. Habiéndome respondido positivamente a las cuestiones que le había planteado, el camarada Stalin me hizo entre otras las siguientes preguntas: «¿Tienen ríos con caudal suficiente para construir centrales hidroeléctricas?¿Tiene Albania muchas reservas de carbón?» Respondí a sus preguntas y le pregunté a continuación si podíamos enviar a la Unión Soviética algunos cuadros a especializarse en algunas ramas que nos eran particularmente urgentes e indispensables para nuestro país, o si no era posible, nos enviaran algunos especialistas soviéticos a fin de preparar nuestros cuadros en Albania.

El camarada Stalin dijo entonces:

A este respecto es mejor que enviemos nosotros a Albania algunos instructores, porque si vuestros cuadros vienen aquí, el tiempo para su formación va a ser mas largo dado que también necesitarán aprender el ruso, etc.

El camarada Stalin nos recomendó tratar este asunto en el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Unión Soviética y después añadió:

Por nuestra parte es el camarada Vishinski quien se encarga de tramitar todas las negociaciones, así que las demandas que nos vayan a plantear se las pueden dirigir a él.

Dije al camarada Stalin que estas habían sido en lineas generales, las cuestiones que quise discutir con él en relación a la situación interna de Albania y le manifesté mi deseo de hacer una breve exposición acerca de las posiciones políticas de Albania con respecto a la situación internacional.

Miró su reloj y me preguntó:

¿Veinte minutos serán suficientes?

Tal vez necesite un poco más, camarada Stalin.

Como ya había explicado la tensa situación existente en nuestras relaciones con Yugoslavia, la actividad hostil de los traidores yugoslavos, la cuestión de las bandas criminales, organizadas por ellos y su introducción en territorio albanés para realizar actividades de subversión y de sabotaje contra nuestro país, hablé al camarada Stalin de la política de salvaje terror que la camarilla de Tito practicaba contra los albaneses de Kósovo, Macedonia y Montenegro.

¿Y hay muchos albaneses en Yugoslavia? ¿De qué religión son?

Hay más de un millón –le dije, al decir esto Vishinski manifestó su asombro, pues al parecer ignoraba que hubiera un número tan grande de albaneses en Yugoslavia–, y la mayoría son de religión musulmana.

¿Como es que no han sido asimilados por los eslavos? –continuó Stalin– ¿Cuáles son las relaciones que mantienen estos albaneses que viven en Yugoslavia con los de Albania?

Los albaneses que viven en Yugoslavia se han distinguido desde siempre por su ardiente patriotismo y sus estrechos vínculos con la patria y sus compatriotas. Ellos siempre se han opuesto enérgicamente a los febriles esfuerzos expansionistas y de asimilación de los reaccionarios serbios y eslavos y han preservado con gran pasión su identidad de albaneses en todos los sentidos. Actualmente, la camarilla de Tito está siguiendo en Kósovo y en las comarcas de población albanesa de Montenegro y Macedonia la misma línea y los mismos métodos que emplearon en su tiempo sus semejantes, el rey Alejandro u otros. Kósovo constituye un punto muy vulnerable para la camarilla de Belgrado, por esto ejerce un gran terror, practica la deportación masiva, las detenciones y los trabajos forzados, procede a reclutamientos por la fuerza y a expropiaciones de gran número de familias. La población albanesa que vive en la Yugoslavia de Tito es golpeada con especial dureza, pues los actuales dirigentes yugoslavos conocen muy bien sus rasgos patrióticos y revolucionarios, saben muy bien que el problema nacional ha sido y sigue siendo, para esta población como una llaga abierta que necesita ser curada. Por otra parte, Kósovo y otras regiones yugoslavas con población albanesa han sido convertidos por los titoistas en importantes centros donde agrupan a albaneses traidores, bandidos y espías, los cuales son instruidos por el personal de la U.D.B para perpetrar actos de terror, subversión, sabotaje y ataques armados contra nuestro país. La camarilla de Belgrado ha puesto en movimiento viejos agentes serbios, ingleses y estadounidenses así como también agentes italianos y alemanes, para movilizar a la reacción albanesa de Kósovo y organizar con ella destacamentos, que, en combinación con los grupos de bandidos albaneses, penetran en nuestro territorio y provocan disturbios.

Luego, le hablé brevemente al camarada Stalin de la lucha del pueblo griego contra los monarco-fascistas y los angloestadounidenses, del respaldo político que habíamos prestado a esta justa lucha del hermano pueblo griego y, le señalé, entre otras cosas, que el Ejército Democrático Griego estaba apartado del pueblo.

¿Cómo, cómo has dicho? –me preguntó asombrado el camarada Stalin al oír estas palabras–.

Le completé mis explicaciones sobre este problema y también sobre los puntos de vista erróneos de Niko Zachariadhis y sus compañeros acerca del papel del partido y del comisario en el ejército, en el gobierno, etc.

Estimamos –proseguí–, que la dirección del Partido Comunista de Grecia ha venido cometiendo un grave error desde el tiempo de la guerra contra los hitlerianos en lo concerniente a la cuestión de su reforzamiento y la expansión, en el campo y en la ciudad y estos errores han vuelto a manifestarse de nuevo durante la lucha contra la reacción interna y la intervención anglo-estadounidense. Al juzgar erróneamente que la ciudad debía jugar el papel decisivo en la victoria sobre los hitlerianos y la reacción interna, la dirección de Giorgio Siantos  había dado la orden en los años de la lucha antifascista de que el proletariado griego permaneciese en las ciudades. Ésto hizo que el sector más revolucionario del pueblo griego quedara expuesto a los terribles golpes de los hitlerianos locales y que el ELAS –Ejército Popular de Liberación Nacional– se viese privado del proletariado, que debía ser la fuerza motriz y dirigente de la revolución popular griega. A pesar del gran terror, y de los feroces ataques que los hitlerianos y la reacción interna descargaban contra el proletariado y los elementos revolucionarios en las ciudades –proseguí–, éstos, en general, permanecieron en las ciudades, donde fueron asesinados, torturados, capturados o internados en islas sin haberse siquiera lanzado a ganar las montañas, porque así era la directriz del Partido Comunista de Grecia. Bien es cierto que las ciudades fueron también escenario de importantes acciones armadas, como sabotajes, atentados, etc, pero éstas acciones en el marco general de la lucha del pueblo griego, sólo jugaban un papel secundario. 

Continué exponiendo mis ideas:

Éstas debilidades, se observaron también en el campo, donde el partido estaba relativamente poco extendido y con un funcionamiento organizativo relajado y deficiente, donde sus organizaciones se confundían a menudo con las organizaciones del EAM –Frente de Liberación Nacional–, y el oportunismo era dominante tanto en la organización como en la línea política de los consejos de liberación nacional al nivel de las aldeas, allí había una dualidad de poder y coexistencia con las organizaciones reaccionarias zervistas, etc, en las zonas liberadas y en todos lados. Hicimos saber a los camaradas griegos que el hecho de haber puesto al mando de su Ejército de Liberación Nacional bajo las órdenes del Estado Mayor de las fuerzas aliadas del Mediterráneo, las conversaciones y los acuerdos de carácter oportunista y capitulacionista con el reaccionario Napoleón Zervas y el gobierno reaccionario griego en el exilio, el hecho de que elementos campesinos y antiguos oficiales de carrera dominaran la dirección del ELAS –Ejército Popular de Liberación Nacional–, constituían errores de tal dimensión que iban a conducir la heroica lucha del pueblo griego directamente al fracaso. Los acuerdos de Varkiza de febrero de 1945 fueron la conclusión lógica de todos estos actos y puntos de vista erróneos, fueron el desactivador que condujo a la capitulación ante la reacción inglesa y la reacción interna. Incluso después de los acuerdos capitulacionistas de Varkiza y del período de «legalidad» del Partido Comunista de Grecia –le dije al camarada Stalin–, pensamos que la dirección de este partido, tampoco analizó su actividad en la medida y en la forma requerida, para enmendar totalmente sus anteriores errores. El fortalecimiento del partido en la ciudad, y en el campo, los sólidos lazos con las amplías masas del pueblo, deberían haber sido las primeras preocupaciones de la dirección del Partido Comunista de Grecia, ya que éstos eran los mayores errores que había cometido en el pasado. El dejar de actuar en esta dirección era debido a la incorrecta apreciación que hizo de la nueva situación creada con la derrota del fascismo, a que subestimó al enemigo interno y la reacción anglo-estadounidense, y no supo prever debidamente el gran peligro que iba a venirle de estas fuerzas de la reacción. Cifraba muchas esperanzas en el trabajo «legal» y en el parlamentarismo. De tal forma, el partido acabó quedando desarmado frente al enemigo y perdió sus sólidos lazos con el pueblo; la revolución popular griega entró en una profunda crisis; al pueblo se le hizo ver que la revolución iba a triunfar a través del juego electoral y parlamentario, y así en definitiva, este se encontró desorientado, sorprendido y desamparado entre los golpes de la reacción, el pueblo griego combatió heroicamente a los hitlerianos para conquistar su libertad, pero ella se le fue de las manos a causa de los errores de la dirección del Partido Comunista de Grecia. Todos estos errores se harían sentir en toda su magnitud con el desarrollo posterior de los acontecimientos, especialmente cuando se desvaneciera toda ilusión en la victoria por vía legal, y el partido decidiera reanudar la lucha pasando a la clandestinidad. 

Y señalé las consecuencias de estos puntos de vista para el futuro del partido:

El hecho es –le dije más adelante al camarada Stalin–, que antes de pasar a la clandestinidad, el partido había logrado reagrupar una parte de las fuerzas guerrilleras, conducirlas a las montañas y proseguir el combate. Esta acción era muy positiva. Pero estimamos que aquí reaparecen precisamente los puntos de vista erróneos de los camaradas dirigentes griegos referentes a su estrategia y táctica a seguir, a la organización de su partido en el campo y en la ciudad, a la organización en el ejército, y sobretodo, a sus lazos con las masas y al papel dirigente del partido. Los camaradas de la dirección del Partido Comunista de Grecia subestimaban a las fuerzas del enemigo e imaginaban que iban a tomar el poder tranquilamente; iban a liberar Grecia con toda facilidad de los anglo-estadounidenses extranjeros y a los monarco-fascistas locales según sus previsiones. Imbuidos por esta concepción errónea, no se prepararon para una lucha larga y difícil, subestimaron la lucha guerrillera, y caracterizaron las fuerzas guerrilleras que habían logrado reagrupar el «ejército regular». Sobre este «ejército regular» cifraron todas sus esperanzas de victoria, descuidando así el factor principal, el pueblo, ignorando el principio marxista-leninista de que «el ejército y el pueblo son uno solo». Los camaradas dirigentes griegos no valoraron correctamente la situación de Grecia en aquella época. Después de la derrota, el ímpetu revolucionario de las masas había decaído, por lo que se imponía que este ímpetu fuese reanimado, reorganizando poderosamente al partido en el camino y en la ciudad, corrigiendo radicalmente los antiguos errores y extendiendo la lucha guerrillera a todo el país. Al monarco-fascismo –subrayé a continuación–, le aterrorizaban dos cosas; su gran enemigo, el pueblo, y la lucha guerrillera. Estos dos factores han sido descuidados por la dirección del Partido Comunista de Grecia y el enemigo ha logrado aprovecharse de este error.

Puntualicé:

El enemigo temía una lucha guerrillera que fuese tomando cuerpo día a día, a la que fueran incorporándose progresivamente las masas populares de la ciudad y del campo, una lucha que ganando en amplitud, acabase en insurrección general y llevase a la toma del poder. Si el enemigo se libró de ésto, fue debido a la táctica errónea que mantenía y sigue manteniendo la dirección griega, de oponer al enemigo el grueso de sus fuerzas en una guerra de posiciones y una defensa pasiva. Era precisamente lo que el enemigo quería, inmovilizar a las principales fuerzas del DSE –Ejército Democrático Griego–en algunos puntos y allí derrotarlas y aniquilarlas gracias a su superioridad numérica y en armamento. Aprovechando este grave error de la dirección del Partido Comunista de Grecia, los monarco-fascistas despojaron al DSE –Ejército Democrático Griego– del apoyo del pueblo, arrancaron al Partido Comunista de Grecia de su base natural. Mediante el terror y los asesinatos expulsaron a los habitantes de todas aquellas zonas donde el grueso del DSE –Ejército Democrático Griego–, sus fuerzas más activas se habían estacionado, no para atacar sino para defenderse. Esta táctica la consideramos como un error fatal. También en nuestro país durante la Lucha de Liberación Nacional, expliqué al camarada Stalin, el fascismo realizo matanzas, masacró a la población, incendio regiones enteras; pero el pueblo no se dejó encerrar en campos cercados de alambradas, sino que se lanzo al monte y combatió, luego regresó a sus chozas y resistió con firmeza, ya que nuestro partido le había enseñado a combatir y resistir. Nuestro Ejército de Liberación Nacional jamás se ha separado del pueblo, pues era en el pueblo donde nuestro partido tenía sus solidas bases. Pensamos que si el enemigo consiguió aislar a los guerrilleros griegos en montañas desiertas, fue debido a que el Partido Comunista de Grecia no tenía solidas bases en el pueblo. Por eso afirmé anteriormente que la dirección del Partido Comunista de Grecia se privó por si sola y privó al Ejército Democrático de su base natural que era el pueblo.

Para finalizar le hablé al camarada Stalin de las amenazas que Albania recibía de parte de sus enemigos externos.

Él me había escuchado atentamente y se dispuso a dar su opinión sobre los problemas planteados:

Por lo que se refiere a la lucha del pueblo griego –dijo entre otras cosas–, siempre la hemos considerado como una lucha justa, la hemos apoyado y respaldado de todo corazón. Toda lucha popular no sólo cuenta con la participación de los comunistas, sino con la participación del pueblo y lo importante es que los comunistas se pongan a la cabeza. Tasidaris está pasando malos tragos y trata de salvar su régimen con la ayuda de los anglo-estadounidenses. En cuanto a los aullidos que lanzan los enemigos externos en torno a la repartición de Albania, es una de las formas de tratar de intimidarles, yo pienso que por el momento nada hay que temer al respecto. Y ésto no es porque los enemigos sean «benévolos», sino por una serie de razones. Primero, Albania es un país libre e independiente con un pueblo que ha tomado el poder y él podrá y sabrá defender su independencia al igual que ha sabido conquistaría. En segundo lugar, los propios enemigos externos tienen también sus divergencias con respecto a la cuestión de Albania. Ninguno quiere que Albania pertenezca solamente a uno de ellos. En caso de que Grecia pretenda anexionarse Albania, esto no le conviene ni a Italia ni a Yugoslavia, que van a oponerse rotundamente, y así en los demás casos. Por otra parte –acentuó el camarada Stalin–,la independencia de Albania ha sido reconocida y confirmada por la declaración de los tres grandes: la Unión Soviética, Inglaterra y los Estados Unidos. Esta declaración realmente puede ser violada, pero esto no es tan fácil. De todos modos se puede decir que la independencia de Albania está garantizada.

El camarada Stalin nos recalcó varias veces que si el gobierno albanés sabe llevar una política ponderada, inteligente y perspicaz sus asuntos marcharán correctamente.

Luego nos aconsejó:

Deben estudiar la posibilidad de establecer relaciones con Italia, pues es un estado vecino, pero deben tomar medidas previas para defenderse de la actividad de los fascistas italianos.

Hablando de la importancia que tenía el reconocimiento de nuestro país en la arena internacional, me preguntó:

¿Qué otro Estado llama a sus puertas en busca de relaciones diplomáticas? ¿Cómo están sus relaciones con los franceses?

Con los franceses –le expliqué–, ya hemos establecido relaciones diplomáticas, ellos tienen su representación en Tirana, y nosotros tenemos la nuestra en París.

¿Y con Estados Unidos y Gran Bretaña?

No tenemos relaciones diplomáticas con ninguno de ellos  –le respondí –. Desde 1945, los Estados Unidos nos vienen imponiendo como condición previa al establecimiento de relaciones que reconozcamos a sus antiguos acuerdos con el gobierno antipopular de Zogu. No podemos considerar como legítimos estos acuerdos porque tienen un carácter esclavizador y han sido anulados expresamente por el Congreso de Permet de 1944. Los ingleses, por su parte, exigen para reconocernos que les dejemos instalar bases militares en nuestros puertos. Ellos tratan de materializar desde hace tiempo sus proyectos en este sentido. En tiempos de guerra, cuando ya habíamos aniquilado a las fuerzas del ejército nazi y teníamos liberado a casi todo el país, los ingleses, valiéndose de algunas misiones militares que tenían en nuestro país, y utilizando la máscara de aliados de la lucha antifascista nos habían pedido insistentemente que, en tanto que «aliados», emprendiéramos conjuntamente una acción con uno de sus comandos, para destruir una guarnición alemana acantonada en Sarainda, nuestro puerto del Sur. Aceptamos su petición a condición de que una vez terminada la operación, se hicieran a la mar y tomasen el camino por donde habían venido. Terminó la operación y los ingleses no sólo quisieron quedarse, sino que también pretendieron adentrarse en todo nuestro territorio. El Estado Mayor General del Ejército de Liberación Nacional les dio el ultimátum de alejarse inmediatamente, si no les arrojaríamos al mar por la fuerza. Tras esto los ingleses levaron anclas y volvieron a Grecia. Sin embargo no han renunciado a sus designios.

Actúan según el interés de su país. En cuanto a las bases que los ingleses buscan instalar en sus puertos, no deben aceptarlas de ningún modo. Y guarden bien sus puertos.

No, no se los cederemos a nadie, estamos dispuestos a morir si se presenta el caso, pero nuestros puertos nunca los abandonaremos.

Ustedes deben defenderlos y no morirse –dijo el camarada Stalin sonriendo–. Aquí se necesita la diplomacia.

A continuación se levantó del asiento, nos fue saludando uno a uno y salió de la sala.

Nos encontramos algunos días después en una cena ofrecida en el Kremlin en honor de nuestra delegación. Nos habíamos sentado en la mesa en torno al camarada Stalin. En esta cena, igual que en todos los otros encuentros que habíamos tenido, nos impresionó y nos emocionó el gran cariño que Stalin sentía por nuestro país y nuestro pueblo, su deseo de conocer nuevos aspectos de la historia, la cultura, la lengua y las costumbres de nuestro pueblo.

Inició la conversación interesándose por algunas palabras albanesas:

Quiero oír –me dijo–, ¿cómo suenan en albanés las palabras: pueblo, hombre, pan, regalo, marido, mujer, tierra?

Me puse a pronunciarlas y él me seguía con mucha atención. Recuerdo que en una de esas se produjo una situación humorística. Me había preguntado cómo se decía en albanés la palabra rusa «dar» .

Poshqesh  –le respondí en seguida–.

¡Ah no!  –dijo riéndose– Poshqesh no es una palabra albanesa, es una palabra turca.
Tenía, una risa franca, sincera, una risa que le salía del corazón. Después de oírme pronunciar estas palabras albanesas, precisó:

Su lengua es muy antigua, ha sido transmitida de generación en generación por tradición oral. Este es otro hecho que testimonia la resistencia de su pueblo, su gran fuerza para no dejarse asimilar a pesar de los reveses que ha tenido que afrontar.

Y siguiendo en torno a estos problemas me preguntó:

¿Cual es la composición nacional del pueblo albanés? ¿Existen en Albania minorías nacionales, serbias o croatas?

Nuestro pueblo, se compone en su inmensa mayoría de albaneses; existe una minoría de nacionalidad griega –alrededor de 28.000 personas– y un pequeño número de macedonios –cinco pequeñas aldeas en total–, pero no hay ni serbios ni croatas.

¿Cuántas religiones hay en Albania? Y, ¿qué lengua hablan?

-En nuestro país, hay tres religiones, la religión musulmana, la ortodoxa y la católica. La población que cultiva éstas tres creencias pertenecen a la misma nación, la albanesa, por eso la lengua que se utiliza es únicamente la albanesa, a excepción de la minoría nacional griega, que emplea su lengua materna.

Mientras hablaba, Stalin iba sobando su pipa de tanto en tanto. Noté que no utilizaba ningún tabaco especial, desliaba cigarrillos «Kasbek», y los iba vaciando en su pipa. Después de haber escuchado mi respuesta dijo:

–Ustedes son un pueblo con su propia identidad de origen, como son los persas o los árabes, con la misma religión que tienen los turcos. La religión no tiene nada que ver con la nación y la nacionalidad.

En el curso de nuestro diálogo, me pregunto:

¿Y usted, camarada Enver, come carne de cerdo?

¡Sí!

El Islam se lo prohíbe a sus fieles. Es una vieja costumbre que ya le ha pasado su época. En cualquier caso  –prosiguió–, el problema religioso debe ser tratado con mucha atención, hay que actuar con sumo cuidado en este terreno, ya que al pueblo no se le pueden pisotear sus sentimientos religiosos. Estos sentimientos han sido cultivados desde hace siglos, en el interior de las personas así hay que proceder con mucha cautela en esta materia si no se quiere influir negativamente en la cohesión y la unidad del pueblo.

La cena se desarrolló en una atmósfera de entusiasmo y de amistad. El camarada Stalin, después de brindar por el ejército albanés y el ejército soviético, volvió a la cuestión de la lucha del pueblo griego. Hablaba con profunda simpatía del pueblo griego, de este pueblo valiente y ansioso de libertad de sus actos de heroísmo, de sus sacrificios, y la sangre que estaba derramando en su justa lucha.

Nosotros igual que ustedes, todos los revolucionarios y los pueblos  –dijo el camarada Stalin–, estamos por la justa lucha del pueblo griego, por sus aspiraciones de libertad y democracia. Nuestro apoyo y respaldo ideológico y político no les faltará jamás. Ustedes que limitan con Grecia, prosiguió, deben mostrar un especial cuidado y vigilancia frente a cualquier provocación de los monarco-fascistas contra su país.

Durante la cena se fueron haciendo brindis por cada uno de los camaradas que estábamos presentes. También hicimos uno a la salud de Omar Nishani .

Molotov, levantando de vez en cuando su copa, me insistía que bebiera más, y viendo que no lo hacia, me preguntó:

¿Por qué bebe tan poco? ¡Anoche bebía más!

¡Ah! Anoche era diferente  –le respondí sonriendo–.

En este momento Molotov se dirigió al camarada Stalin:

Anoche fuimos a cenar con el camarada Enver a casa de Vishinski. Recibimos la noticia de que ayer, día 31, la mujer del camarada Enver dio a luz un niño. Para festejarlo, bebimos un poco más.

¡Todas mis felicitaciones!  –me dijo Stalin y levantó su copa en mí dirección– ¡Bebamos a la salud de su hijo y de su esposa!

Le di las gracias al camarada Stalin y le desee una larga vida y una buena salud, por el bien del partido bolchevique, del Estado soviético, por el bien de la revolución y del marxismo-leninismo.

Pasamos varias horas en esta atmósfera tan entusiasta, cordial y familiar. Mis camaradas y yo guardaremos siempre grabados en nuestra memoria la amabilidad y los rasgos del glorioso Stalin, de éste hombre, cuyo nombre y cuya obra hacían temblar a los enemigos imperialista, fascistas, trotskistas y reaccionarios de toda laya, mientras que a los comunistas, a los proletarios y a los pueblos, los encendía de alegría y entusiasmo, incrementaba sus fuerzas y su confianza en el porvenir.

Durante toda la cena mantuvo un humor extraordinario, estaba alegre y sonriente, muy atento a cualquier detalle en toda nuestra conversación informal, se esforzaba porque todos los presentes se sintieran a sus anchas. Hacia las 23 horas nos propuso ir a tomar un café.
Todos nos levantamos y pasamos a la sala contigua. Mientras nos servían el café, dos camaradas soviéticos en una mesa próxima a la nuestra, animaban entre bromas a Xhafer Spahiu a seguir bebiendo, Stalin, que lo había advertido se dirigió en tono jocoso a los camaradas soviéticos:

Ah, no. ¡No es justo! Nuestro huésped no está en condición de igualdad con ustedes. Son dos contra uno.

Todos reímos y continuamos discutiendo y bromeando como en familia. Poco después Stalin se levantó y nos dijo:

Camaradas, ahora les invito a que vayamos al cine.
Stalin nos condujo al cine del Kremlin, donde él mismo escogió las películas que íbamos a presenciar. Eran algunos documentales en color que presentaban panoramas de diversas regiones de la Unión Soviética, y también la película «La novia lejana».

Con esto terminó nuestra segunda visita a Stalin.

Enver Hoxha
Con Stalin (memorias), 1984

Milicianos liberados del cautiverio ucraniano revelan atrocidades de la Guardia Nacional

30 septiembre, 2014

“Venían de noche, nos intimidaban con fusilarnos… ahorcarnos. Siempre nos golpeaban. Incluso a uno le dejaron sin sentido, después supimos que se volvió loco. Le martirizaron hasta tal punto que el pobre murió”, cuenta Serguéi Zharkó, que vivió el cautiverio de las fuerzas armadas de Ucrania.

“Si estabas muy mal pero eras duro, te podían llevar al hospital militar y no al normal, así que imaginen lo que puede pasar allí. Una vez, varios miembros de la Guardia Nacional que estaban en una sala cercana se estaban emborrachando y, gracias a Dios, los agentes de seguridad los pararon, porque alardeaban y gritaban que iban a cortar los huevos a los milicianos”, cuenta otro residente de la provincia de Donetsk, Viacheslav.

Los prisioneros relatan que las atrocidades que cometían los guardias ucranianos con ellos destacaban por su crueldad. “No solo nos pegaban con la culata de las metralletas, nos golpeaban con todo, con cualquier cosa. Entre todos esos verdugos también estaba Nadezhda Savchenko [una piloto que ahora se encuentra en una prisión rusa bajo sospecha de participar en el asesinato de un periodista]. Ella personalmente sugería vender nuestros órganos para ganar dinero, también planteaba matarnos para no pagar nuestro traslado. Además nos golpeaba en los genitales mientras estábamos encapuchados y atados, así que nosotros… hombres que pesamos 100 kilos, dábamos saltos”, comparte su terrible experiencia en el cautiverio ucraniano Vladímir Moritski.

Los que estaban capturados sufrían un trato verdaderamente infrahumano. En algunos casos, eran torturados con un sadismo excepcional y les marcaban con fuego la humillante palabra ‘sepor’, ‘separatista’.

Los prisioneros recuerdan que los interrogatorios tenían lugar con gran violencia y no había ningún respeto a las normas del derecho. “Me metieron en un foso y me encadenaron. Después me elevaron y casi no podía tocar el suelo y empezaron a interrogarme. Quieren que les digas solo lo que quieren escuchar y no lo que sucedió en realidad. Simplemente debes confesarlo. Si lo haces, podrás sobrevivir; al menos si no confiesas, en el mejor de los casos quedarás discapacitado para el resto de tu vida”, evidencia Viacheslav.

A un trato especial fueron sometidas aquellas personas que no tenían nada que ver con las milicias ni tuvieron nunca un arma la mano, como sucedió con Valeri Avramenko, atrapado y capturado solo porque se interesaba por el destino de su compañero. Ni siquiera podía imaginarse un juicio imparcial, al igual que muchos otros según recuerda: “Nos pegaron muy fuerte hasta el punto de que cuando llegamos al juzgado todos estábamos cubiertos de sangre, ni siquiera nos cambiaron de ropa, nada de eso. El juez tampoco nos miró a la cara. Para ellos no somos personas”.

Parece que la situación con las violaciones de los derechos de los detenidos les viene muy bien a las autoridades ucranianas. Hace unos meses el asesor del ministro del Interior de Ucrania demostró esa actitud instando a privar de derechos a los prisioneros y casi legalizar las torturas. Los milicianos denuncian que además del trato inhumano, las autoridades ucranianas falsean el intercambio de prisioneros. Así, las milicias han descubierto que para completar las listas de canje, las autoridades ucranianas detenían al azar a alcohólicos, vagabundos y alborotadores para hacerles pasar por prisioneros de guerra. Todo este panorama evidencia que el destino de los presos actuales o potenciales en Ucrania es bastante trágico.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/141755-milicianos-cautiverio-ucrania-torturas-guardia-nacional


Solidaridad con el pueblo kurdo y el YPG en su lucha contra el Estado islámico

30 septiembre, 2014

SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO KURDO Y EL YPG EN SU LUCHA CONTRA EL ESTADO ISLÁMICO

Desde Barajas Zona Este queremos mostrar nuestra solidaridad con el pueblo kurdo y las unidades de protección popular, YPG,  que luchan día a día contra la amenaza del estado islámico.

Resaltar que aunque la situación del YPG sea precaria y apenas reciban soporte y financiación, luchan encarnizadamente contra la gran amenaza que no solo afectará a su pueblo sino al resto del mundo.

Por último, hacer una especial mención a las mujeres combatientes kurdas que luchan siendo una parte fundamental del YPG.

LIBERTAD KURDISTÁN 
 
VIVA LA LUCHA DEL YPG


El falso “Testamento de Lenin”

29 septiembre, 2014

Para defender su tesis del culto a la personalidad de Stalin, Jruschov utiliza también el supuesto «testamento» de V. I. Lenin. Jruschov reserva una particular atención referente a esto en su informe.
Ante todo debemos aclarar previamente dos puntos:
-En primer lugar, Lenin no llama «testamento» a ninguno de sus artículos o cartas-dictados. Se sabe que, después del empeoramiento de su enfermedad, el 23 de diciembre de 1922, ya no podía escribir y que dictaba sus artículos y sus cartas. Y, después del 10 de marzo de 1923, ya no podía dictar, pues había perdido el habla.
-En segundo lugar, aclarar dos de las apreciaciones que había dictado el 24 y 25 de diciembre de 1922 concernientes a los miembros del Buró Político del Comité Central del Partido bolchevique, incluido Stalin.

En sus últimos artículos y cartas, del 23 de diciembre de 1922 al 4 de marzo de 1923, Lenin había dictado sus posicionamientos y sus recomendaciones sobre toda una serie de problemas importantes para el porvenir del Partido y del país. Estos dictados están registrados por la secretaria del Consejo de los Comisarios del Pueblo, L. A. Fotieva, la secretaria adjunta, M. E. Volodicheva, y otros colaboradores. Están publicadas en el tomo 45 de la segunda edición de las Obras Completas de Lenin, págs.343 a 402 (edición búlgara de 1983), en el orden siguiente:
1. Carta al Congreso -se trata del próximo XII Congreso del Partido Comunista (bolchevique)-, registrada por Volodicheva el 23 diciembre de 1922.
2. Continuación de la correspondencia, registrada por Volodicheva el 24 de diciembre de 1922.
3. Anexo a la carta del 24 de diciembre de 1922, registrada por Fotieva el 4 de enero de 1923.
4. Continuación de la correspondencia, registrada el 26 de diciembre de 1922.
5. Sobre la transmisión de las funciones legislativas al Gosplan (la planificación de Estado), registrada por Volodicheva los 27,28 y 29 de diciembre de 1922.
6. Concerniente al número de los miembros del Comité Central, registrada por Volodicheva el 29 de diciembre de 1922.
7. Sobre la cuestión de las nacionalidades y de su autonomía, registrada por Volodicheva los 30 y 31 de diciembre de 1922.
8. Página del diario de Lenin, registrada por el Secretario el 4 de diciembre de 1923.
9. Sobre las cooperativas, registrada por el Secretario el 6 de enero de 1923 (taquigrafiada).
10. Sobre nuestra Revolución, a propósito de los apuntes de Sujanov, registrada por el Secretario el 17 de enero de 1923 (taquigrafiada).
11. Como reorganizar Rabkin (Inspección obrera y campesina) -propuesta al XII Congreso del Partido-, del 23 al 25 de enero de 1923, registrada por el Secretario (taquigrafiada).
12. «Más vale menos, pero mejor». Es el último dictado, registrado el 4 de marzo de 1923 por el Secretario. [24]*
[*Se observa que a partir del 4 de enero de 1923, Volodicheva no registra más las cartas dictados de Lenin. Después del Anexo registrado por Fotieva, esto se vuelve anónimo con «el Secretario». Cuanto más, que también, a partir de esta fecha son mecanografiadas -sin huella alguna de escritura, pues. nota del traductor).]
Como se puede ver, los últimos escritos de Lenin contienen valiosas ideas y recomendaciones sobre una serie de problemas importantes para el porvenir del Partido y del país. En este sentido, pueden ser considerados como el testamento del dirigente del Partido y del país, y no una posición unilateral y tendenciosa, como el informe Jruschov.
Según Jruschov, la única cosa y la más importante que Lenin había dictado y dejado al partido como «testamento» es el anexo de la carta dictada fechada el 24 de diciembre de 1922, registrada en fecha del 4 de enero de 1923, en la cual habría propuesto que Stalin fuera destituido del puesto de Secretario General del Partido bolchevique.
Pero sigamos el desarrollo de este enunciado en orden cronológico.
En su carta al Congreso, registrada por Volodicheva los 23, 24 y 25 de diciembre de 1922, Lenin trata algunos problemas muy importantes. Uno de ellos, sobre la estabilidad del Comité Central del Partido bolchevique. Por estabilidad, Lenin entendía la unidad, la toma de medidas para evitar la escisión en el Comité Central. Lenin consideraba que el aumento del número de miembros del Comité Central por representantes de la clase obrera, era el principal medio para afianzar la estabilidad del mismo. En este sentido, Lenin da una apreciación de los miembros del Buró Político del Comité Central del Partido. Dicta:
«Pienso que los factores fundamentales de la estabilidad son los miembros del Comité Central tales como Stalin y Trotsky. El camarada Stalin, llegando a secretario general, ha concentrado en sus manos un inmenso poder; y yo no sé si podrá utilizar siempre este poder con suficiente circunspección. Por otro lado, el camarada Trotsky, como lo ha demostrado ya en su combate contra el Comité Central, concerniente al comisariado popular de transportes, se distingue no sólo por sus notables capacidades. Es probablemente el más capacitado del C.C. actual, pero es extremadamente seguro de sí mismo y está exageradamente atraído por el lado administrativo del trabajo». [25]
En el mismo dictado, a continuación de las anotaciones del 24 de diciembre de 1922, Lenin hace una apreciación breve de Zinóviev, Kámenev, Bujarin y Piatakov.
Más adelante, en un Anexo a la carta-dictado del 24 de diciembre de 1922, pero registrada por Fotieva el 4 de enero de 1923, Lenin había dictado:
«Stalin es demasiado brutal, y este defecto, perfectamente tolerable en nuestras relaciones entre comunistas, se vuelve insoportable cuando se trata del puesto de secretario general. Es por eso que propongo a los camaradas encontrar el medio de reemplazar a Stalin por algún otro que se distinga, con una ventaja en lo que concierne a su tolerancia, su lealtad hacia los camaradas, menos caprichoso, etc. Este hecho puede parecer anodino. Pero pienso que con el fin de evitar la escisión, y en vista de lo que escribo más atrás sobre las relaciones entre Stalin y Trotsky, no es un pequeño detalle, más exactamente es un pequeño detalle que podrá jugar un papel decisivo». [26]
Podemos decir categóricamente a este respecto:
1. Que se observa que este «Anexo»-carta-dictado de Lenin lleva la fecha del 4 de enero de 1923, es decir, 10 días después de la carta-dictado del 24 de diciembre de 1922, a la cual se encontraba anexada.
2. Que es dictada después de la conversación del 22 de diciembre de 1922 entre Stalin y Krúpskaya cuando, por teléfono, Stalin se había mostrado brutal hacia Krúpskaya.
Juzgando el contenido de este «Anexo» a la carta-dictado de Lenin, hoy, más de 76 años después, tenemos todas las razones para considerar que las anotaciones auténticas han sido trabajadas de nuevo, redactadas después, o simplemente inventadas por personas interesadas. Y en esa época había personas así, sin ninguna duda.
¿Cuáles son las razones de nuestra postura? En primer lugar el hecho de que sin medios técnicos de grabación de la voz auténtica de Lenin a su dictado, la transformación, la redacción o la invención de tal «anexo» son técnicamente posibles. Por otra parte, este dictado anexo está registrado el 4 de enero de 1923, pero trasmitido al Comité Central del Partido Comunista (Bolchevique) por un protocolo especial, el 18 de mayo de 1924, es decir un año y cuatro meses después de su trascripción, y después de la muerte de Lenin. [27]
Es difícil creer que durante todo este tiempo, el contenido auténtico de este «Anexo»-carta-dictado hubiera sido conservado, si hubiera existido realmente.
Nuestra postura se explica también por el hecho siguiente:
En la carta-dictado del 24 de diciembre de 1922, Lenin expresa una desconfianza política hacia Trotsky, y avisa de la inestabilidad política de Zinóviev y Kámenev. Caracterizando a Bujarin y Piatakov, Lenin señaló que Piatakov se veía atraído por el lado administrativo del trabajo.
En lo que hace referencia a Stalin, Lenin dicta: «El camarada Stalin, llegando a Secretario General del Partido Bolchevique (Stalin es elegido Secretario General del Partido el 22 de abril de 1922, en el XI Congreso del Partido, a propuesta de Lenin) ha concentrado en sus manos un inmenso poder, y no sé si podrá utilizar siempre este poder con suficiente circunspección». [28]
Es una duda, una preocupación, un aviso de Lenin. No hay ninguna alusión de sustitución de Stalin del puesto de secretario general del Partido Bolchevique. Mientras que en el «Anexo»-carta-dictado de Lenin del 4 de enero de 1923, es decir, 10 días más tarde, supuestamente habría hecho una propuesta de sustituir a Stalin del puesto de secretario general del C.C., sólo después de una «brutalidad» por teléfono de Stalin hacia Krúpskaya.
Es inverosímil.
-No es probable que Lenin dictase reflexiones ajenas a su actitud tolerante hacia su colaborador y camarada desde hacía mucho tiempo: desde antes de la Revolución de Octubre.
-No es probable que Lenin pudiese tomar una decisión así «de tribunal»: reemplazar a Stalin del puesto de secretario general del Comité Central del Partido, y proponer al mismo Comité Central reflexionar solamente de la manera en que esto debía ocurrir.
-No es probable que Lenin propusiese a los camaradas del Comité Central nombrar a otro para el puesto de secretario general del Partido en vez de elegirlo como se debe, según los estatutos del Partido. Esto quiere decir que se le atribuye a Lenin la trasgresión de los estatutos del Partido y una actitud administrativa sobre la cuestión del Secretario General del Partido.
-No es probable que Lenin no propusiese al miembro del Comité Central más apto para sustituir a Stalin en el puesto de Secretario General, si efectivamente había planteado su sustitución.
-No es probable que Lenin tomase una decisión tan importante como es la sustitución de Stalin del puesto de secretario general sin someter inmediatamente esta propuesta a la consideración del Comité Central, en vez de pedir a Krúpskaya que su decisión sea anotada en un «Anexo»-carta-dictado el 4 de enero de 1923, para entregar al Comité Central del Partido después de su muerte, cuando puede ser ya demasiado tarde y sin objeto. [29]
-No es probable que Lenin, quien sabía que Stalin no sólo era Secretario General del Comité Central, sino también responsable de vigilar personalmente su tratamiento médico, propusiese su sustitución del puesto de Secretario General sólo porque había sido brutal verbalmente para con Krúpskaya, es decir, por un motivo emocional, sin que pidiese a Stalin que diera una explicación de ello previamente.
Todo lo que hemos enunciado más arriba hace nacer serias sospechas sobre la existencia del presunto «Anexo»-carta-dictado de Lenin del 4 de enero de 1923, y de su presunto contenido.
Como se ha subrayado más arriba, según la voluntad de Lenin, el 28 de mayo de 1924, con un protocolo especial, Krúpskaya entrega al Comité Central del Partido este «Anexo»-carta-dictado, así como las cartas-dictado de los 24 y 25 de diciembre de 1922.
En el XIII Congreso que se ha desarrollado del 23 al 31 de mayo de 1924, es decir cuatro meses después de la muerte de Lenin, los delegados al Congreso, después de haber discutido el Anexo-carta-dictado de Lenin del 4 de enero de 1923, se pronunciaron porque Stalin se quedase en el puesto de Secretario General del Comité Central del Partido Comunista (Bolchevique). Los delegados tomaron esta decisión teniendo en cuenta el importante papel de Stalin para hacer fracasar los ataques de los trotskistas contra la autoridad del Leninismo en el Partido. Este hecho confirma la apreciación del XIII Congreso del Partido Bolchevique de que Iósif Vissariónovich Stalin era reconocido como el más apto y el más merecedor sustituto de Vladimir Ilich Lenin.
Más adelante, en su informe, Jruschov escribe: «Camaradas, debo someter al Congreso del Partido dos nuevos documentos que completan la característica de Stalin hecha por Lenin en su «testamento». Estos nuevos documentos son:
 
1. una carta de Krúpskaya a Kámenev del 23 de diciembre de 1922; y
 
2. una carta personal de Lenin a Stalin del 5 de marzo de 1923.
 
1. Carta de Krúpskaya:
 
«Lev Borísovich, a propósito de la breve carta que he escrito bajo el dictado de Vladimir Ilich, con la autorización de los médicos, Stalin se ha permitido ayer una brutalidad inaudita hacia mí. Yo no ingresé ayer en el Partido. Estoy en él desde hace 30 años, jamás he oído ninguna palabra brutal de un camarada. Los intereses del Partido y de Ilich no me son menos queridos que a Stalin. Ahora necesito una máxima sangre fría. Sé mejor que cualquier médico de qué puedo y de qué no puedo hablar con Ilich, porque sé lo que puede representar una emoción para él. En cualquier caso, mejor que Stalin. Me dirijo a usted y a Zinóviev como camaradas muy próximos de Vladimir Ilich, y les ruego que me defiendan de su brutal intervención en mi vida, de los sermones injustos y de las amenazas. No dudo de la unanimidad de la comisión de control, sobre la manera en que Stalin se ha permitido amenazarme. Pero no tengo ni las fuerzas, ni el tiempo de ocuparme de esta tonta disputa. Yo también soy un ser humano y mis nervios están a flor de piel». (N. Krúpskaya, 23 de diciembre de 1922).
2. Carta de Lenin al camarada Stalin, con copia a: Kámenev y a Zinóviev.
«Querido camarada Stalin,
 
Usted se ha permitido la brutalidad de llamar por teléfono a mi mujer y de reñirle. Incluso si ella le ha dicho estar de acuerdo en olvidar sus palabras, este hecho está ya en conocimiento de Zinóviev y de Kámenev por su mediación. No tengo la intención de olvidar tan fácilmente lo que se hace hacia mí y es inútil subrayar que lo que se hace para con mi mujer está dirigido contra mí. Es por eso que le pido reflexionar si usted está de acuerdo en retirar sus palabras y disculparse, o bien usted prefiere romper nuestras relaciones.
 
Con mis respetos. Lenin, el 5 de marzo de 1923». [30]
Con estos dos nuevos documentos, Jruschov quiso persuadir definitivamente a los miembros del C.C. del PCUS de la apreciación negativa que Lenin habría dado sobre Stalin. Es de subrayar que esta carta-dictado no había sido remitida al C.C. del PC (b) el 18 de mayo de 1924 con las otras cartas-dictado de los 24 y 25 de diciembre de 1922, y el Anexo-carta-dictado del 4 de enero de 1923. [31]
Para esclarecer el objetivo de Jruschov con la introducción de estos dos nuevos documentos, vamos a estudiar brevemente las circunstancias en las cuales están situados. Se sabe que a partir de la segunda mitad de 1921, el Buró Político del Partido Bolchevique había pedido a Stalin el conducir los trabajos de organización desde las reuniones del Buró Político hasta los Plenos del Comité Central. En el fondo, Stalin ejecutaba las obligaciones como secretario de las cuestiones de organización. Por supuesto, esto se hizo con el conocimiento y la aprobación de Lenin.
Lenin estaba a la cabeza del Estado Soviético. Por forma, no tenía puesto en el Partido, ni en el Comité Central. Pero dirigía las reuniones del Buró Político y los Plenos del Comité Central. De hecho, era el dirigente del gobierno y también del Partido.
A propuesta de Lenin, en el XI Congreso del Partido Comunista (Bolchevique), Stalin fue elegido Secretario General del Comité Central del Partido, el 2 de abril de 1922. Así, a partir de la primavera de 1922 y hasta el fin de este mismo año, Stalin tuvo encuentros regulares y discusiones con Lenin sobre todas las cuestiones del Partido y del Estado, sobre todo después de la primera enfermedad de Lenin del 25 de mayo de 1922.
Sólo en el periodo «del 11 de julio al 24 de diciembre de 1922, es decir en seis meses, treinta y dos encuentros-debates y cartas entre Lenin y Stalin están oficialmente registrados». [32]
Así, por ejemplo, «en su discusión con Stalin del 30 de agosto de 1922, Lenin habría mostrado interés por las previsiones de la cosecha, el estado de la industria, el presupuesto, el curso del rublo, la situación internacional de las repúblicas soviéticas, la actividad antisoviética de los mencheviques y de los socialistas revolucionarios, etc.». [33]
La noche del 15 al 16 de diciembre de 1922, se produjo un agravamiento agudo en la salud de Lenin. El 18 de diciembre de 1922, por decisión especial del Pleno del Comité Central del Partido, Stalin es encargado de vigilar que se respete el tratamiento prescrito a Lenin por los médicos. El 21 de diciembre de 1922, Lenin dicta a Krúpskaya una carta a Trotsky sobre el monopolio del Comercio Exterior.
El 22 de diciembre de 1922, Stalin, informado de la existencia de esta carta, riñe a Krúpskaya por teléfono por haber trasgredido el régimen de tratamiento de Lenin sin consultarle. Krúpskaya, vejada por el comportamiento brutal de Stalin, escribe su carta a Kámenev el 23 de diciembre de 1922.
Cuando se juzga la carta de Krúpskaya a Kámenev hoy, más de setenta y seis años después, podemos constatar:
-En primer lugar, los momentos emocionales de su carta: «ahora necesito una máxima sangre fría; (…) no tengo ni las fuerzas, ni el tiempo; (…) yo también soy un ser humano y mis nervios están a flor de piel». Todo esto parece hoy como una autocrítica.
-Dos. No se puede considerar ni objetiva ni justa su pretensión de saber mejor que ningún médico de qué puede y de qué no puede ella hablar con Lenin.
-Tres. No se puede admitir como justa la afirmación de Krúpskaya de que Kámenev y Zinóviev eran camaradas cercanos a Lenin. Los hechos no lo confirman.
-Cuatro. No se puede admitir la afirmación de Krúpskaya de que por su comportamiento brutal por teléfono, Stalin se habría inmiscuido en su vida privada. Si se considera la actitud de Stalin hacia Krúpskaya como brutal, de lo que se disculpó y el incidente quedó cerrado, hay que admitir también que Stalin había sido encargado personalmente por el Pleno del Comité Central de vigilar que se respetara el tratamiento de Lenin, y que así ejecutaba estrictamente su deber hacia el Partido.
Por supuesto, es todavía más importante y esencial revisar la carta de Lenin a Stalin del 5 de marzo de 1923:
-Ante todo, hay que subrayar el hecho de que esta carta-dictado que Jruschov llama un «nuevo documento» -si hubiese sido efectivamente dictado por Lenin- apareció después de la información que Lenin habría recibido de la conversación telefónica entre Stalin y Krúpskaya. Sin embargo, es inexplicable por qué esta carta-dictado fue escrita tan tarde -dos meses y medio después de esta comunicación- y, sobre todo, por qué Lenin toma una vez más posición sobre este problema, cuando ya había expresado su posición en su «Anexo» carta-dictado del 4 de enero de 1923. A la vez, es inverosímil que Lenin vuelva sobre el problema, una vez que «esta disputa tonta», como la llama la misma Krúpskaya, había ya pasado.
-No es probable que por «una pequeña historia tonta», Lenin se propusiese romper sus relaciones con Stalin, el Secretario General del Partido.
-Es también improbable, porque hubo otro documento escrito por Stalin en la misma época, a principios de marzo de 1923, que habla de otra manera de la posición de Lenin hacia Stalin. El contenido de este documento había sido presentado por la televisión rusa por primera vez por el General Volkogonov*, el 21 de abril de 1994 a las 18,45 h. En este documento, se dice: «En uno de sus encuentros con Stalin, Lenin, cuando todavía podía hablar, a principios de marzo de 1923, pidió a Stalin que le proporcionara veneno. Stalin le contestó que iba a reflexionar, Stalin escribe personalmente, en dos páginas, su encuentro con Lenin, subrayando que la petición de Lenin no debía ser ejecutada bajo ningún concepto… Este documento es entregado por Stalin a los miembros del Buró Político, quienes después de haber tenido conocimiento de ello, aprobando la postura de Stalin, firman su acta». [34] ¿Qué significa este hecho?
[*El General D. Volkogonov, siendo consejero militar de Yeltsin (Volkogonov llevó personalmente el ataque mortífero contra el Parlamento ruso, el 3 de octubre de 1993) tenía acceso a los archivos secretos del Buró Político del C.C. del PCUS. Escudriñando los archivos, encontró esta acta escrita por la mano de Stalin. (Nota del autor).]
Significa que Lenin, en estos días difíciles para él, consideraba a Stalin como un colaborador y un camarada muy próximo, el único en quien podía confiar.
Este hecho demuestra que no es lógico que en la misma época, a principios de marzo de 1923, Lenin amenace a Stalin con romper sus relaciones con él (según la carta-dictado del 5 de marzo de 1923), y a la vez le pida que le proporcione veneno.
Este hecho demuestra que no es probable que la «carta-dictado» del 5 de marzo de 1923 tenga el contenido que Jruschov anuncia en el XX Congreso.
Es más probable que una «carta-dictado» así (si hubiese existido realmente) fuese redactada o modificada por Jruschov y sus colaboradores para, sirviéndose de Lenin, calumniar a Stalin, es decir, enfrentando a Lenin y a Stalin.
No es sólo probable, porque esto responde al estilo de Jruschov. ¿Por qué? Porque el propio Jruschov, inmediatamente después de la sesión a puerta cerrada del XX Congreso del PCUS, en dos ocasiones declaró ante el mundo entero que no había presentado ningún informe sobre el «culto a la personalidad» de Stalin, que un documento así no existía, cuando esto era una falsedad evidente a la que nadie daba crédito, ya que había sido comentado al día siguiente del Congreso por el mundo entero.
Por otra parte, en el informe Jruschov, leído en la «sesión secreta» del XX Congreso, se encuentran otras mentiras-calumnias, de las cuales hablaremos más adelante.
Para que no hubiera dudas entre los miembros del C.C. de la opinión que Lenin tenía sobre Stalin, Jruschov utilizó sin ningún escrúpulo una mentira insólita. Escribe: «Preocupado por el futuro destino del Partido y del Estado Soviético, Lenin dio una característica muy justa de Stalin, indicando que hacía falta reflexionar sobre cómo apartar a Stalin del puesto de secretario general, visto que era brutal, insuficientemente atento hacia los demás, caprichoso y que desviaba el poder». [35]
En el «Anexo»-carta-dictado mencionada por Jruschov, no se dice que Stalin desviaba el poder. Jamás y en ninguna parte Lenin ha escrito ni ha dicho tal cosa.
Esta declaración de Jruschov en su informe es una acusación por la cual merecía ser perseguido judicialmente.
Es la mentira-calumnia Nº 1 en el informe Jruschov. Y no sólo es una calumnia contra Stalin, sino también un insulto hacia Lenin, porque Jruschov le atribuye juicios contrarios a los principios del Partido, de los cuales no se puede, por otra parte, encontrar huella alguna en sus escritos. De este modo Jruschov intenta «demostrar» a los delegados al XX Congreso y a los miembros del Comité Central del PCUS, que él «ejecuta», por así decirlo, «el testamento» del dirigente del partido: Lenin.
Fuente: http://bitacoradeunnicaraguense.blogspot.com.es/2013/10/el-testamento-de-lenin.html#more

Estado islámico fails

29 septiembre, 2014

El equipo kurdo de francotiradores del YPG haciendo gala de su buena puntería.


La tragedia de China [Clásicos]

26 septiembre, 2014

KOMANDANT
La tragedia de China
 
Enver Hoxha
 
(Octubre de 1976)
Una gran tragedia ha ocurrido en China. Las cosas que previmos que ocurrirían en China después de la muerte de Mao Tsetung han ocurrido y, de hecho, los eventos se llevaron a cabo con la velocidad del rayo. Creíamos que las dos corrientes, los derechistas y los izquierdistas, seguirían “coexistiendo en la divergencia” como Mao lo había permitido durante toda su vida y como aconsejó a sus colaboradores que deberían seguir tras su muerte. A pesar de todo, el “gran timonel” de dos o más líneas había creado tal autoridad que él podría sostener el equilibrio. ¿Pero qué tipo de equilibrio? Nunca un equilibrio real y consecuentemente marxista-leninista.
Mao Tsetung habló con consignas revolucionarias sobre la “revolución”, la “lucha de clases” y otras cuestiones de principio, pero en la práctica era un liberal, un soñador, un centrista en la dirección de la manipulación y el equilibrio de las diversas corrientes que existieron y tramaron dentro del Partido Comunista de China y el estado chino. Con tales características, Mao Tsetung fue fácilmente influenciado por una u otra corriente; a veces apoyaba a una, a veces a otra.
Lo que es obvio y verdadero es que Chou En-lai era el mayor “Iago” en el drama shakesperiano chino. Él era un derechista, un mandarín, un burgués y un pseudo-marxista. En las manipulaciones que realizó Mao, Chou En-lai maniobró con maestría. Cuando el barco de una corriente reaccionaria con Chou En-lai a bordo se iba a pique, él abandonó rápidamente la nave y se inclinó bajo la bandera de Mao.
Hay que volver a insistir en que Mao acentuó el papel fundamental de los campesinos en la revolución, y en este sentido resulta que él no estaba de acuerdo con el papel principal, hegemónico de la clase obrera. Sus ideas vacilantes, como aquellas sobre el campesinado, se reflejan en toda la línea liberal de Mao Tsetung.
En la teoría, Mao aceptó algunos principios básicos del Marxismo. En sus escritos oficiales estos principios y algunas otras cuestiones son formulados en general de manera correcta. En la práctica, sin embargo, Mao formuló y defendió tesis no-marxistas, como la que destacaron en su obituario: “El campo debe cercar la ciudad”. Su obituario señala que, “sin actuar de esta manera la revolución no puede ser llevada a cabo” (¡!) Esto significa que el campesinado tiene que dirigir la revolución proletaria. Esta tesis es anti-leninista.
Pero Mao también formuló otras tesis y puntos de vista con los que nunca hemos estado de acuerdo. Escribió mucho sobre la lucha de clases, las contradicciones, etc., pero la lucha de clases en China, en la práctica sobre todo, no se ha librado severa y consecuentemente. También en este sentido Mao demostró ser un liberal y un moderado. Permitió que elementos revisionistas y derechistas asuman el poder y establezcan profundas raíces en el partido, el estado y en todas partes. Mao coexistió con elurllos, simplemente los observaba, y con frecuencia los aprobaba. Al final, derrocó a algunos líderes de estas corrientes, pero dejó intacta su base. Su autoridad, creada durante la guerra y después de la victoria, provocó que las facciones “fueran derrotadas”, pero el problema fue sólo parcialmente resuelto y continúo la situación liberal, moderada. Mao Tsetung fue un centrista, mantuvo a gente de diversas corrientes cercanas a él, gente que se llamaban a sí mismos marxistas, pero que no eran en realidad marxistas y que luchaban en su propia línea bajo el paraguas de Mao Tsetung. Cuando ellos alteraban el equilibrio, Mao Tsetung intervenía y “ponía las cosas en orden”.
Hubo inestabilidad en los pensamientos y acciones de Mao y pienso que su interpretación y aplicación del marxismo se hicieron en la forma en que su imaginación se lo indicó. Esto, por supuesto, se “explicó” y “justificó” por “las condiciones concretas de Chin”.
Incluso mucho después de la liberación, Mao no liquidó las bases de las ricas y explotadoras clases capitalistas, ni en la ciudad ni en el campo, y no liquidó sus privilegios, afirmando que “esta era una táctica hasta que se estabilice la situación”. Sin embargo, esta “táctica” no debería haberse convertido en una teoría y en una estrategia, según la cual los capitalistas se deben “integrar en el socialismo”, deben recibir dividendos por decenas de años, tal y como todavía ocurre en China. Estos capitalistas se han convertido en “comunistas” y ahora forman parte de la “burguesía dentro del partido” de la que habla Mao.
El Partido Comunista de China no es claro en los principios básicos de la teoría marxista-leninista. Por el contrario, los ha sustituido por las eclécticas ideas de Mao. “La burguesía está aquí mismo en el partido y usted no la ve”, dice Mao. Y esto es cierto. ¿Sin embargo, quién permitió a esta burguesía existir cómodamente en el partido? El propio Mao, con sus ideas, lo permitió, la falta de una correcta estructura organizativa, política e ideológica marxista-leninista en el partido lo ha permitido. Mao permitió el florecimiento de muchas líneas, del oportunismo, del practicismo, y del liberalismo.
En los “momentos cruciales” para el Partido Comunista de China, Mao Tsetung no confió en el partido, sino en el ejército, los intelectuales y los estudiantes. En estos “momentos cruciales” los obreros y los campesinos han estado o bien bajo el control de los contrarrevolucionarios o han permanecido al margen.
La pregunta debe hacerse: ¿Por qué Mao no acude al partido, la clase obrera y el campesinado en los momentos difíciles? O porque estas fuerzas no le responderían, o porque no quería dirigirse a ellas por miedo a que se derramara sangre. En el momento en que Mao clamaba “El Poder nace del fusil”, la reacción se apoderaba de ese poder.
Dicen que la Revolución cultural fue iniciada y dirigida por Mao, que motivó a millones de guardias rojos con el lema, “¡Cañonear el cuartel general!”. A la vez que sostienen que el partido y Lin Piao cruzaron sus brazos. Sin embargo, los hechos demuestran todo lo contrario. Lin Piao estaba a la cabeza de la revolución, junto con Mao, Kang Sheng, Chen Po-ta, Chiang Ching, Yao Wen-yuan, Chang Chun-chiao y otros. De acuerdo con la información que poseemos, Lin Piao vistió dos millones de soldados como civiles. Con estos “guardias rojos” asaltó los cuarteles, y los aplastó, mientras que Mao se llevaba todo el crédito. Salvó a Chou En-lai y muchos otros y mantuvo a Teng Hsiao-ping a salvo en una villa.
Sin embargo, Chou maniobró con destreza y una mañana Lin Piao resultó ser “un traidor, un agente de los soviéticos y un conspirador contra la vida de Mao”. Y al parecer, en prueba de ello, se dijo que Lin Piao tomó un avión en el que huyó a Mongolia, donde la aeronave “se estrelló e incendió”. Todas las personas a bordo murieron. Se dice que Chou y Mao habían sido informados de su vuelo, pero Mao supuestamente dijo: “Que se vaya” ¡Cosas asombrosas!
Por lo que, Lin Piao, al ser un elemento peligroso para Chou, fue liquidado. Junto con él, Chen Po-ta también sufrió el mismo destino. ¿Pero cómo se podría liquidar la Revolución cultural? Esto sería difícil para Chou debido al hecho de que Mao se involucraría, por lo que continuaron hablando sobre la revolución como antes. Kang Sheng estaba viejo y muy enfermo, pero allí estaban los otros, los otros nuevos como Chiang Ching, Wang Jung-wen y compañía. Ellos comenzaron y continuaron la revolución, pero, por supuesto, en la medida en que “el Presidente” lo permita. Mao repartió los papeles. Dejó la prensa y la radio en manos de los izquierdistas, mientras que dejaba el Estado, la economía, el ejército y los servicios de seguridad en las manos de los derechistas, con Chou En-lai a la cabeza. De esto, uno puede comprender claramente cómo el “gran timonel” vio la revolución y la construcción del socialismo.
Mao y Chou también construyeron la política exterior. La política exterior China de Mao y Chou En-lai ha sido y es una política no-marxista, no-revolucionaria. Es una política pragmática que adopta su forma según las circunstancias políticas internacionales y adopta posiciones peligrosas para el socialismo y la revolución.
Durante este período Chou trabajó para dejar a su sucesor y, junto con Mao, trajo de vuelta a la escena al “Jruschov” de China, a quien hicieron por primera vez vice-premier, vice-presidente del partido, etc. Durante tres años, durante la enfermedad de Chou En-lai y hasta el momento de su muerte, Teng cobró fuerza. Aparentemente, sin embargo, los izquierdistas pusieron al “timonel” y a Teng en una situación difícil. Ellos derrocaron al último y comenzaron a exponerlo. Entonces el “timonel” maniobrado con “genialidad” y de acuerdo a su costumbre, equilibró cuidadosamente las corrientes: mientras permanecía con vida, llevó al poder a Hua Kuofeng, una persona desconocida hasta el momento, líder de la Seguridad del Estado, un moderado en las palabras, pero un derechista en los hechos.
Mao murió y ocurrió una gran tragedia en China. Tan pronto como el “timonel” cerró sus ojos, los derechistas encabezados por Hua Kuo-feng realizaron un golpe de estado y saldaron cuentas con Chiang Ching, Wang Hung-wen, Chang Chun-chiao y Yao Wen-yuan. Estos cuatro fueron detenidos. Actualmente los derechistas matan y encarcelan a los izquierdistas y revolucionarios, y rehabilitan a los derechistas contrarrevolucionarios condenados, usando las palabras de Mao.
Es absolutamente inimaginable que las palabras de un “marxista-leninista revolucionario” puedan ser utilizadas ventajosamente por los contrarrevolucionarios, como está ocurriendo en China con los dichos de Mao.
¿Qué es lo que no está diciendo la prensa burguesa capitalista sobre China? Está diciendo que los radicales encabezados por Chiang Ching han “conspirado”, y que presuntamente el sobrino de Mao había girado al enfermo Mao a su lado izquierdo, contra el consejo de los médicos, etc., etc. y con esto quieren demostrar que “estos conspiradores incluso mataron a Mao”. “Lin Piao intentó asesinar a Mao tres veces”, se pregonó hace algunos años, mientras que ahora está siendo pregonado que “los conspiradores mataron a Mao y querían matar a también Hua Kuo-feng”. Pero los verdaderos conspiradores son los hombres de Chou En-lai, de Li Hsien-nien, de Teng Hsiao-ping, de Hua Kuo-feng, etc.
Estos conspiradores no publican nada oficialmente, pero poco a poco están preparando las masas para que se traguen esta trágica historia. La reacción china, ataviada con disfraces, se hace pasar por “revolucionaria y marxista-leninista”, y bajo este disfraz está quebrantando a los revolucionarios y comunistas. Los jruschovistas de China lo hacen precisamente para fortalecer sus posiciones. Ellos están tratando de fortalecer sus posiciones con el terror y ciertamente llegarán al punto en el que no sólo ya no citarán a Mao, sino que también pisotearán esas cosas de algún valor que él dejó. Con la transformación de China en un país capitalista, se alzarán las figuras de Liu Shao-chi, Chou En-lai, Peng Chen, Teng Siao-ping, etc.

Nazis frikis y ridículos en Vallekas.

26 septiembre, 2014

 

Además de frikis y ridículos cuentan entre sus filas con lo que podría ser el eslabón perdido de la evolución humana, Golum o un politoxicómano enganchado al jaco que además, nos muestra donde duerme.

Vallekas NS

 

Les recordamos a estos pseudofascistas e intento de personas que en Madrid no se dará un respiro al fascismo mientras la RSA exista.

RSA

(Foto de archivo)