Conversación entre Mao Zedong y Richard Nixon


“El arribo de Nixon a China fortaleció aún más nuestras sospechas de que el PCCh estaba cayendo en el fango del oportunismo, el fango de la colaboración con el imperialismo norteamericano.” | Enver Hoxha, El eco de nuestro artículo “La teoría y la practica de la revolución” (1977)

001372a9ae271228f89f01Conversación entre Mao Zedong y Richard Nixon

(21 de febrero de 1972)

Hora: 2:50 pm – 3:55 pm

Lugar: Residencia del Presidente Mao, Pekín

Participantes: Presidente Mao Tsetung, Primer Ministro Chou en-lai, Wang Hai-jung, Subdirector de Protocolo del Ministerio de Asuntos Exteriores, Tang Wen-sheng, Intérprete; Presidente Nixon, Henry A. Kissinger, Asesor del Presidente para asuntos de seguridad nacional, Winston Lord, Personal del Consejo Nacional de Seguridad (tomador de apuntes).

(Hubo saludos de apertura en los cuales el Presidente [Mao] dio la bienvenida al Presidente Nixon, y el Presidente [Nixon] expresó su gran satisfacción por reunirse con el Presidente [Mao].)

Presidente Nixon: Usted lee una gran cantidad. El Primer Ministro dijo que usted lee más que él.

Presidente Mao: Ayer en el avión usted presentó un problema muy difícil para nosotros. Usted ha dicho que es necesario hablar sobre problemas filosóficos.

Presidente Nixon: Dije eso porque he leído los poemas y discursos del Presidente [Mao], y sabía que él es un filósofo profesional. (Risas de la delegación china.)

Presidente Mao: (mirando al Dr. Kissinger) ¿Él es un doctor en filosofía?

Presidente Nixon: Él es un doctor de cerebros.

Presidente Mao: ¿Por qué no le pidió a él que sea hoy el principal orador?

Presidente Nixon: Él es un experto en filosofía.

Dr. Kissinger: Solía asignar los escritos colectivos del Presidente [Mao] a mis clases en Harvard.

Presidente Mao: Esos escritos míos no son nada. No hay nada de instructivo en lo que escribí.

(Mirando hacia los fotógrafos) Están tratando de interrumpir nuestra reunión, nuestro orden.

Presidente Nixon: Las escritos del Presidente [Mao] han movido una nación y han cambiado el mundo.

Presidente Mao: No he sido capaz de cambiarlo. Yo sólo he podido cambiar unos lugares cercanos a Pekín.

Nuestro viejo amigo común, el Generalísimo Chiang Kai-shek, no aprueba esto. Nos llama bandidos comunistas. Recientemente él publicó un discurso. ¿Lo ha visto?

Presidente Nixon: Chiang Kai-shek llama al Presidente [Mao} bandido. ¿Cómo llama el Presidente [Mao] a Chiang Kai-shek?

Primer Ministro Chou: En términos generales, los llamamos la camarilla de Chiang Kai-shek. En los periódicos a veces le llamamos bandido; ellos también nos llaman bandidos. De todos modos, abusamos el uno del otro.

Presidente Mao: En realidad, la historia de nuestra amistad con él es mucho más larga que la historia de su amistad con él.

Presidente Nixon: Sí, lo sé.

Presidente Mao: Nosotros dos no debemos monopolizar todo el espectáculo. No servirá de nada si no dejamos dar su opinión al Dr. Kissinger. Usted ha sido famoso por sus viajes a China.

Dr. Kissinger: Fue el Presidente [Nixon] el que estableció la dirección y calculó el plan.

Presidente Nixon: Él es un asistente muy sabio, por así decirlo. (Mao y Chou se ríen.)

Presidente Mao: Él lo elogia, diciendo que usted es inteligente por hacerlo.

Presidente Nixon: No se ve como un agente secreto. Él es el único hombre en cautiverio que podría ir a París 12 veces y a Pekín una vez y nadie lo sabría, excepto quizás un par de bonitas señoritas. (Chou se ríe.)

Dr. Kissinger: Ellas no lo sabían; las usé como una cubierta.

Presidente Mao: ¿En París?

Presidente Nixon: Cualquiera que use a bonitas señoritas como una cubierta debe ser el mejor diplomático de todos los tiempos.

Presidente Mao: ¿Por lo que sus chicas son muy a menudo usadas?

Presidente Nixon: Sus chicas [las de Kissinger], no mías. Me metería en un gran problema si usara a chicas como una cobertura.

Primer Ministro Chou: (risas) Especialmente durante las elecciones. (Kissinger se ríe.) El Dr. Kissinger no se presenta como candidato presidencial porque no nació como ciudadano de los Estados Unidos.

Dr. Kissinger: La señorita Tang es elegible para ser Presidenta de los Estados Unidos.

Presidente Nixon: Ella sería la primer Presidenta. Ahí está nuestra candidata.

Presidente Mao: Sería muy peligroso si tienen tal candidata. Pero vamos a decir la verdad. En cuanto al Partido Demócrata, si entran en la oficina otra vez, no podemos evitar ponernos en contacto con ellos.

Presidente Nixon: Lo entendemos. Esperaremos no causarle tal problema.

Presidente Mao: Esas cuestiones no son cuestiones que se debatirán en este lugar. Ellas deberían ser debatidas con el Primer Ministro. Yo debato las cuestiones filosóficas. Es decir, yo voté por usted durante su elección. Aquí se encuentra un americano llamado Sr. Frank Coe, y él escribió precisamente un artículo en el momento en que su país estaba en el caos, durante su última campaña electoral. Él dijo que usted iba a ser elegido presidente. Me gustó mucho ese artículo. Pero ahora él está en contra de la visita.

Presidente Nixon: Cuando el Presidente [Mao] dice que votó por mí, votó por el menor de dos males.

Presidente Mao: Me gustan los derechistas. La gente dice que ustedes son derechistas, que el Partido Republicano se encuentra a la derecha, que el Primer Ministro Heath también se encuentra a la derecha.

Presidente Nixon: Y el general De Gaulle.

Presidente Mao: De Gaulle es un tema aparte. También dicen que el Partido Demócrata Cristiano de Alemania Occidental se encuentra a la derecha. Soy relativamente feliz cuando estas personas de la derecha llegan al poder.

Presidente Nixon: Creo que lo importante a destacar es que en América, al menos en este momento, los que se encuentran a la derecha pueden realizar aquello sobre lo que hablan los que están a la izquierda

Dr. Kissinger: Hay otro punto, señor Presidente [Nixon]. Los de la izquierda son pro-soviético y no animarían un movimiento hacia la República Popular, y de hecho le critican por estos motivos.

Presidente Mao: Exactamente. Algunos se oponen a usted. En nuestro país también existe un grupo reaccionario que está en contra de nuestro contacto con ustedes. El resultado fue que se subieron a un avión y huyeron al extranjero.

Primer Ministro Chou: Tal vez usted sabe esto.

Presidente Mao: A lo largo de todo el mundo, los informes de la inteligencia de los Estados Unidos son comparativamente precisos. La siguiente era la de Japón. En cuanto a la Unión Soviética, ellos finalmente fueron a desenterrar los cadáveres, pero no dijeron nada al respecto.

Primer Ministro Chou: En Mongolia Exterior.

Presidente Nixon: Nosotros tuvimos recientemente problemas similares en la crisis de India-Paquistán. La izquierda norteamericana me criticó severamente por no por no poder colindar con India. Esto fue así por dos motivos: eran pro-indios y eran pro-soviéticos.

Pensé que era importante tener en cuenta el problema más grande. No podíamos dejar que un país, no importa cuán grande sea, engulla a su vecino. Costó – no lo digo con pena ya que estaba en lo cierto – me costó políticamente, pero creo que la historia registrará que fue lo correcto a hacer.

Presidente Mao: Como sugerencia, ¿puedo sugerir que haga de esta un reunión un poco menos informativa? (El Presidente [Nixon] señala al Dr. Kissinger y Chou se ríe.)

Presidente Nixon: El Presidente [Mao] puede estar seguro de que todo lo que hablemos nosotros, o lo que yo y el Primer Ministro hablemos, no saldrá de esta habitación. Esta es la única manera de tener conversaciones al nivel superior.

Presidente Mao: Eso es bueno.

Presidente Nixon: Por ejemplo, espero hablar con el Primer Ministro y más tarde con el Presidente [Mao] sobre cuestiones tales como Taiwán, Vietnam y Corea. También deseo hablar de — y este es un tema muy sensible — el futuro de Japón, el futuro del subcontinente, y sobre cuál será el rol de la India; y en el escenario mundial más amplio, sobre el futuro de las relaciones estadounidenses-soviéticas. Porque sólo si contemplamos todo el panorama mundial y las grandes fuerzas que mueven el mundo seremos capaces de tomar las decisiones correctas acerca de los problemas inmediatos y urgentes que siempre dominan por completo nuestra visión.

Presidente Mao: Todos esos son problemas molestos en los que no deseo entrar mucho. Creo que su tema es mejor — cuestiones filosóficas.

Presidente Nixon: Por ejemplo, Sr. Presidente [Mao], es interesante notar que la mayoría de las naciones aprobarían esta reunión, pero los soviéticos la desaprueban, los japoneses expresan dudas, y los indios la desaprueban. Por ello debemos examinar por qué, y determinar cómo se deberían desarrollar nuestras políticas para hacer frente al mundo entero, así como a los problemas inmediatos tales como Corea, Vietnam, y por supuesto, Taiwán.

Presidente Mao: Sí, estoy de acuerdo.

Presidente Nixon: Nosotros, por ejemplo, debemos preguntarnos —de nuevo, dentro de los límites de esta habitación—, ¿por qué los soviéticos tienen más fuerzas en la frontera con ustedes que en la frontera con Europa Occidental? Debemos preguntarnos, ¿cuál es el futuro de Japón? ¿Es mejor —sé que sobre esto tenemos desacuerdos—, es mejor para Japón ser neutral, totalmente indefenso, o es mejor para Japón tener algunas relaciones con los Estados Unidos por algún tiempo? El punto es —estoy hablando ahora en el ámbito de la filosofía— en las relaciones internacionales no hay buenas opciones. Una cosa es segura —no podemos dejar espacios, ya que pueden ser rellenados. El Primer Ministro, por ejemplo, ha indicado que los Estados Unidos extienden sus manos y que la Unión Soviética extiende sus manos. La cuestión es [determinar] qué peligro enfrenta la República Popular, si es el peligro de agresión norteamericana o de agresión soviética. Hay cuestiones difíciles, pero tenemos que hablar de ellas.

Presidente Mao: En este momento, la cuestión de la agresión de los Estados Unidos o de la agresión de China es relativamente pequeña; es decir, se podría afirmar que este no es un tema principal, ya que actualmente no existe un estado de guerra entre nuestros dos países. Usted desea retirar parte de sus tropas de vuelta a su tierra; las nuestras no van al extranjero.

Por lo tanto, la situación entre nuestros dos países es extraña, porque durante los últimos 22 años nuestras ideas nunca se han hecho frente en conversaciones. Han pasado menos de 10 meses desde que comenzamos a jugar ping-pong; y si se cuenta el tiempo transcurrido desde que usted nos hizo la sugerencia en Varsovia es menos de dos años. Nuestro lado también es burocrático en determinadas cuestiones. Por ejemplo, usted desea un intercambio de personas de un nivel personal, y cosas por el estilo; también desea comerciar. Pero en lugar de decidir eso, permanecimos en nuestra postura de que sin solucionar los problemas importantes no hay nada que hacer con las cuestiones de menor importancia. Yo mismo insistí con esta postura. Más tarde vi que ustedes tenían razón, y jugamos al ping-pong. El Primer Ministro dijo que esto también fue después de que el Presidente Nixon llegara al poder.

El ex Presidente de Pakistán nos introdujo al Presidente Nixon. En ese momento, nuestro embajador en Pakistán se negó a tener un contacto con usted. Él dijo que se debía comparar cuál sería mejor, si el Presidente Johnson o el Presidente Nixon. Pero el Presidente Yahya dijo que esos dos hombres no pueden ser comparados, que son incomparables. Dijo que uno se parecía a un gánster — quiso decir el Presidente Johnson. No sé cómo llegó a esa impresión. De nuestro lado no estábamos muy contentos con ese Presidente tampoco. No estábamos muy contentos con sus ex Presidentes, desde Truman a Johnson. No estábamos muy contentos con estos Presidentes, Truman y Johnson.

Entre ellos medió un Presidente Republicano por ocho años. Durante ese período probablemente usted no había pensado las cosas tampoco.

Primer Ministro Chou: Lo principal era la política de John Foster Dulles.

Presidente Mao: Él (Chou) anteriormente también discutió esto con el Dr. Kissinger.

Presidente Nixon: Pero ellos (señalando hacia el primer ministro Chou y el Dr. Kissinger) se dieron la mano. (Chou se ríe.)

Presidente Mao: ¿Tiene algo que decir, doctor?

Dr. Kissinger: Señor Presidente [Mao], la situación internacional ha cambiado drásticamente durante ese período. Hemos tenido que aprender mucho. Creíamos que todos los estados socialistas/comunistas eran el mismo fenómeno. No comprendíamos hasta que el Presidente [Nixon] asumió el poder la naturaleza diferente de la revolución en China y la forma en que la revolución se había desarrollado en otros estados socialistas.

Presidente Nixon: Sr. Presidente [Mao], soy consciente del hecho que durante varios años mi posición en cuanto a la Republica Popular fue una con la que discreparon totalmente el Presidente [Mao] y el Primer Ministro. Lo que nos une es el reconocimiento de una nueva situación en el mundo y el reconocimiento de nuestra parte de que lo importante no es la filosofía política nacional interna. Lo que es importante es la política hacia el resto del mundo y hacia nosotros. Por eso —creo que se puede decir esto para ser honesto— tenemos diferencias. El Primer Ministro y el Dr. Kissinger discutieron sobre estas diferencias.

También debería decirse —mirando a las dos grandes potencias, los Estados Unidos y China— que sabemos que China no amenaza el territorio de los Estados Unidos; creo que usted sabe que los Estados Unidos no tienen proyectos territoriales para con China. Sabemos que China no quiere dominar a los Estados Unidos. También creemos que usted se da cuenta que los Estados Unidos no quieren dominar el mundo. Además —tal vez usted no crea esto, pero lo diré— ni China, ni los Estados Unidos, ambas grandes naciones, quieren dominar el mundo. Como nuestras actitudes son las mismas en estas dos cuestiones, no amenazamos a los territorios de los otros.

Por lo tanto, podemos encontrar un terreno en común, a pesar de nuestras diferencias, para construir una estructura mundial en la que ambos podamos estar seguros de desarrollarnos de nuestra propia manera en nuestros propios caminos. No se puede decir esto respecto de otras naciones en el mundo.

Presidente Mao: Tampoco amenazamos a Japón o Corea del Sur.

Presidente Nixon: Ni a ningún país. Tampoco nosotros.

Presidente Mao: (Comprobando el tiempo con Chou) ¿Cree que hemos cubierto bastante hoy?

Presidente Nixon: Sí. Me gustaría decir, ya que terminamos, Sr. Presidente [Mao], que sabemos que usted y el Primer Ministro han asumido grandes riesgos en invitarnos aquí. Para nosotros también fue una decisión difícil. Pero, habiendo leído algunas declaraciones del Presidente [Mao], sé que él es alguien que cuando surge una oportunidad, ve que hay que aprovechar la hora y aprovechar el día.

También me gustaría decir en un sentido personal —y esto a usted Sr. Primer Ministro— que usted no me conoce. Ya que no me conoce, usted no debe confiar en mí. Descubrirá que nunca digo algo que no puedo realizar. Y que siempre haré más de lo que puedo decir. Sobre esta base, quiero tener conversaciones francas con el Presidente [Mao] y, por supuesto, con el Primer Ministro.

Presidente Mao: (Señalando al Dr. Kissinger) “Aprovecha la hora y aprovecha el día”. Creo que, en términos generales, la gente como yo suena como grandes cañones. (Chou se ríe) Es decir, cosas tales como “todo el mundo se debería unir y derrotar al imperialismo, el revisionismo y a todos los reaccionarios, y establecer el socialismo”.

Presidente Nixon: Como yo. Y a los bandidos.

Presidente Mao: Pero quizás como individuo usted pueda no estar entre aquellos a ser derrocados. Dicen que él (el Dr. Kissinger) también se encuentra entre aquellos a no ser derrocados personalmente. Y si todos ustedes son derrocados no tendríamos más amigos.

Presidente Nixon: Sr. Presidente [Mao], la vida del Presidente [Mao] es bien conocida por todos nosotros. Él de una familia muy pobre llegó a la cima de la nación más poblada del mundo, una gran nación.

Mi fondo no es tan conocido. También de una familia muy pobre llegué a la cima de una gran nación. La historia nos ha reunido. La cuestión es si, con filosofías diferentes, pero ambos con los pies sobre el suelo, y habiendo surgido del pueblo, podemos hacer un progreso que servirá no sólo a China y a los Estados Unidos, sino, en el porvenir, a todo el mundo. Y por eso estamos aquí.

Presidente Mao: Su libro, “Las Seis Crisis”, no es un mal libro.

Presidente Nixon: Él (Mao) lee demasiado.

Presidente Mao: Muy poco. No sé mucho acerca de los Estados Unidos. Debo pedirle que envíe algunos profesores aquí, principalmente profesores de historia y geografía.

Presidente Nixon: Eso es bueno, es lo mejor.

Presidente Mao: Eso es lo que le dije al señor Edgar Snow, el corresponsal, quien falleció hace unos días.

Presidente Nixon: Eso fue muy triste.

Presidente Mao: Sí, en efecto.

Está bien hablar en buenos términos y también está bien si no hay acuerdos, porque ¿de qué sirve si nos quedamos en un punto muerto? ¿Por qué es que debemos ser capaces de alcanzar resultados? La gente dirá…  si fallamos la primera vez, luego la gente dirá ¿por qué no somos capaces de tener éxito la primera vez? La única razón sería que hemos tomado el camino equivocado. ¿Qué dirán si tenemos éxito la segunda vez?

(Hubo luego algunas bromas de cierre. El Presidente [Mao] dijo que no se encontraba bien. El Presidente Nixon le respondió que se veía bien. El Presidente [Mao] dijo que las apariencias engañan. Después de algunos apretones de manos y más fotos, el Primer Ministro Chou escoltó al Presidente [Nixon] fuera de la residencia.)

Enlace original: http://tiemposrojos.wordpress.com/2014/01/02/conversacion-entre-mao-zedong-y-richard-nixon/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: