Un comentario sobre el Che, Cuba, y el social-imperialismo soviético.


2013, nuevo aniversario del inicio de la Revolución Cubana. Fotos del Ché Guevara, Fidel Castro, Camilo Cienfuegos.  Ninguna crítica, ningún replanteamiento de la deriva cubana. Todos con las filas bien cerradas, desde el PCE hasta la “ortodoxia”. En la RSA hemos tenido comité sensual extraordinario y hemos decidido introducir este debate necesario. Y sí, sólo por tocar los huevos.

Mucho se ha hablado sobre el Ché. La mayoría lo ensalza como un triunfo de la voluntad. O como un icono puramente antiimperialista.  Tenemos el caso de los “nuevos” socialistas “de siglo XXI”, quienes tratan de legitimar su revisionismo escondiéndose detrás de las imágenes del guerrillero argentino. La realidad es que el Ché Guevara aborrecía los elementos mercantiles en el socialismo, por lo tanto su pensamiento se sitúa en las antípodas del llamado “socialismo de siglo XXI”, que es una remasterización del reformismo de siempre mezclado con bolivarianismo y las nuevas realidades de los movimientos sociales, pero reformismo dentro del capitalismo al fin y al cabo.  “Socialismo”, por cierto, al que avanza Cuba a pasos agigantados.

El caso de Cuba es bastante particular.  La revolución fue hecha sin Partido Comunista, de hecho los revisionistas a sueldo de Moscú en América Latina poca intención tenían de hacer la revolución, y es que los revisionistas siempre van 100 pasos por detrás de las masas más luchadoras, así que era de esperar que el antiimperialismo lo abanderaran movimientos no comunistas. Bien lo sabe el Ché Guevara. Aquellos guerrilleros, tal como explica el Ché en La ideología de la revolución cubana, se aproximaron progresivamente al marxismo a medida que transcurría la revolución. Todos recordamos ese “No somos marxistas-leninistas” pronunciado por Fidel Castro. Pero la bestialidad del imperialismo norteamericano en América Latina empujaba a la revolución hacia el socialismo, y Cuba acabó tiñéndose de rojo.

Con estos orígenes, el PCC nacía ya copado por el eclecticismo y el revisionismo hasta la médula. Revisionismo acrecentado por su apego inmediato a la URSS para contrarrestar la presión yankee sobre la isla. Se puede argüir que había cierta “necesidad” inicial de enseñar las garras soviéticas a los norteamericanos, pero el desarrollo del PCC no es, ni mucho menos, una “necesidad ineludible” (argumento que recuerda tanto al de los recortes en el Estado español), sino la derrota de las líneas de izquierdas (como la del Ché Guevara) en el seno del partido a mano de la tendencia prosoviética.

A principios de los años 60, especialmente del 63 al 64, el debate sobre el futuro económico de la nueva república se profundizó. Algunos de los nombres más sonantes que participaron en este debate eran Ernest Mandel, Charles Bettelheim, Carlos Rafael Rodríguez o Joaquín Infante Ugarte (economista cubano que ha justificado la reconstitución del mercado capitalista en la isla diciendo que “el igualitarismo debilita el esfuerzo colectivo”), además de Ernesto Guevara y Fidel Castro.

El comandante Ché Guevara siempre pecó de un voluntarismo extremo, y eso se vio reflejado tanto en su gran valor en el combate, como en sus campañas militares aventuristas o en su pensamiento económico. El Ché difería de los maestros como Lenin o Stalin en el papel que se otorgaba a las categorías económicas mercantiles en la construcción de la nueva sociedad: pensaba que estas relaciones tenían un papel demasiado relevante. Imaginaos, pues, la opinión que tendría del revisionismo soviético cuando vio cómo la URSS reconstruía la propiedad y la descentralización económica, la desigualdad como estímulo económico y el capitalismo. Para el Ché, como para los marxistas-leninistas consecuentes, no había duda: “se está regresando al capitalismo“. No estamos de acuerdo con el voluntarismo extremo del Ché Guevara, pero nos parece vergonzoso que se silencien las críticas de éste a la URSS y se le pretenda hacer partícipe de la deriva prosoviética de la isla y del actual revisionismo del siglo XXI.

Algunos dicen que el Ché era trotskista, acusación absurda puesto que se confiscó la imprenta a los troskos cubanos y él lo justificó en una entrevista a un periódico de Uruguay.

El Ché también era consciente del papel que jugaba el social-imperialismo soviético. En 1965, durante un discurso en Argelia, se refirió a la URSS con estas palabras:

¿Cómo puede significar “beneficio mutuo” vender a precios del mercado mundial las materias primas que cuestan sudor y sufrimientos sin límites a los países atrasados y comprar a precios de mercado mundial las máquinas producidas en las grandes fábricas automatizadas del presente?

Si establecemos ese tipo de relación entre los dos grupos de naciones, debemos convenir en que los países socialistas son, en cierta manera, cómplices de la explotación imperial. Se puede argüir que el monto del intercambio con los países subdesarrollados, constituye una parte insignificante del comercio exterior de estos países. Es una gran verdad, pero no elimina el carácter inmoral del cambio.

Recordemos que China y Albania rompieron con la URSS, entre otras cosas, por ese motivo: porque los revisionistas querían explotar los demás países. En las memorias de Hoxha sobre los revisionistas soviéticos, Los Jruschovistas, el líder albanés explica detalladamente como los revis querían parar el avance de Albania hacia el comunismo y convertir este país en el jardín de la URSS; explica detalladamente como la URSS, que siempre se había mostrado un país solidario, que había ayudado en la construcción socialista de Albania, pasó a estar dirigida por mercachifles guiados por la rentabilidad y la explotación ajena.

Cuba siguió este camino. El PCC blindó su prosovietismo. Tal vez la URSS pagaría por el azúcar precios preferentes, pero la isla nunca pudo deshacerse de su estructura económica heredada del imperialismo, no pudo industrializarse y construir una economía armónica socialista: al contrario, se convirtió en un satélite más del bloque del Este, dependiente de la URSS y sumiso a sus dictados económicos y políticos. El ejemplo de los misiles es bastante ilustrativo: la URSS utilizaba a Cuba.

Por las cartas del Ché a Fidel, entendemos que se tenían mucho aprecio, pero eso no significa compartir el mismo pensamiento. Con este panorama, el Ché poco más podía hacer ya en la isla. Cogió las maletas y se fue a expandir la revolución por el mundo. El resto de la aventura del Ché ya la sabemos.

Con la caída del muro de Berlín, Cuba pagó cara su dependencia económica. Y de aquellas aguas moscovitas, estos lodos perestroikos actuales.

La RSA entendemos que se puede apoyar a Cuba en su lucha contra el imperialismo americano. Que la revolución cubana fue una gesta.  Eso no está puesto en duda. Pero tan negativo es el ni-nismo trosko, como el fundamentalismo acrítico hacia todo país que se reclame antiimperialista o “socialista”. ¿Apoyo crítico? De acuerdo, ese es un apoyo verdadero. ¿Comer mierda revi? No, gracias.

Comité Sensual de la RSA.

29/07/2013

che guevara

Una respuesta a Un comentario sobre el Che, Cuba, y el social-imperialismo soviético.

  1. Visitante esporádico dice:

    Curioso contraste entre la crítica seria y lo de “Comité Sensual” xDD. De todos modos buen trabajo.

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