PCPE y la eyaculación precoz.

31 mayo, 2013

En la RSA somos conscientes de los graves problemas que azotan la salud de los revisionistas en el estado español. Uno de los problemas más grandes lo padece nuestro estimado PCPE. Como buenas personas que somos, y con los valores de empatía y solidaridad que nos caracterizan, hacemos público este comunicado. Y es que su problema es nuestro problema. Para que luego digan que no tratamos bien a los peceperros.

La RSA no podemos permanecer indiferentes ante las últimas noticias que nos llegan sobre sus procesos de unidad.

Hacemos una lista, así de memoria, de las últimas rupturas del PCPE:

-Intento fallido de unión con el PCOE (quedando gran parte del PCOE fuera).

-Intento fallido de unión con el PRCC.

-La salida de la militancia que provenía de la JCA.

-Declarado nulo el proceso de unidad de UJC-M y CJC.

CJC-Castilla la Mancha rompe con el PCPE y CJC.

-Intento fallido de unidad con Unión Proletaria.

etc.

Pues sí, caballeros, damas, y queers.  Los últimos en salir son los de Unión Proletaria (derechistas defensores de la China social-imperialista), y nos consta que no han cerrado la puerta al marcharse y no serán los últimos. ¿A qué se debe esta sangría y esta eyaculación precoz de colectivos con los que previamente habían intentado fusionarse? La RSA, en base a la información que hemos recogido y sintetizado, lo expondremos de manera didáctica y sencilla para que todos los lectores, y en especial los burócratas de mierda que controlan el PCPE, lo puedan entender rápidamente. Con la solidaridad por delante, ayudaremos al partido revisionista de los pueblos de España a hacer auto-crítica.

La crónica de una ruptura anunciada viene a ser algo como esto: PCPE conoce colectivo revisionista. PCPE decide seducir este colectivo (llámalo X). Básicamente vacila de partido de la revolución (sic), le dice cosas bonitas, el gran futuro que tienen, le dice como la tiene de larga, aka, tenemos muchos militantes pegando carteles electorales, habla de la familia (“pues mi primo es el KKE”, “soy colega del Partido de los Trabajadores de Corea”, etc), va de “malote antirevi” comparándose con eurocomemierdasunistas, y demás barrabasadas ya habituales entre nuestros monguers revi-burócratas.

Hasta aquí todo subnormal. Claro, nuestro grupo de frikis revisionistas enseguida sueña por hacer ese viaje hacia la toma del poder (electoral, no nos flipemos ahora) junto a su amado PCPE. Y, oh, que bonito, se casan, con el bueno de Brezhnev haciendo de párroco. Bueno, en el caso de Unión Proletaria Hu Jintao, ya sabéis que las tendencias sexuales de estos últimos tiran más pa oriente. No entendemos como consideran a la URSS revisionista y a China no, pero bueno, no nos meteremos (de momento) en sus parafilias.

Pero lo bonito se acaba enseguida. Desde el primer día de convivencia, el PCPE marca paquete. “Para algo soy yo quién llevo los papelillos electorales pantalones”. PCPE, ya en la misma luna de miel, obliga a nuestro pequeño colectivo X a hacer lo que ellos ordenen sin rechistar lo más mínimo. Cualquier debate ideológico lo ignora, cualquier propuesta la envía la basura. El PCPE no accede a nada. Para algo nos petamos el centralismo democrático. Y claro, empieza a romperse ese corasonsito revi de X… El PCPE suda de satisfacer a X. Y así es como PCPE, poco tiempo después del proceso de unión, eyacula al grupo que anteriormente había asimilado.

Desde la RSA hemos hecho esta exposición lo más resumida y dinámica posible, entendiendo que los capos del PCPE, esos que viven en su burbuja CUO particular, son bastante cortos, y necesitan un empujón en la cara extra para poder encarar el mundo tan cruel en el que vivimos.

¡¡PCPE, PARTIDO DE LA REVISIÓN COPULATIVA!!

hu jintao


El matrimonio revisionista se rompe: Unión Proletaria abandona el barco burocrático.

31 mayo, 2013

UNIÓN PROLETARIA ABANDONA EL PCPE

La mayoría de los militantes de Unión Proletaria (UP), que nos unimos con el PCPE en Febrero de 2012, queremos dar a conocer que, lamentablemente y pese a las buenas expectativas depositadas en el proceso de unidad, hemos decidido abandonar esta organización por los siguientes motivos que pasamos a explicar.

Entendemos que la dirección del PCPE no cumple –además de algunos acuerdos orgánicos- ciertas condiciones políticas pactadas con UP sin las cuales resulta imposible la aplicación de la teoría revolucionaria del marxismo-leninismo y, por consiguiente, la reconstitución de un verdadero partido comunista a partir de esta organización. Se trata de un enfoque desacertado de la relación del partido con las masas, pero también se trata de la imposibilidad de corregirlo debido al régimen interno predominante en la misma.

Un partido comunista tiene por misión unir el socialismo científico con el movimiento obrero. Para acometer una tarea tan gigantesca, Unión Proletaria defendió la necesidad de reunificar a los comunistas dispersados por la degeneración revisionista del PCE. Hace algo más de un año, valoramos que la línea política del PCPE, desde su IX y último Congreso, había progresado hacia el bolchevismo. Los aspectos de la misma con los que seguíamos discrepando podían considerarse secundarios, sobre todo porque parecían herencias meramente residuales de sus políticas anteriores.

Sin embargo, la práctica posterior del PCPE y nuestra experiencia de participación en ella nos muestran que, desgraciadamente, esas herencias no están en vías de superación: al contrario, consideramos que siguen presidiendo la cultura y la concepción del mundo de la dirección de este partido. Son posiciones que se remontan a los orígenes de su lucha contra el eurocomunismo, en los años 60-70. Para esta lucha, se tomó por base, no el marxismo-leninismo, sino el revisionismo que practicaba ya entonces el Partido Comunista de la Unión Soviética. Ahora, se ha comprendido que ese revisionismo fue el que preparó la contrarrevolución de los años 80-90 en la URSS y la mutación reformista del PCE, pero todavía no se entiende la necesidad de someter las propias concepciones a la autocrítica correspondiente. Entendemos entonces, que el reciente acercamiento del PCPE al marxismo-leninismo que favoreció el proceso unitario es aún tan parcial, superficial e instrumental que está acentuando una preocupante tendencia al dogmatismo y al sectarismo que contradice la esencia y las bases mismas de la unidad alcanzada.

Creemos que el PCPE acierta en orientar toda la labor del partido a la preparación de la revolución socialista, puesto que el capitalismo se ha desarrollado ya completamente en España. Sin embargo, consideramos que se está haciendo de una manera “izquierdista”.

La propaganda e incluso la agitación se adelantan demasiado al desarrollo real de la lucha de clases y de la conciencia de las masas proletarias. Se ensalza el objetivo del socialismo menospreciando las reivindicaciones económicas y, sobre todo, democráticas planteadas por las masas y sus organizaciones, primando además la huelga general sobre la lucha política (economicismo). Las formas espontáneas de pensamiento y organización de las masas son entendidas como causadas por la acción conspirativa y manipuladora de la burguesía sobre los movimientos de masas (sindicatos, republicanismo, 15-M, etc.), perdiendo de vista que la elevación de la conciencia de la clase obrera es necesariamente un proceso en el que “el elemento espontáneo no es sino la forma embrionaria de lo consciente”[1]. Se resaltan las diferencias de los comunistas con los sindicatos y otras organizaciones populares, hasta el punto de desincentivar su incorporación a éstos, de eludir su deber de defenderlos frente a los ataques de la burguesía, de sustituirlos por nuevos organismos controlados por ellos, que confrontan más que suman. Al final convierten al comunismo en una caricatura que espanta a las masas. Se las quiere educar sin aprender de ellas, poniendo al partido comunista por encima de las mismas, en vez de construirlo como principal instrumento a su servicio. Se pretende elevar la conciencia de las masas principalmente a través de la propaganda, olvidando que éstas sólo aprenden “por experiencia propia”[2] y que, para ello, el partido debe “poner en juego métodos de lucha y formas de organización que permitan a las masas comprender más fácilmente”[3] y “buscar las formas de transición o acercamiento a la revolución proletaria”[4]. Se lleva la lucha contra el oportunismo hasta el extremo de menospreciar a las masas obreras que se hallan bajo la hegemonía de éste y de rechazar por principio cualquier maniobra, compromiso y acuerdo con los partidos, sindicatos y demás organizaciones de masas dirigidos por reformistas. Se exagera la importancia del PCPE en detrimento de los demás destacamentos comunistas y de la propia realidad, etc. En definitiva, pensamos que no existe una concepción verdaderamente dialéctica de la línea de masas ni de la construcción misma del partido.

Para Lenin, “el mayor peligro –y quizás el único- para un auténtico revolucionario consiste en exagerar el revolucionarismo”. Anteriormente, Marx y Engels habían sentado las bases políticas del Partido Comunista en clara identidad con el movimiento obrero real y en clara contraposición con el sectarismo. En el Manifiesto del Partido Comunista advierten que “los comunistas no forman un partido aparte de los demás partidos obreros. No tienen intereses propios que se distingan de los intereses generales del proletariado. No profesan principios especiales [sectarios] con los que aspiren a modelar el movimiento proletario”. Y Marx explica que “para la secta el sentido de su existencia y su problema de honor no es lo que tiene en común con el movimiento de clase, sino el peculiar talismán que lo distingue de él”[5]. Esta cultura y psicología de la “distinción” es la que, desgraciadamente, vemos que impera en la política del PCPE, aunque esté motivada por el legítimo deseo de acabar con la hegemonía del reformismo burgués sobre el movimiento obrero. Y los comunistas que no quieran curarse de la enfermedad del sectarismo, no podrán contribuir a la reconstitución del Partido Comunista y, menos aun, a la emancipación del proletariado.

Por eso al PCPE no le resulta posible aplicar una táctica política que sea materialista y dialéctica, aunque lo exija el Documento de Unidad entre el PCPE y UP: “En la lucha socio-política, la relación con las organizaciones oportunistas y revisionistas es inevitable. [El partido comunista] Siempre dirigirá su crítica hacia los dirigentes de estas organizaciones, tratando en cambio de ganar para la política comunista a las masas obreras que militan en las mismas como objetivo fundamental de esta táctica de colaboración, de frente único proletario, de frente obrero y popular por el socialismo”.

El sectarismo que observamos impide incluso cumplir las Tesis acordadas por el propio IX Congreso del PCPE, allí donde se critica a quienes “alejan a las células de las alianzas políticas y frentes de masas bajo el pretexto de su posición no netamente revolucionaria”, a quienes “intentan aprovechar de manera utilitarista por el Partido cualquier movimiento plural”, a quienes “sitúan determinadas políticas del Partido como acertadas a priori y son capaces de no transmitir los fracasos de ésta”[6]. Donde se exige “saber estar en minoría [en los frentes de masas] para poder transformar la situación”. Donde se advierte que “la inteligencia política, el conocimiento del medio, el reconocimiento de las masas y saber administrar correctamente los tiempos son elementos que no podemos ignorar y que debemos gestionar correctamente para no incurrir ni en posiciones retardatarias, ni en izquierdismos estériles”[7]. Donde se insta a llegar a acuerdos unitarios para “impulsar la entrada en la escena de las mayorías trabajadoras” y para “hacer avanzar las reivindicaciones inmediatas presentes en cada lucha concreta librada por sectores obreros y populares”[8].

El impedimento decisivo para subsanar los errores políticos del PCPE lo encontramos en el déficit democrático interno. Sus dirigentes lo justifican alegando la necesidad del centralismo democrático para todo partido comunista, quedándose sólo con su parte centralista. Pero este principio no tiene por objeto limitar la democracia sino hacerla efectiva, es decir, reunir todas las fuerzas del partido para la realización de sus acuerdos tomados por mayoría. Sólo las persecuciones externas y la clandestinidad pueden obligar a restringir la democracia en el seno del partido comunista; pero nunca la necesidad de asegurar el centralismo. En cambio, la dirección del PCPE lo pretende mediante una verticalidad estricta de arriba abajo, donde unos pocos dirigentes (ni siquiera los miembros del Comité Central, sino únicamente los miembros del Comité Ejecutivo) parten con todas las ventajas en cualquier debate, por encima de los demás militantes y de la razón. Por muy buenas que pudieran ser sus intenciones, lo que practican realmente es un centralismo burocrático a través del cual –como dijera Lenin- “los intentos de implantar una disciplina se convierten, inevitablemente, en una ficción, en una frase, en gestos grotescos”[9]. De ahí que se desarrolle un clima interno de fortaleza asediada, una exigencia de seguidismo ciego y de fidelidad absoluta hacia la dirección. De ahí que se limite el debate y la formación, dándoles un carácter doctrinal. De ahí que se sancione o expulse a quienes cuestionen y pongan en riesgo este régimen interno, como fue el caso de los antiguos miembros de la UJC-Madrid, sin asegurar una resolución más positiva de los conflictos. Con todo ello, sólo podemos deducir que la dirección del PCPE no ha comprendido que la destrucción del PCUS y del PCE por el revisionismo desde arriba demuestra la necesidad, no de limitar la democracia, sino de ampliarla desde abajo, dando así vida al partido.

Por muchas ventajas y virtudes que tenga el PCPE (su experiencia, su mayor tamaño, sus aciertos políticos, etc.), es muy difícil corregir ese sectarismo hacia las masas y esa falta de democracia interna, ya que se refuerzan mutuamente. El Comité Central respalda estas posiciones, rechaza someterlas a un Congreso Extraordinario y la alternativa estatutaria de convocarlo por más de la mitad de los militantes se hace imposible al prohibirse la comunicación horizontal entre ellos. Las críticas de quienes venimos de UP son desestimadas y nuestra contribución política ignorada, resultando inútil nuestra unificación y, por tanto, nuestra presencia en el PCPE. En el mejor de los casos, harían falta muchos años para curar estos graves defectos. Mientras, las masas obreras y populares empobrecidas por el capitalismo en crisis no recibirían del comunismo una verdadera ayuda para superar sus limitaciones reformistas y emprender una lucha revolucionaria.

Precisamente, para contribuir a abrir camino a un partido comunista no sectario que ayude a las masas y a los militantes de otros partidos mediante la propaganda y el ejemplo, anunciamos nuestro propósito de publicar próximamente un balance más completo de nuestra experiencia en el PCPE y en otros procesos de unidad comunista y de construcción partidaria, así como nuestra voluntad de reanudar la actividad política de Unión Proletaria, orientada a la unidad de las masas obreras y de los comunistas para que puedan desarrollar su lucha de clase hacia la revolución socialista.

31 de mayo de 2013.

[1] Lenin, ¿Qué hacer?

[2] Lenin, La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo.

[3] Stalin, Los fundamentos del leninismo.

[4] Dimítrov, Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista.

[5] Marx, Carta de Marx a Schweitzer, de 13 de octubre de 1868.

[6] Tesis aprobadas por el IX Congreso del PCPE, Propuesta Comunista nº 61, Tesis III, p. 113, pfo. 3º.

[7] Ibídem, Tesis II, . 142, pfo. 2º y p. 143, pfo. 1º.

[8] Ibídem, p. 91, pfo. 3º.

[9] La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo.


Historia del trotskismo en imágenes

31 mayo, 2013

 

 

 

 

 

 

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Los gilipollas de la semana: Neonazis malayos.

30 mayo, 2013

Hace un par de años, un amigo mío se mudó a Malasia en búsqueda de una vida en la que la ropa de invierno no existe y no tienes que preocuparte por cosas como la cultura de los tíos que van al gimnasio. Lo que encontró fue un trabajo de mánager en un bar, en un establecimiento frecuentado por punks de Malaya cubiertos con tatuajes de esvásticas, con camisetas de Combat 18 (una organización terrorista neonazi) y dispuestos a defender el “poder malayo.”

Al parecer, es un grupo de nacionalistas de la ultraderecha que quiere erradicar a los no malayos de Malasia y parar el flujo de inmigración que entra en el país. Lo cual, aunque suene bastante primitivo y reduccionista, no  sorprende teniendo en cuenta la situación mundial actual. Lo que me pareció sorprendente, y un poco confuso, es que se identifican como neonazis, les gusta hacer el saludo nazi, y escuchar grupos nazis como Skrewdriver y Angry Aryan, aún sin ser arios. Adoptar una forma de vida que discrimina tu raza parece una cosa un poco raruna, la verdad.

Me dijeron que uno de los grupos poder malayo se llama Boot Axe, así que me puse en contacto con uno de sus miembros, Mr. Slay, para descubrir por qué exactamente un grupo de malayos está teniendo esta extraña crisis de identidad neonazi.

VICE: Hola, Slay. ¿Qué es todo eso del “poder malayo”?

Slay: El poder malayo es importante porque nos preocupa mantener una comunidad malaya pura en todo el Archipiélago Malayo [el archipiélago entre Australia y el sureste de Asia, donde se cree que tiene origen la raza malaya]. Soy un luchador de segunda generación por el poder malayo. La primera generación, que fundó el movimiento poder malayo, ya no está tan activa. El poder malayo nace en un momento concreto de la historia (el 13 de mayo de 1969) cuando las comunidades china y malaya lucharon entre ellas. Sin embargo, el movimiento punk y skinhead empezó en Kuala Lumpur a principios de los años 90.

Por lo que entiendo, la idea de que existe una raza malaya (supuestamente indígena al archipiélago malayo) fue propuesta por el científico alemán Johann Blumenbach. Existe  polémica sobre si tal raza existe o no. Para empezar, la teoría de Blumenbach partía de la idea de que sólo existían cinco razas en el mundo, lo cual es claramente erróneo. ¿Es posible que vea un toque racista en vuestra ideología?

Somos extremistas cuanto a la raza malaya, pero eso no significa que seamos racistas extremos. Esto no tiene nada que ver con el racismo. Lo que importa es ser malayo.

Vale. ¿Qué relevancia cultural tiene el nazismo para los malayos? Malasia no es un país que se suele asociar con Hitler y sus colegas del Tercer Reich.

Malasia es el hogar de gente de China, la India, e inmigrantes extranjeros procedentes de Bangladesh, África, Sri Lanka, Nepal y Birmania. El gobierno no puede controlar la entrada de inmigrantes, por eso vienen tantos. Se han convocado muchísimas protestas contra el gobierno por este tema, pero no han hecho nada para cambiar la situación. La raza se ha convertido en una cuestión importante porque el número de inmigrantes en nuestra sociedad se ha disparado.

¿Cómo os ha afectado la inmigración?

Los malayos se han visto afectados en términos socio-económicos. La etnia malaya también es víctima de los criminales que vienen del extranjero y venden drogas y cometen asesinatos, violaciones, robos, y todo eso. La lección que podemos aprender del nazismo es que podemos actuar de forma racista si la posición de los malayos se ve afectada por estos factores. No practicaremos ningún acto de racismo si la raza malaya no se ve afectada, pero, si nos amenazan, tomaremos medidas.

¿Así que no sois abiertamente hostiles con las minorías?

No queremos minorías si no saben coexistir con la raza malaya. Si se portan bien, nosotros también.

¿Qué opináis de los judíos? La mayoría de los nazis estaban en contra de los judíos.

Todos los grupos skinhead y power punk malayos son abiertamente antisemitas y antisionistas. Si estudiases los orígenes de los descendientes del pueblo malayo verías que estamos conectados con los judíos. Según las escrituras judías, una “tribu perdida” de niños de Israel que están guiados de forma divina -lo que significa que deben ser musulmanes- matarán a los sionistas judíos en Palestina. En un principio, los sionistas pensaron que los nativos americanos eran los antepasados de la tribu perdida. Después, un científico y teólogo americano llamado Profesor Ralph Olsen llegó a la conclusión de que los malayos en la Península de Malaca son descendientes de la tribu perdida. Esta hipótesis es medio cierta. Los malayos no son 100% descendientes de la tribu perdida, pero la teoría de Ralph Olsen sobre las aventuras de la raza perdida es interesante.

Todo esto que explicas es nuevo para mí. Suena como si aquí existiera una ideología islámica mezclada con el nazismo, lo cual es un poco confuso.

El poder malayo está conectado al Islam. Sin embargo, no tiene vínculos con ningún movimiento pro-islámico.

¿Así que sois un movimiento neonazi con elementos del Islam y unos pasajes judíos? He visto que tu grupo parece muy aficionado al lema “sangre y honor”, que es el nombre de un grupo neonazi británico. ¿Tenéis influencias de los neonazis ingleses?

No, porque nos dimos cuenta que los extremistas del Reino Unido odian a los asiáticos. Simplemente cogimos el eslogan “sangre y honor” para demostrar nuestra identidad.

¿Escuchas grupos nazis americanos y británicos?

Sí, me gustan English Rose, Skrewdriver, Brutal Attack, y Angry Aryan.

Buena selección. ¿Crees que a Skrewdriver les gustaría Boot Axe?

No, creo que no.

¿Existen grupos neonazis en otros países asiáticos?

Sí, en Indonesia, Singapur, y en Japón. En Singapur hay un grupo de black metal nazi llamado As Sahar.

¿Todos los neonazis malayos son punks? ¿O el nazismo se extiende más allá de las culturas punk y skinhead?

No, todos los malayos neonazis escuchan música skinhead y punk.

En la mayoría de países hay punks antinazis. ¿También hay en Malasia?

Sí, sí existen, pero no se oponen a nosotros abiertamente. Tienen miedo de hablar.

¿Qué opinión tiene de vosotros la gente en general? ¿Os tienen miedo?

Si te digo la verdad, tal vez algunas personas no crean que la mayoría de la población malaya está de acuerdo con nosotros. Sin embargo, no somos tan violentos ni extremos, como ya te he comentado.

¿Cuánto éxito dirías que habéis tenido hasta ahora?

Hemos conseguido que las minorías tengan miedo de cometer crímenes en Malasia. Siempre les advertimos de que no deben causar problemas aquí. La violencia no es una solución para nosotros porque podimos discreción, tolerancia y buenas maneras cuando hablamos con los inmigrantes. Si insisten en continuar o si molestan a la gente, haremos lo que sea necesario. También realizamos obras de caridad para la comunidad y para Palestina, Siria, Somalia y otros países que están en guerra. También hemos intentado hablar con el gobierno sobre cómo afrontar el problema de tener tantos inmigrantes, pero nos ignoraron. Somos muy diferentes si se nos compara con los neonazis americanos o europeos, quienes dicen abiertamente que quieren eliminar cualquier raza que no sea la suya. Nuestro punto de partida es la moderación y la tolerancia cero, pero no mantendremos esta posición si los malayos en Malasia se ven amenazados.

Ok. Para terminar, ¿no crees que es un poco raro ser nazis sin tener la piel blanca?

La mayoría de las organizaciones mundiales dicen que el nazismo es solo para los blancos. Y sí, no tenemos los ojos azules ni el pelo rubio; nuestra comunidad tiene la piel marrón, los ojos marrones y el pelo oscuro. Simplemente hemos adoptado el espíritu asociado con el nazismo como símbolo de la respuesta de la raza malaya por estar amenazada por cuestiones raciales.

 

Fuente: http://www.vice.com/es/read/os-presentamos-a-los-neonazis-malayos-que-luchan-por-la-raza-malaya-pura


Grandes hitos del nazifascismo en el youtube.

29 mayo, 2013

 

litorules

litoss2

alejandropriden88colombia

manolocand

 

 

 

 

Y esto son ejemplos de lo que te encuentras cuando tiras a escuchar canciones antifascistas. ¿Se debe a una enfermedad fruto de la unión sexual entre hermanos? ¿Es algún tipo de involución del ser humano? ¿Se golpearon la cabeza al nacer? No lo sabemos. Sólo sabemos que se dedican a trolear en youtube con resultados no muy positivos para ellos.

¡¡NAZIS COLOMBIANOS, ORGULLO DE LA RAZA ARIA!!


Extremeños, la derrota está próxima

29 mayo, 2013

 

Por una vez, nos hemos quedado sin palabras.

 

Bueno sí; TONTO.


Los fundamentos del leninismo (Stalin)

28 mayo, 2013

II

El método

He dicho más arriba que entre Marx y Engels, de una parte, y Lenin, de otra, media todo un período de dominio del oportunismo de la II Internacional. Para ser exacto, debo añadir que no se trata aquí de un predominio formal del oportunismo, sino de un dominio efectivo. En apariencia, al frente de la II Internacional se encontraban marxistas “fieles”, “ortodoxos”: Kautsky y otros. Sin embargo, la labor fundamental de la II Internacional seguía, en la práctica, la línea del oportunismo. Los oportunistas, por su innato espíritu de adaptación y su naturaleza pequeñoburguesa, se amoldaban a la burguesía; los “ortodoxos”, a su vez, se adaptaban a los oportunistas, para “mantener la unidad” con ellos, en aras de la “paz en el partido”. Resultaba de todo esto el dominio del oportunismo, pues la política de la burguesía y la de los “ortodoxos” eran eslabones de una misma cadena.

Fue ése un período de desarrollo relativamente pacífico del capitalismo, el período de anteguerra, por decirlo así, en que las contradicciones catastróficas del imperialismo no habían llegado aún a revelarse en toda su evidencia; un período en que las huelgas económicas de los obreros y los sindicatos se desenvolvían más o menos “normalmente”; en que se obtenían triunfos “vertiginosos” en la lucha electoral y en la actuación de las fracciones parlamentarias; en que las formas legales de lucha se ponían por las nubes y se creía “matar” al capitalismo con la legalidad; en una palabra, un período en el que los partidos de la II Internacional iban echando grasa y no querían pensar seriamente en la revolución, en la dictadura del proletariado, en la educación revolucionaria de las masas.

En vez de una teoría revolucionaria coherente, tesis teóricas contradictorias y fragmentos de teorías divorciados de la lucha revolucionaria viva de las masas y convertidos en dogmas caducos. Naturalmente, para guardar las formas se invocaba la teoría de Marx, pero con el fin de despojaría de su espíritu revolucionario vivo.

En vez de una política revolucionaria un filisteísmo fláccido y una politiquería de practicismo mezquino, diplomacia parlamentaria y combinaciones parlamentarias. Naturalmente, para guardar las formas se adoptaban resoluciones y consignas “revolucionarias”, pero con el único fin de meterlas bajo el tapete.

En vez de educar al partido y de enseñarle una táctica revolucionaria acertada, a base del análisis de sus propios errores, se eludían meticulosamente los problemas candentes, se los velaba y encubría. Naturalmente, para guardar las formas hablaban a veces de los problemas candentes, pero era con el fin de terminar el asunto con cualquier resolución “elástica”.

He ahí cuáles eran la fisonomía, los métodos de trabajo y el arsenal de la II Internacional.

Entretanto, se acercaba un nuevo período de guerras imperialistas y de batallas revolucionarias del proletariado. Los antiguos métodos de lucha resultaban, a todas luces, insuficientes y precarios ante la omnipotencia del capital financiero.

Se imponía revisar toda la labor de la II Internacional, todo su método de trabajo, desarraigando el filisteísmo, la estrechez mental, la politiquería, la apostasía, el socialchovinismo y el socialpacifismo. Se imponía revisar todo el arsenal de la II Internacional, arrojar todo lo herrumbroso y todo lo caduco y forjar nuevas armas. Sin esta labor previa, no había que pensar en lanzarse a la guerra contra el capitalismo. Sin esto, el proletariado corría el riesgo de encontrarse, ante nuevas batallas revolucionarias, mal armado o, incluso, inerme.

El honor de llevar a cabo la revisión general y la limpieza general de los establos de Augias de la II Internacional correspondió al leninismo.

Tales fueron las circunstancias en que nació y se forjó el método del leninismo.

¿Cuáles son las exigencias de este método?

Primera: comprobar los dogmas teóricos de la II Internacional en el fuego de la lucha revolucionaria de las masas, en el fuego de la práctica viva; es decir, restablecer la unidad, rota, entre la teoría y la práctica, terminar con el divorcio entre ellas, porque sólo así se puede crear un partido verdaderamente proletario, pertrechado de una teoría revolucionaria.

Segunda: comprobar la política de los partidos de la II Internacional, no por sus consignas y sus resoluciones (a las que no se puede conceder ningún crédito), sino por sus hechos, por sus acciones, pues sólo así se puede conquistar y merecer la confianza de las masas proletarias.

Tercera: reorganizar toda la labor de partido, dándole una orientación nueva, revolucionaria, con el fin de educar y preparar a las masas para la lucha revolucionaria, pues sólo así se puede preparar a las masas para la revolución proletaria.

Cuarta: la autocrítica de los partidos proletarios, su instrucción y educación mediante el análisis de los propios errores, pues sólo así se pueden formar verdaderos cuadros y verdaderos dirigentes de partido.

Tales son los fundamentos y la esencia del método del leninismo.

¿Cómo se ha aplicado este método en la práctica?

Los oportunistas de la II Internacional tienen varios dogmas teóricos, de los cuales arrancan siempre. He aquí algunos de ellos.

Primer dogma: sobre las condiciones de la toma del Poder por el proletariado. Los oportunistas afirman que el proletariado no puede ni debe tomar el Poder si no constituye la mayoría dentro del país. No se aduce ninguna prueba, pues no hay forma de justificar, ni teórica ni prácticamente, esta absurda tesis. Admitamos que sea así, contesta Lenin a los señores de la II Internacional. Pero, si se produce una situación histórica (guerra, crisis agraria, etc.), en la cual el proletariado, siendo una minoría de la población, tiene la posibilidad de agrupar en torno suyo a la inmensa mayoría de las masas trabajadoras, ¿por qué no ha de tomar el Poder? ¿Por qué el proletariado no ha de aprovechar una situación internacional e interior favorable, para romper el frente del capital y acelerar el desenlace general? ¿Acaso no dijo ya Marx, en la década del 50 del siglo pasado, que la revolución proletaria en Alemania podría marchar “magníficamente” si fuera posible apoyarla, digámoslo así, con una “segunda edición de la guerra campesina”? ¿No sabe, acaso, todo el mundo que en Alemania había en aquel entonces relativamente menos proletarios que, por ejemplo, en Rusia en 1917? ¿Acaso la experiencia de la revolución proletaria rusa no ha puesto de manifiesto que este dogma predilecto de los héroes de la II Internacional no tiene la menor significación vital para el proletariado? ¿Acaso no es evidente que la experiencia de la lucha revolucionaria de las masas rebate y deshace ese dogma caduco?

Segundo dogma: el proletariado no puede mantenerse en el Poder si no dispone de suficientes cuadros, de hombres ilustrados y de administradores ya hechos, capaces de organizar la gobernación del país. Primero hay que preparar estos cuadros bajo el capitalismo, y luego, tomar el Poder. Admitámoslo, contesta Lenin. Pero ¿por qué no se pueden hacer las cosas de modo que primero se tome el Poder, se creen las condiciones favorables para el desarrollo del proletariado, y luego se avance a pasos agigantados para elevar el nivel cultural de las masas trabajadoras, para preparar numerosos cuadros dirigentes y administrativos de procedencia obrera? ¿Acaso la experiencia de Rusia no ha demostrado que bajo el Poder proletario los dirigentes de procedencia obrera se forman de un modo cien veces más rápido y mejor que bajo el Poder del capital? ¿Acaso no es evidente que la experiencia de la lucha revolucionaria de las masas también deshace implacablemente este dogma teórico de los oportunistas?

Tercer dogma: el método de la huelga general política es inaceptable para el proletariado, ya que resulta teóricamente inconsistente (v. la crítica de Engels), prácticamente peligroso (puede desorganizar la marcha normal de la vida económica del país y puede dejar vacías las cajas de los sindicatos) y no puede sustituir a las formas parlamentarias de lucha, que constituyen la forma principal de la lucha de clase del proletariado. Bien, contestan los leninistas. Pero, en primer lugar, Engels no criticó toda huelga general, sino un determinado tipo de huelga general: la huelga general económica de los anarquistas, preconizada por éstos en sustitución de la lucha política del proletariado. ¿Qué tiene que ver con eso el método de la huelga general política? En segundo lugar, ¿quién ha demostrado, y dónde, que la forma parlamentaria de lucha sea la forma principal de lucha del proletariado? ¿Acaso la historia del movimiento revolucionario no demuestra que la lucha parlamentaria no es más que una escuela y una ayuda para la organización de la lucha extraparlamentaria del proletariado, y que, bajo el capitalismo, las cuestiones fundamentales del movimiento obrero se dirimen por la fuerza, por la lucha directa de las masas proletarias, por su huelga general, por su insurrección? En tercer lugar, ¿de dónde se ha tomado eso de la sustitución de la lucha parlamentaria por el método de la huelga general política? ¿Dónde y cuándo han intentado los partidarios de la huelga general política sustituir las formas parlamentarias de lucha por las formas extraparlamentarias? En cuarto lugar, ¿acaso la revolución rusa no ha demostrado que la huelga general política es una gran escuela de la revolución proletaria y un medio insustituible para movilizar y organizar a las más amplias masas del proletariado en vísperas del asalto a la fortaleza del capitalismo? ¿A qué vienen esas lamentaciones de filisteo sobre la desorganización de la marcha normal de la vida económica y sobre las cajas de los sindicatos? ¿Acaso no es evidente que la experiencia de la lucha revolucionaría destruye también este dogma de los oportunistas?

Y así sucesivamente.

Por eso Lenin decía que “la teoría revolucionaria no es un dogma” y que “sólo se forma definitivamente en estrecha relación con la experiencia práctica de un movimiento verdaderamente de masas y verdaderamente revolucionario” (“La enfermedad infantil”), porque la teoría debe servir a la práctica, porque “la teoría debe dar respuesta a las cuestiones planteadas por la práctica” (“Los “amigos del pueblo”), porque debe contrastarse con hechos de la práctica.

lenin y stalin