La otra cara de la ‘Ley Mordaza’


A la vez que el Consejo de Ministros aprobaba la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, Alfon e Isma, de 22 y 18 años, detenidos en la huelga general del 14-N y en la manifestación del 22M, respectivamente, y que fueron encarcelados entre dos meses y dos meses y medio, participaban en Asturias en varias conferencias para denunciar lo que consideran la criminalización de las protestas sociales. Junto a ellos acudió también Aaron, en nombre de otro de los detenidos del 22M, Miguel, que prefiere mantenerse en un segundo plano. Nunca se imaginaron que acudir a una manifestación les fuera a costar tan caro, con consecuencias personales, laborales y legales. No dan sus apellidos porque son jóvenes y no quieren ver hipotecado su futuro. Y aunque lo tienen difícil no se arredran y dicen tener la conciencia tranquila.

¿Cómo fueron las circunstancias de vuestra detención?

Alfon: Lo mío fue en un contexto de conflicto laboral, el día de la última huelga general. Ocurrió a las siete de la mañana en un pequeño piquete en Vallecas. Se me acusó falsamente de tenencia de explosivos. Ahora nos enfrentaremos al juicio el 18 de septiembre. Me piden 5 años y medio. Su única prueba es la versión de la policía, la brigada político social, mal llamada brigada de información. No hemos cedido en su chantaje, ya que no les cedimos información de la militancia que convive en Vallecas y que tanto necesitaban. Es bastante significativo ver cómo se están cebando con los entornos más combativos, o en jóvenes como Isma, que tiene solo 18 años aunque está hecho un toro y parece mayor. Yo tengo 22 recién cumplidos y Miguel cumplió 21 dentro de prisión. Vemos cómo esta escalada y este aparato represivo sigue creciendo y cada vez absorbe a más sectores de la lucha social y política

Arón (habla por Miguel): Intentan criminalizar a ciertos barrios por ser combativos, como Vallecas, de donde proviene Alfonso o, como en el caso de Miguel, que es de Carabanchel. 

Isma: A mí se me acusa de desórdenes públicos, atentados y un delito de lesiones en la manifestación del 22M. Se me detuvo en mi casa días después de la manifestación con un dispositivo policial increíble. Antes de ir a mi domicilio fueron a mi trabajo. A Miguel le cogieron el mismo día 22, una hora y media después, a dos kilómetros cuando volvía a casa con su amigo Víctor. En el caso de Miguel hay ciertas contradicciones de lo que parece el modus operandi de la policía en estos montajes.

¿Estuvisteis en prisión o simplemente detenidos?

Alfon: Yo cumplí dos meses, Isma dos meses y medio y Miguel estuvo tres meses. A mí me piden cinco años y medio pero me los quieren sumar a otra detención que sufrí y en la que me acusaron de atentado y agresión a la autoridad. Lo que pasó ese día es que la policía se extralimitó en sus funciones y dieron una brutal paliza a mi tía y sufrimos torturas dentro de comisaría. Ahí están los partes médicos que se presentarán en el juicio, hay fotos… es la estrategia que ellos siempre siguen cuando se extralimitan en sus funciones y son evidentes por los moratones, las roturas de huesos, etc.  Hacen una huida hacia delante, es decir, denuncian que han sufrido agresiones, que nosotros les hemos agredido a ellos y así consiguen que nos condenen a prisión, como en mi caso.

¿Os arruinaron la vida y la juventud por haber acudido a una manifestación o a un piquete de una huelga?

Isma. Sí. Yo de hecho he perdido el empleo, no me han renovado. Llegó la policía a mi centro de trabajo y la liaron. Entraron de paisano sin decir nada. Yo trabajo en una residencia de ancianos, con gente mayor, los abuelos se asustaron y la directora de la misma residencia dijo que es que estaban grabando una película para que se relajaran los ancianos. También crean alarma social como que aparezca mi cara, mi nombre y mis apellidos en periódicos o en páginas web de nazis y de fascistas.

Alfon: No creo que sea un crecimiento de la represión sino una generalización. Antes se aplicaba en sectores más minoritarios que intentaban marginar, ya que se marginó la miseria dentro del estado de bienestar y ahora resulta que hay un porcentaje altísimo en el barrio de niños con desnutrición, de paro entre los jóvenes en barrios como Vallecas y Carabanchel. Eso hace que la gente joven salga a protestar. Cada vez es más difícil estar dentro de esa legalidad y este marco institucional.

Aaron: En el caso de Miguel, en concreto, es una persona que anteriormente no estaba organizada en ningún colectivo ni en ningún movimiento político. Salió a la calle a defender los derechos sociales de todos los trabajadores y se encuentra con que la represión se ha generalizado. No hace falta pertenecer a un grupo. Con salir a defender tus derechos y los de tus compañeros a la calle, ya estás en el punto de mira. Se ha llevado al Congreso la Ley de Seguridad Ciudadana y en este caso con toda la puesta en escena de los medios sobre el caso de Isma y de Miguel, dejándolos sin presunción de inocencia porque a ellos, desde un primer momento, se les dice que son culpables. Isma y Miguel fueron la justificación de esta la ley de Seguridad Ciudadana.

¿Desde el Poder se busca estratégicamente que en estos actos haya violencia y altercados para poder justificar leyes como la nueva de Seguridad Ciudadana o dar más capacidad de actuación a la policía?

Alfon. Hay que hacer un análisis político. Hasta ahora, en los países occidentales se vivieron unos años de cierta paz y comodidad, pero los métodos de alienación que usa el poder con su democracia y sus medios de comunicación no son suficientes y han dejado de servirles. El fascismo no es algo que empieza-acaba, empieza-acaba, es un proceso que el poder utiliza con despuntes cuando la clase obrera es consciente de sí misma y sale a la calle. Entonces estos métodos, que son más propios de los estados fascistas, se vuelven a ver. La Ley de Seguridad Ciudadana es un ejemplo claro de lo que estamos diciendo y ya veremos las consecuencias. Si lo que quieren es llenar las cárceles de obreros que se atengan a las consecuencias.

Isma: Yo he visto con mis propios ojos a la policía provocando los incidentes en las manifestaciones. Lo vi en la noche del 22M.

Aaron: Ya van caldeando el ambiente desde el Gobierno. Así el 22M  Ignacio González dice que las marchas son como las de Amanecer Dorado y que tienen las mismas ideas y las mismas demandas que ellos. De ello hay mucho escrito como del Síndrome de Sherwood realizado por un jefe de los Mossos de Escuadra en el que explica una serie de tácticas para calentar las manifestaciones y posteriormente criminalizarlas. Ellos mismos se retratan en estas tácticas.

¿Cómo fue vuestra experiencia en la cárcel?

Isma: Mi experiencia no ha sido mala porque tengo la conciencia tranquila. No soy un delincuente, ni un terrorista ni un criminal y mi familia, mis amigos y mi gente lo saben y por eso no me he deprimido ni he estado triste. Yo estaba en el módulo de menores. La gente era problemática pero tuve la suerte de coincidir con Miguel en un “módulo de respeto”. Somos los dos chavales tranquilos, no nos metemos con nadie, vamos a nuestro rollo… Estábamos la gran mayoría del tiempo juntos apoyándonos y recibiendo cartas de la gente que estaba fuera. Recibimos mucho apoyo y lo agradecemos.

Alfon: En mi caso el ingreso en prisión fue más complicado porque se me aplicó el régimen FIES (Fichero Interno de Especial Seguimiento). No teníamos mucho conocimiento de este régimen y nos pilló por sorpresa. Consiste en un fichero en el que se incluye a presos que ellos llaman peligrosos y se les aplica métodos de control extremos. En mi caso era uno más suave que el que se aplica por ejemplo a la juventud vasca. Supone la restricción de cartas, de llamadas, de comunicación con el exterior, de visitas de la familia. Te obligan a moverte dentro de la cárcel para que no te habitúes a una celda o a un módulo. Pero debemos de tener la conciencia tranquila porque por mucho que nos hayan criminalizado y llamado terroristas, nosotros, como obreros, debemos tener claro quién es el terrorista y quién ejerce el terror en la población y utiliza estos métodos para acallar las voces de los descontentos.

Isma. Lo del 22M fue claramente provocado, lo andaban buscando. No podían permitir que las marchas de la dignidad terminaran en Madrid de una manera exitosa. Sabían que éramos muchos, de toda España. No podían permitirlo y había que sacar en los periódicos que dos chavales de 18 y 21 años de ultraizquierda y superradicales, terroristas y asesinos habían cometido lesiones a policías. Eso refleja el miedo que tienen.

¿Os apoya mucha gente?

Alfon:Existe conciencia de clase aún, pero la mayoría de los trabajadores no tienen medios para luchar. Por flojo que sea y disperso el actual movimiento obrero, ahí está nuestra tarea, en reconstruirlo y tener claro que una de nuestras armas es la solidaridad.

Aaron: En el caso de Miguel la solidaridad fue impresionante y la organización que había alrededor, la red solidaria, las Madres contra la Represión, las cajas de resistencia… Esa solidaridad es de clase, y la ejercen los trabajadores entre ellos. No es del tipo de Cáritas. Los trabajadores somos cada vez más conscientes de la estafa y el engaño que hemos sufrido y poco a poco vamos levantándonos.

Fuente: http://www.asturias24.es/secciones/politica/noticias/la-otra-cara-de-la-ley-mordaza/1405364791

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