Los amos de la industria musical engañan a la gente para aparentar éxito.


La lista de ventas de discos en España en la semana entre el 9 y el 15 de este mes de diciembre se ha filtrado en internet, revelando no sólo datos lamentables para el sector, sino también prácticas cuanto menos engañosas a la hora de la entrega de las certificaciones por copias vendidas (los llamados Discos de Oroy Platino).

Promusicae es la agencia encargada de contabilizar estas ventas y de difundir cada semana las correspondientes listas, en las que figuran los discos más adquiridos en formato físico o digital (recientemente también se ha incluido el streaming). Pero desde hace unos años (más o menos desde que las ventas empezaron a caer en picado por la piratería), en este documento se ha eliminado la columna donde figura la cifra exacta total de ventas.

En España, las cantidades necesarias para recibir el Disco de Oro y de Platino eran originalmente de 50.000 y 100.000 copias vendidas, respectivamente; en 2005 se rebajaron a 40.000 y 80.000, en 2009 se volvieron a rebajar a 30.000 y 60.000, y actualmente están en 20.000 y 40.000.

Según el documento filtrado, Antonio Orozco apenas llevaba vendidas 16.000 copias de «Dos Orillas» cuando se le entregó el Disco de Platino que certifica la venta de 40.000. Con el Disco de Oro lo mismo: se les dio a Lady Gaga con 12.000, y a Abraham Mateo con 8.700. En casos como el del nuevo disco de Orozco, el mismo día de su publicación se anunciaba que «ya» era «Disco de Oro». Casi dos semanas después todavía no había cumplido ese requisito.

Otros datos revelan lo poco que venden algunas superestrellas, por mucho apoyo mediático que tengan: en la semana de la lista filtrada, la norteamericana Katy Perry sólo llevaba vendidos 4.000 ejemplares en ocho semanas, el venezolano Carlos Baute aún menos, con 3.600 (en once semanas), y otros como Eminem, Britney Spears o Little Mix apenas rondaban las 2.000 copias vendidas en total.

Las grandes discograficas siempre han tenido la capacidad de alterarlas listas de ventas. El mánager Brian Epstein, por ejemplo, compraba cientos o incluso miles de copias de los primeros vinilos de los Beatles para que la sensación de éxito diera inercia a las ventas. Pero ahora sólo hay que fabricarlos para eso.

Este hecho marcaría una diferencia en la igualdad de oportunidades entre sellos grandes y pequeños, pues los independientes no tienen la logística necesaria para inyectar decenas de miles de copias en el mercado y así inflar las posibilidades de obtener certificación. «Incluso se compran certificaciones, ya sabes cómo son las majors», comenta un extrabajador de una multinacional, que prefiere quedar en el anonimato.

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La RSA Madrid, sin ningún lugar a duda, preferimos la música abiertamente politizada, en contraposición a la mierda que habla de banalidades para esconder un trasfondo conformista en el mejor de los casos. Música enraizada 100% en las condiciones materiales de nuestra clase, nada cortado por magnates.

Lo bueno es que podremos reír un buen rato viendo como se hunde su negocio, porque la gente pasa de que la atraquen.

wtf?

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