Entrevista a un revolucionario en Donbass.


“-¿VENCERÉIS?” “-NO TENEMOS OTRO REMEDIO”
Un periodista serbio entrevista a un miliciano.
Por Slavko Mladic.
Slaviansk. 7 de junio de 2014.
”… A través de dos agujeros de la máscara me miran dos ojos, muy jóvenes y muy cansados. El muchacho se llama Ilyá.
SM. Eres muy joven, Ilyá. ¿Cómo sucedió que viniste a la guerra?
I. Vine a la guerra porque era el único de mi familia que podía hacerlo. Mi padre murió hace dos años, soy el único hombre de la familia. Y ahora me toca proteger a dos mujeres: a mi mamá y a Yulka, mi hermanita pequeña. Porque si no las protejo yo, ¿quién va a hacerlo?.
SM. O sea no eres un ferviente patriota del Donbass ruso, ¿no?
I. ¿Quién te dijo que no? Lo soy. Cómo uno no va a ser patriota aquí. Cuando ves cómo a tu gente se le dispara con lanzaminas, te vuelves patriota, ¿sabes? Es mi tierra, me crié aquí, y aquí quiero morir.
SM. Oye, a qué viene esta prisa por morirte. Tienes que vivir. Si casi no has vivido , vamos. Todavía no sabes lo que es la vida, una vida de verdad. A ver. ¿Cuántos años tienes?
I. 23 años. ¿Y que es una vida de verdad? Como en Europa, ¿no? Tú que eres periodista y europeo,¿realmente has visto mucha “vida de verdad”?
SM. Bueno, me tocó vivir muchas cosas.Vi de todo. Bombardeos también. Soy de Belgrado.
I. Y yo soy de Slaviansk, no necesito Europa, quiero vivir aquí en Rusia.
SM. Espérate, pero si Slaviansk no es Rusia.
I. Vaya. Es que no comprendes nada, periodista. Slaviansk es tierra rusa, siempre lo fue. Y yo soy ruso también, a pesar de que en mi pasaporte está escrito que soy ucraniano. Comprende; no hay diferencia entre nosotros, somos un solo pueblo. El problema es que algunos se olvidaron de eso. Se atragantaton con sus caramelos y galletitas y ya está. Los políticos no son el pueblo, Son la mierda del pueblo. Las heces. Lo peor del pueblo.
SM. Pero es que Rusia prácticamente no los ayuda. Todo el mundo habla de eso. Y dicen también que Putin se niega a ayudarlos.
I. Rusia nos ayuda, siempre lo ha hecho. De formas diversas, claro, pero lo ha hecho. Y lo sigue haciendo. ¿Qué podemos exigirle? ¿Que entren las tropas? No sería mal, Pero es que no se puede, tenemos que arreglárnoslas solos, por nuestra cuenta. No ha llegado la hora todavía. Y la gente nos ayuda. Igor Ivánovich [el comandante Strelkov –SM] es ruso. Andrey, mi comandante, es ruso también. Llegaron como voluntarios, nadie los mandó, llegaron cuando estábamos pasando por un momento muy duro. Nos dieron la esperanza, y eso no es poco. La esperanza es una gran cosa.
SM. Pero si Strelkov también dice que la ayuda es muy poca.
I. Hay pocos oficiales con experiencia, eso sí, pero la experiencia se adquiere con el tiempo. Los ukros no tienen oficiales con experiencia, creo que no, porque si los tuvieran, no se equivocarían tanto a cada paso.Tengo suerte, mi comandante sí tiene experiencia. Sabe muchas cosas y nos las enseña.
SM.¿Cuáles son las cosas que les enseña?
I. Todas estas cosas que uno necesita saber cuando está en una guerra. El e Igor Ivanovich se conocen desde hace mucho tiempo, creo que desde la guerra en Chechenia. Es un hombre de verdad. Y odia mucho a la guerra, está muy en contra de que haya guerras.
SM. No comprendo.¿Como que que “está muy en contra”? Ha venido aquí como voluntario, Nadie lo obligó, ¿no?
I. Oye, no te puedo decir por qué ha venido, No lo sé. Él no cuenta estas cosas. Bueno, a ver, y tú, ¿a qué has venido?
SM. He venido para que la gente sepa qué es lo que pasa aquí.
I. Ya. Y él ha venido para que la gente viva. ¿Así está claro?. Sabes cuántas vidas ha salvado? Si no fuera por él, no estraríamos hablando tú y yo ahora, Porque yo no estaría vivo para hablar contigo.
SM. ¿Ya te tocó matar a alguien?
I. A ver, para qué me lo preguntas. ¿Para escribir después que somos unos desalmados o algo así?
SM. No. Es que simplemente quiero comprender por qué ….
I. No queremos matar, la vida es irrecuperable, se va y no vuelve. Pero tampoco vamos a dejar que nos maten a nosotros.
SM. Cuentan que hace un par de semanas tu grupo hizo volar un centro de comunicaciones y se está haciendo hincapié en que no se lesionó a ningún soldado ucraniano. ¿Es cierto?
I. Sí, así fue. Nuestro comandante y “Lioja” (Alexey) se vistieron de francotiradores y entraron en el centro donde estaba un montón de “ukros”, como si nada, sin esconderse. Y ellos ni se dieron cuenta, con la cantidad de francotiradores que tienen ni les llamó la atención. Y nosotros en este momento hicimos una maniobra de distracción para confundir a los ukros y el comandante y Lioja se aprovecharon y los echaron de ahí y volaron el centro.
SM.¿No te parece mucho atrevimiento? es que al menor descuido podían haberlos matado a los dos.
I. Ya, es que no conoces a nuestro comandante. El nunca deja que la gente se arriesgue por gusto. Simplemente hace su trabajo. Y a mí me gusta cómo lo hace. Nuestros muchachos irán hasta al infierno si él se lo ordena.
SM. ¿Qué fue lo que te pareció lo más duro en esta guerra?
I. Hm…. Lo más duro fue tomar una decisión.
SM. ¿Qué decisión?
I. Empuñar el arma. Es que ni siquera había hecho la mili, ¿sabes?nunca había tenido un arma en las manos. Y en cuanto la guerra, sólo la había visto en el cine, para mí era una cosa de película. Recuerdo que le estaba dando vueltas y más vueltas: «¿De veras es necesario? ¿Por qué tengo que hacerlo?». Y después comprendí que era mi deber. Cuando los “ukros” acribillaron a balazos el coche donde iba nuestro vecino, tío Kolia. El volvía del campo a su casa, a Slaviansk, y en eso lo mataron. Cuando sucedió aquello, comprendí que ya no me quedaban alternativas.
SM. ¿Venceréis?
I. No tenemos otro remedio. Venceremos o seremos polvo de los caminos .
SM. Dime, ¿no tienes miedo?
I. Como que no. Tengo muchísimo miedo, es para echarse a temblar a veces, pero qué se le va a hacer. Los del otro lado también tienen miedo, pero nosotros estamos mejor, sabemos por qué peleamos, y en cuanto a ellos, no estoy tan seguro. Es que los del ejército no quieren pelear, lo hacen porque los obligan. Vimos muchas veces a los guardias nacionales disparar contra los suyos, contra el ejército. Porque los del ejército están como medio acorralados, los aprietan por los tres lados al mismo tiempo: nosotros, los nazis y los mercenarios.
SM.¿Mercenarios, dijiste?
I. Sí, es que hay un montón. Ya hemos visto a varios. Norteamericanos, polacos, y también árabes no sé de dónde.
SM.. ¿Son muchos, entonces?
I. No te puedo dar el número exacto, pero pocos no son Hubo una escaramuza con unos yanquis hace unos días.
SM. Y qué?
I. ¿Qué “y qué?
SM.¿Digo, dónde fue la escaramuza?
I. Al lado del “Metalurgo” así se llama una base de descanso allá en el bosque. Te digo que creí que ya estábamos perdidos. Es que nos tenían rodeados por todas partes, no quedaba ni una rendija por donde colarnos. No movernos podíamos. Nos quemaron el coche que teníamos, el de Andrey. Una lástima, tan bueno el pick up, muy grande. El coche era de Andrey, de su propiedad . Un Ford, muy cómodo. Los americanos lo quemaron. Habría que enviarles una cuenta, ¿no crees? Estivimos ocho hotras allí rodeados. Aguantamos hasta que oscureciera, y luego Lioja disparó contra un carro blindado con un lanzagranadas, qué trabajo para limpio, había que ver aquella hoguera, qué cosa más grande, y luego Lioja volvió a disparar y al final lanzó todas las granadas que nos quedaban pata que creyeran que íbamos a intentar salir por ahí y nosotros mientras tanto nos fuimos por otro lado, donde había un riachuelo. Lioja nos cubrió la retirada y luego nos alcanzó y vino con nosotros. Y ellos se echaron disparando una hora más creyendo que seguíamos allí, y nosotros ya estábamos muy lejos. Yo ya no creía que saliéramos con vida. A Semión le dieron en un muslo. Pero nuestro comandante sí que tiene suerte.. y esta suerte desplegó sus alas y nos protegió a todos. Sí, ya sé que la tal doña Suerte es una señora de muy mal genio, áspera, tiene sus arrebatos, pero nuestro comandante sabé tratarla. Sabe cómo congraciarse con ella.
SM. El enemigo ofrece grandes recompensas por ustedes. Digo, por sus cabezas.
I. Qué ofrezcan,a mí qué me importa. Qué otra cosa les queda.
SM.¿Qué vas a hacer cuando todo se acabe?
I. No lo sé. Nunca me he puesto a pensar en estas cosas.
SM. ¿Dime, quién crees que eres? Un héroe, o quizás un loco?
I. No soy ningun héroe. Igor Ivánovich sí lo es. Y mi comandante, y Lioja también lo son. Ellos sí que son héroes, y yo no. Y tapoco soy un loco, soy un hombre que ha tenido muy mala suerte, porque le ha tocado estar aquí, en este lugar, ahora, Y al mismo tiempo tengo muy buena suerte… porque a mi lado está toda esta gente de la que te he acabo de hablar. Y tú… tú no has comprendido nada si me haces este tipo de preguntas. ¿De qué puedo hablar contigo? Pues de nada. Ya, hombre, no te pongas triste, ¿vale? Adiós…
Ylyá se fue y yo mequedé pensando en nuestro breve diálogo. ¿Quién es él, este muchacho adulto? ¿Un héroe? Para mí, sin duda, lo es. En cuanto a ti, estimado lector, te tocará sacar tus propias conclusiones. Yo, además, tengo otra razón, de índole personal, para considerarlo un héroe: en un momento crucial este muchacho supo tomar justamente aquella decisión que yo no supe tomar en el remoto año 1999. En aquel entonces yo era un poco mayor que él, le llevaba un año,y, hablando en plata, me faltó coraje para hacer lo que debía. No supe defender mi tierra. Cuántas veces me arrepentí de aquella flaqueza. Y ahora comprendo que a mí – un hombre adulto, casi cuarentón ya – no me vendría mal aprender un poco de este chaval. Aprender lo que es la vida. Por supuesto, no he encontrado respuestas a mis preguntas, tendré que hacerlo por mi cuenta. Pero de una cosa sí estoy seguro; jamás olvidaré la mirada cansada de un hombre tan joven y al mismo tiempo tan maduro. ¡Que Dios te guarde! Cuando todo se acabe, te voy a buscar, Ilyá. Te encontraré. Te pediré que vengas conmigo a Belgrado, para enseñarnos también a nosotros, los serbios, esta cosa tan importante, la más importante de todas, que tú ya has aprendido: qué es la vida. Qué es vivir en paz con su conciencia. ¡Dios te guarde, Ilyá!..
P.D. Ayer, el 10 de junio de 2014: un grupo de exploradores aniquiló una columna de la Guardia Nacional de Ucrania. Que Dios os guarde, muhachos”.

 

 

 

MORIR POR EL PUEBLO ES VIVIR PARA SIEMPRE

HONOR Y GLORIA A LOS CAMARADAS COMBATIENTES

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